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Sociedad

El caso de Luna Ortiz: cuando la Justicia culpa a las víctimas y exculpa a los femicidas

Marcha por Luna Ortiz

Marisa y Facundo se enteraron de que el femicida de su hija está libre y viviendo a seis cuadras de su casa por un posteo de facebook. Isaías Villarreal captó, prostituyó y asesinó a Luna Ortiz entre el 2 y el 3 de junio de 2017, y sin embargo el fiscal Marcelo Fuenzalida nunca aceptó caratular la causa como femicidio. En cambio, le dieron 14 años de cárcel por abandono de persona seguido de muerte, los cuales como por arte de magia se redujeron a cinco cuando los jueces de la Sala de Casación Penal de La Plata decidieron que lo que Villarreal le hizo a Luna no fue siquiera abandono, sino un homicidio culposo. Un accidente. Le dieron “la condena que se les da a los automovilistas cuando manejan y chocan”, dijo Facundo.

Villarreal no actuó solo. Hay otro imputado, Pablo Paz Gutiérrez, a quien se investiga por abusar sexualmente de Luna aquella noche. Sin embargo, la causa está paralizada hace casi un año después de que un informe del perito Mariano Mosca le restara importancia al crimen aduciendo que Luna lo consintió. En ambos casos se aplicó la misma lógica: la de culpabilizar a la víctima apelando a su “consentimiento” y restando importancia a la violación, la explotación sexual y el femicidio.

Culpar a las víctimas y exculpar a los femicidas

Los jueces de la Sala de Casación Penal de La Plata que dieron lugar al pedido de la defensa para liberar al femicida de Luna Ortiz son Daniel Alfredo Carral, Ricardo Ramón Maidana y Ricardo Borinsky. Para ellos, que Luna haya muerto luego de que Villarreal la captara por redes sociales, la drogara y alcoholizara y la llevara en un raid en el que la intercambió como mercancía fue algo meramente accidental. “La abogada (defensora) plantea que el homicidio culposo son cinco años, entonces (Villarreal) ya había cumplido la pena y los mismos jueces que lo condenaron ahora lo liberan”, relató Facundo Ortiz. Aunque el fiscal Fuenzalida apeló la liberación, los padres de la joven consideran que es una maniobra sin sentido. “Todas las apelaciones que nosotros hagamos van a caer de vuelta en estos jueces, en Carral y Maidana, que son los que vienen cambiando la figura”, explicaron.

Cuando los jueces toman decisiones de este tipo no actúan solos. Sobre todo, no actúan despojados de contexto ni antecedentes. Para cambiar la carátula por el asesinato de Luna “tomaron como jurisprudencia un caso que quedó totalmente impune, el caso Salama, una chica que fue abusada por tres DJ y la dejaron tirada en un hospital”, indicó Marisa Rodríguez. En efecto, Daniela Salama fue una joven que murió tras ser invitada por un DJ con el que estaba empezando a salir a una reunión con otros dos. En su cuerpo se encontró cocaína, sustancia que nunca antes había consumido, y los tres hombres que estaban con ella esa noche la sacaron de la casa ya muerta y la dejaron en una clínica privada después de al menos 40 minutos de dar vueltas con su cuerpo en el auto y de llamar al 911 avisando un supuesto desvanecimiento en la calle. La carátula inicial apuntaba a un abandono de persona seguido de muerte, pero igual que con Villarreal terminó siendo caratulada como homicidio culposo con las irrisorias penas de entre uno y tres años.

Isaías Villarreal.

Se va citando la impunidad, una tras otra”, reflexionó Facundo antes de pasar a hablar del otro acusado, Pablo Paz Gutiérrez. En el marco de esta otra causa, “la fiscalía mandó a hacer una pericia al área de delitos sexuales de La Plata, el perito se llama Mariano Mosca. ¿Qué pudo pasar en esa pericia? Bueno, que la culpabilizan a Luna porque ‘ella se expuso’, que ‘ella quería’. Pone en duda todo lo que es el consentimiento y culpabilizándonos a nosotros también”, explicaron los padres de Luna. El informe pericial se valió de un tratamiento psicológico y de rehabilitación que atravesó la joven para restarle responsabilidad al abusador. En otras palabras, el perito puso en práctica la clásica jugada misógina consistente en hurgar entre los detalles de la vida de la víctima y de su vulnerabilidad para culpabilizarla y proteger a sus violadores y asesinos.

