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Columnistas

Horacio Pietragalla: “La defensa de los derechos humanos tiene que ser transversal”

horacio pietragalla

El exsecretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla hizo un balance de su gestión y habló sobre el futuro del área de cara al cambio de gobierno: “Los proyectos neoliberales no tienen mucha compatibilidad con las políticas de derechos humanos. Al contrario, vienen y arrebatan derechos. Estamos muy preocupados. