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Sociedad

Día Mundial Contra la Trata de Personas: el calvario de buscar a las que nunca volvieron

Desaparecidas - Día Mundial contra la Trata de Personas

Todos los 30 de julio se recuerda el Día Mundial contra la Trata de Personas y la palabra “desaparecida” resuena muy frecuentemente cuando se habla del fenómeno. Aunque no todas las ausencias angustiantes se deben a las redes de explotación sexual, cada vez que una mujer, adolescente o niña no vuelve a su casa el fantasma de la trata no tarda en aparecer.

Son mujeres corrientes: estudiantes, madres, adolescentes o niñas, empujadas o no hacia la vulnerabilidad a fuerza de pobreza, abandono o abusos sexuales; con o sin problemas de adicciones; con o sin amigas y familiares que las busquen. Mujeres como cada una de las que día a día hacen sus vidas en este mundo hasta que alguien decide que ya no, imponiéndoles la condición de objeto a usar, comercializar y descartar para la satisfacción y el beneficio masculino.

La cantidad de desaparecidas en este país es un valor difícil de precisar por la ausencia de estadísticas oficiales concisas. Extraoficialmente, entre las organizaciones sin fines de lucro, se usa un número estimativo: 10.000 personas de las que no hay rastro en toda la Argentina, de entre las cuales más de la mitad serían mujeres y niñas.

Mucha menos precisión hay sobre la proporción de desapariciones vinculadas con las redes de tráfico y explotación humana, flagelo contra el cual la ONU creó el Día Mundial contra la Trata de Personas hace ya diez años. Y, si las cifras son imprecisas, más difusa todavía, o directamente inexistente, es la información que responde a la pregunta que se hacen miles de familias, todos los días, desde hace años: ¿Dónde están?

Morir y enfermar buscando

Algunas madres se llevan la pregunta a la tumba. Hace sólo unos meses, por poner un ejemplo, murió Nidia Aguilera, mamá de Florencia Pennacchi, la joven estudiante de Económicas que el 16 de marzo de 2005 salió del departamento que compartía con su hermano en Capital Federal para no volver nunca más.

“Su cuerpo y su alma no resistieron a la ausencia de su hija. Con la desaparición de Flor su vida y su entorno viraron al desconcierto y al desasosiego permanente. Fueron socavando su energía vital. Han sido enormes sus esfuerzos de búsqueda”, expresó quebrada por la angustia la prima de Florencia durante el último Ni Una Menos. Del paradero de Florencia se sabe poco y nada, aunque su hermano Pedro sospecha que la joven consumía drogas y que el hombre que se las suministraba la vendió a una red de explotación sexual.

Florencia Pennacchi.

Es el caso, también, de María Inés Cabrol, la madre de la adolescente entrerriana Fernanda Aguirre, desaparecida hace 19 años. “Voy a dejar mi vida para encontrar a Fernanda”, decía siempre Cabrol, quien finalmente murió el 11 de mayo de 2010 a sus 45 años por una leucemia fulminante sin encontrar siquiera una pista sobre lo que pasó con su hija.

A la hipótesis de que la menor fue captada por una red de prostitución, algunos investigadores contraponen la creencia de que fue atacada sexualmente y asesinada por Miguel Ángel Lencina, un hombre de la zona que salía de la cárcel a pesar de haber matado a una mujer en el pasado. Sin embargo, jamás se encontraron restos de Fernanda y el sospechoso apareció misteriosamente ahorcado en la cárcel a los 11 días de la desaparición.

Más repercusión tuvo la muerte del padre de María Cash, Federico Cash, quien perdió la vida el 28 de abril de 2014 en un accidente automovilístico en la localidad de Puelches, mientras se dirigía al Norte impulsado por una nueva pista sobre el paradero de su hija. María salió de la terminal de Retiro el 4 de julio de 2011 rumbo a Jujuy.

Desde entonces, lo último que se sabe sobre ella es que el 8 de julio a las 16 horas un camionero la dejó en un santuario de la Difunta Correa sobre la ruta 9 en la misma provincia, al sur de Rosario de la Frontera. Se había bajado del micro en el que viajaba porque, según le dijo al amigo que la esperaba, había gente que no le gustaba.

En la madrugada de ese mismo viernes, María le había pedido a una mujer de la calle Tavella que la dejara dormir en su casa para, según indicó su familia, resguardarse de un lugar que quedaba enfrente. Dos años después se comprobó que ese lugar era un prostíbulo. Los testimonios falsos enloquecieron a la familia durante años, obstaculizando una búsqueda que 12 años más tarde permanece sin resultados.

Camila Cinalli.

Desde que sus hijas, hermanas, sobrinas y amigas desaparecen, miles de personas se convierten en buscadoras a tiempo completo, enfrentándose a la desesperación y el vacío que dominan sus vidas, todos los días. En San Miguel del Monte, María José sigue buscando a Camila Cinalli, de quien no hay ningún rastro desde 2015.