“Después de que ella salió del centro de rehabilitación fue al área de Fortalecimiento Familiar de Tigre donde la cuestionaban también, y ella no quiso ir más porque tuvo problemas con un tal licenciado Juan Mastroiani, que ahora tiene un cargo político, porque la trató de puta”, recordó Marisa. “Cuando te pasa esto te das cuenta de todas las falencias que hay en el Estado, hasta cuando pedíamos las cámaras del municipio. ¿Viste que Tigre se jacta de ser un municipio seguro? Las cámaras no fueron aportadas, se borraron, no andaban”, comentó Facundo.

Como respuesta a la pericia hecha por Mosca, los padres de Luna tuvieron que poner una perito de parte y pedir una nueva que ya se hizo hace meses. “Está presentada, se le hizo hace casi un año ya, eso es lo que está trabando la causa. Hace un año se le hizo una pericia al imputado donde participó nuestra perito también y la perito oficial, pero la asesoría pericial de San Isidro no da el informe, casi un año hace que estamos esperando. Estamos esperando ese informe para que se eleve a juicio”, remarcó Facundo Ortiz.

Sobre la avanzada de la culpabilización de la víctima no sólo en la Justicia, sino también en el feminismo

Cuando estaban por condenar a los femicidas de su hija, la mamá de Lucía Pérez sufrió un golpe inesperado, en especial por la procedencia de sus autoras: algunas organizaciones y medios de trayectoria autoproclamados feministas publicaron un escrito elaborado por un conjunto de académicas de la antropología que sugería que Lucía podía haber consentido el abuso sexual que terminó en su muerte, alegando que no había que aplicar “prejuicios y estereotipos” sobre las “preferencias sexuales” de los acusados. Tales “preferencias sexuales” consistirían, en el caso de Matías Farías, en nada menos que seducir a una menor de 16 años en las inmediaciones de su escuela ofreciéndole drogas y en llevarla a su casa, suministrarle drogas y abusar de ella sexualmente hasta su muerte.

Así, la perspectiva masculina que pretende echarles la culpa a las mujeres por los abusos y la violencia de los hombres de la que son víctimas parece trascender a la Justicia e instalarse en algunos sectores autoproclamados feministas y defensores de los Derechos Humanos. En este sentido, Marisa y Facundo señalan con preocupación el accionar de la ONG Innocence Project, una organización de origen estadounidense que lucha contra las “causas armadas” y que está apareciendo con cada vez más frecuencia en juicios por femicidio como el de Anahí Benítez y el de Araceli Fulles. Asimismo, Marisa denunció que el accionar de esta ONG fue citado a favor de los acusados por la captación, violación y el femicidio de Iara Rueda en Jujuy.

“Están hablando de nuestras hijas, y están hablando mal”, se indignó Marisa. “Ellas empiezan con el punitivismo y el antipunitivismo, pero ellas lastiman mucho a las familias queriendo tener su kiosco político. Porque acá es cuestión de política, ellas viven de esto y yo creo que reciben plata de algún lado para salir a hablar de todas nuestras pibas y cuestionarlas”, continuó, y se preguntó: “¿Cómo puede ser que unos papás estén llorando en la cama por lo que están hablando unas compañeras?”.

Cuando hay narcotráfico, drogas, trata de por medio, la justicia lo deriva para otro lado, no caratula las causas como tienen que ser.

“Yo pienso que la justicia también puede ser lo misógino, lo patriarcal, y esto pasa cuando hay narcotráfico de por medio. Cuando hay narcotráfico, drogas, trata de por medio la justicia lo deriva para otro lado, no caratula las causas como tienen que ser, nos chocamos con familiares que les pasa lo mismo”, aportó Facundo. En esta línea, se refirió a la especificidad de los casos como el de Luna: “Lo que decimos con los familiares es que son narcofemicidios”, porque “se dan en barrios humildes, vulnerables” y en contexto de narcotráfico. Ante este tipo de accionar de parte de la Justicia y de ciertas organizaciones, Marisa evaluó que hay “una mano oscura dentro del feminismo” vinculada con organismos y funcionarios que “están saliendo a defender y dejar libres a los femicidas que están ligados con el narcotráfico”.

Las otras tres causas vinculadas con el caso de Luna Ortiz: facilitación de la prostitución y narcotráfico

“También tenemos tres causas inactivas de Luna, una es por facilitación de la prostitución, que la archivaron en 2018, y el año pasado nosotros averiguando descubrimos que hay dos causas de narcotráfico. No nos dejan ser parte de esas tres causas. Nosotros como familia necesitamos tener esos expedientes en mano y la justicia no nos está ayudando”, explicó la madre de Luna.

Las dos causas vinculadas con el narcotráfico son, todavía, un misterio. “El fiscal nos dijo que había dos causas de drogas ilícitas, que había una que estaba activa y que no nos podía dar más información porque estaba la policía involucrada, estaban haciendo órdenes de allanamiento”, detalló Marisa.

Por su parte, la causa por facilitación de la prostitución tiene que ver con una serie de hechos previos al asesinato de Luna. En 2016, un año antes de ser asesinada por Villarreal, la joven había sido captada y prostituida por un hombre del barrio apodado “Chivo”, quien la engañó ofreciéndole trabajo. Fue a raíz de este suceso que Luna necesitó la atención psicológica y la rehabilitación que el perito Mosca citó para culpabilizarla. “Este tipo llegó a la puerta de mi casa, cuando Luna era chica, que buscaba trabajo, presentándole trabajo, y terminó dejándola en un estado de inconsciencia al costado de un arroyo”, contó su madre.

Es un vecino nuestro, vive acá a cuatro cuadras, yo tengo al tipo que quedó libre  (Villarreal) con una perimetral de 5 cuadras, una cargada, y tengo a este Chivo, que vive a cuatro cuadras. Es horrible vivir acá, yo tengo mi nene, me tengo que re cuidar, que no quede acá solo. ¿No pensaron los jueces antes de dejar en libertad a Villarreal que yo lo puedo cruzar en un colectivo, en la calle? Porque va a pasar eso”, aseguró Marisa. Como si fuera poco, la mujer denuncia que Chivo “tiene una quinta a cuadras de mi casa donde prostituyeron a Luna y siguen prostituyendo pibas”. 

“La justicia miró para otro lado, lo dejó en la nada misma, ahí veo que ellos están bien organizados. Eso es algo que viene manejándose hace años, los lazos con el poder judicial, con el lado político. La representación legal también, la falta de abogados. Nosotros para reactivar las causas estas de facilitación de la prostitución y de narcotráfico nadie nos las quiere tomar porque corre riesgo su vida, su integridad, ‘yo que vos no lo abriría’... ¿Qué nos queda?”, añadió.

Sobre el final de la conversación, con angustia, Marisa recordó una de sus últimas conversaciones con Luna. “Cuando salió de internación no quería salir a la calle, dos semanas antes de que la asesinen estaba encerrada en la pieza, yo me acuerdo y me da ganas de llorar. Yo la abracé y le digo ‘¿por qué llorás, Luna?’, ‘Yo lloro mami porque yo me voy a morir y nadie se va a acordar de quién soy yo’”.

Sin embargo, Luna es recordada todos los días. Es recordada por sus padres, que ahora esperan el avance en la causa contra Paz Gutiérrez y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación se digne a firmar un papel vinculado con la causa de Villarreal para que avance el juicio por homicidio culposo y poder apelar la sentencia. Es recordada, también, por todas las mujeres y organizaciones que, lejos de revictimizar a las pibas asesinadas reciclando los argumentos misóginos de la justicia deciden replicar su nombre, denunciar que su asesinato fue un femicidio y exigir prisión perpetua para los responsables.

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