En Guernica, la madre de Diana Colman también sufre las consecuencias sobre la salud de una búsqueda que comenzó el 19 de junio de 2015, cuando su hija le dijo que la esperara al mediodía pero nunca regresó. En 2016 la mujer sufrió dos infartos y el último le ocasionó una trombosis en el pie derecho que terminó en una amputación. “Tengo 44 años y ya no puedo volver a trabajar. Igual no me importa, porque de acá hasta que me muera mi prioridad va a ser encontrar a mi hija. Viva o muerta”, decía a Tiempo Argentino hace unos años.

Diana Colman.

Diana salió a encontrarse con su exnovio, Juan Sardina, en la ruta 210. Se subió a su camioneta y nadie la volvió a ver, aunque la madre de la joven sospecha que su expareja la vendió a una red de trata de personas porque es un hombre que frecuenta lugares de explotación sexual en La Plata y por una serie de escuchas que figuran en el expediente.

Día Mundial contra la Trata de Personas: femicidios en contexto de explotación sexual

En este Día Mundial contra la Trata de Personas, muchas mujeres permanecen bajo la condición de “desaparecida”, pero también son muchas las familias que finalmente reciben la peor respuesta posible. Cuando “aparecen”, casi todas lo hacen muertas, asesinadas por sus proxenetas o por los varones que consumen prostitución, llamados prostituyentes.

Es el caso de Johana Ramallo, la joven que fue explotada sexualmente en La Plata en medio de un contexto de narcotráfico y que, como se supo en 2018, fue asesinada por sus explotadores. A un año de la noticia, su madre publicó un comunicado desgarrador: "Mi nombre es Marta, madre de Johana. Hoy hace un año que un poder judicial machista, misógino y patriarcal nos daba la peor de las noticias: que a Johana la han encontrado en las peores condiciones. Ya sin sueños, sin sonrisa y sin voz”, escribió.

Marta Ramallo. Foto: AGLP.

Dicho esto, Marta Ramallo completó: “¿Qué han hecho con ella? ¿Por qué lo han hecho? ¿Por qué se llevan los sueños? ¿Por qué se llevan a nuestras pibas, por qué nos las devuelven así? No se llevaron solo una Johana, se llevaron a la madre de mi nieta, se llevaron a muchas Johanas tras ella, se llevaron muchísimos sueños y nos han devuelto solo una pierna, solo un brazo con el que ella seguramente se pudo defender y muy poco, le han arrancado una pierna, con la que seguramente ella quiso correr por su libertad”.

Hoy, en la causa por la prostitución y el asesinato de Johana Ramallo figuran unos cuantos sospechosos, entre ellos Carlos “El cabezón” Rodríguez, señalado como quien “le hacía el novio” a Johana y Carlos Linares, un narcotraficante del barrio. Ambos tenían un rol destacado en el manejo de la zona roja de La Plata, donde rige el imperio de los proxenetas que se enriquecen prostituyendo mujeres y vendiendo drogas a través de ellas. 

Otoño Uriarte se despidió de su padre para ir a jugar al voley el 23 de octubre de 2006, en Río Negro. Otoño no volvió nunca, igual que las demás. Cuando la encontraron, la encontraron muerta, y la querella apunta fuertemente hacia la hipótesis de la explotación sexual con activa complicidad de la policía. A esta creencia contribuye la existencia de una mujer conocida como La Turca, de quien se dice que regentea un prostíbulo de Neuquén ubicado en la calle Belgrano 2145.

Según dijo la abogada querellante en las últimas audiencias hace unos meses, La Turca le confesó a una testigo de la causa que Otoño estuvo en ese establecimiento, pero que la propia policía se la llevó para asesinarla porque no podían seguir ocultándola. En marzo de este año, la causa se prorrogó hasta agosto, mientras la familia de la joven lleva 17 años sin respuestas. Su padre dice en los medios que por su hija ya no puede haber justicia, pero que busca la Verdad.

Narcotráfico y complicidad política

Algunos familiares, como los de Luna Ortiz, se refieren a los crímenes contra sus hijas como “narcofemicidios”. En Tigre, tanto Micaela Fernández como Luna Ortiz fueron prostituidas y asesinadas por narcotraficantes de la zona. El caso de Mica, una joven qom, combina una alta cantidad de factores llamativos tales como el odio racial, el involucramiento de la policía y la impunidad. En diálogo con Diario Con Vos, su hermana Lisette recordó: “Mi hermana, antes de que la mataran, le dijo a mi mamá ‘no denuncies porque es al pedo, hay muchos policías involucrados, vos no te das una idea de todos los policías que vienen y me violan”.

En 2013, Micaela estaba siendo explotada por una red encabezada por un hombre conocido como Pato Cenizo, quien ahora está preso pero solo por venta de drogas. Apareció en la cama del proxeneta con un tiro en la cabeza, pero la Justicia se atrevió a decirle a su familia que se había suicidado.

Lisette Fernández con la foto de su hermana. Foto: Marcelo Javier Moreno.

En su búsqueda de respuestas Nancy, madre de Mica, fue torturada por los policías de la fiscalía sexta de El Talar al grito de “te callás la boca, india de mierda”. Al poco tiempo, la mujer fue violada y asesinada en su propia casa por un hombre al que detuvieron recién hace unas semanas, gracias a la presión de Lisette y las agrupaciones que la acompañan.

El responsable del femicidio de Luna Ortiz, por otra parte, es un hombre llamado Isaías Villarreal que captó, prostituyó y asesinó a la adolescente entre el 2 y el 3 de junio de 2017, y sin embargo el fiscal a cargo, Marcelo Fuenzalida, nunca aceptó caratular la causa como femicidio.

En cambio, le dieron 14 años de cárcel por abandono de persona seguido de muerte, los cuales como por arte de magia se redujeron a cinco cuando los jueces de la Sala de Casación Penal de La Plata decidieron que lo que Villarreal le hizo a Luna no fue siquiera abandono, sino un homicidio culposo. Un accidente. Le dieron “la condena que se les da a los automovilistas cuando manejan y chocan”, dijo a este medio Facundo Ortiz, padre de Luna. Ahora, Villarreal está libre y vive a seis cuadras de los padres de la joven.

Día Mundial contra la Trata de Personas: el mito del secuestro abrupto

No siempre que las pibas desaparecen son abruptamente secuestradas. En sus publicaciones sobre el Día Mundial contra la Trata de Personas, decenas de sitios institucionales ilustran el fenómeno con fotos de cadenas, sogas atando manos o, incluso, jaulas y mujeres arrinconadas, con la cabeza gacha o llorando, en lo que al parecer constituye la imagen de la víctima perfecta para que todos puedan estar seguros de que no “se lo buscó”, marcando una diferencia tajante entre la buena víctima y la que está ahí “porque quiere” o “se lo merece”.

En la vida real, fuera del mundo edulcorado imaginado por los Estados y los organismos supranacionales, los métodos son más difusos. A Graciela Susana Betker, hija de la fundadora de la asociación Madres Víctimas de Trata, se la llevó sin mucha dificultad un hombre que “le hizo el novio”, esto es, se acercó a ella para enamorarla y explotarla con mayor facilidad. Sonia Sánchez viajó a Río Gallegos sola, por su cuenta, a sus 17 años en busca de un trabajo de “camarera” en un local que resultó ser un prostíbulo del que no salió por un largo tiempo. Muchas otras entran al mundo de la prostitución callejera empujadas por el hambre, la pobreza y la falta de oportunidades, y terminan a cargo de un proxeneta a cambio de “protección”.

Ailén López.

A Ailén Del Valle López la desapareció su propio novio, Ariel Santas, en el día de los enamorados del 2013. Su mamá se llama María, una mujer de ojos permanentemente vidriosos que desde hace 10 años busca con desesperación y se quiebra casi siempre que habla de su hija. "Ailén López mantuvo un noviazgo con Ariel Santas durante dos años. Cada vez que ella trató de terminar la relación, él logró manipularla para que no lo hiciera, incluso llegando a amenazarla con matarse", relataron desde Buscamos a Ailén López, quienes sostienen como hipótesis más fuerte que Santas la entregó a una red de prostitución.

"En 2013 Ailu desapareció y fue encontrada por su mamá, que la buscó durante días, sola a pesar de haber hecho la denuncia correspondiente. Estaba con Ariel, en la calle, drogada, adolorida y muy confundida. Fue llevada de vuelta a su casa y algún tiempo después, Ailu huyó diciendo que debía irse para proteger a su familia. Unos días más tarde su mamá, María López, recibió una llamada de Ariel y este le dijo que nunca más vería a su hija”, completaron.

Guadalupe Lucero desapareció en San Luis el 14 de junio de 2021.

De entre todas las mujeres desaparecidas a este Día Mundial contra la Trata de Personas, sólo se conocen algunos nombres, algunas fotos, algunas caras. A la exhibición permanente de sus fotografías como parte del esfuerzo de encontrarlas, se contrapone el pesado anonimato de los hombres que las desaparecen, prostituyen y consumen cada vez que van a un prostíbulo o a cualquier otro lugar donde se desarrolle la prostitución. La impunidad que cubre a las redes de trata, uno de los negocios ilegales más lucrativos del mundo, es tal que incluso casos como el de Marita Verón, el de Sofía Herrera y el de Guadalupe Lucero, de gran alcance mediático, permanecen irresueltos.

A este respecto, en su exposición del pasado 3 de junio, la prima de Florencia Pennacchi dijo: “Para que semejante impunidad suceda tiene que haber una cadena de complicidades y silencios gubernamentales, judiciales y policiales. Pero nosotros, quienes estamos acá de pie, somos la voz de aquellos silenciados para denunciar y hacer que se vea y se escuche que no dejamos de luchar por que esa ausencia sea presencia”.

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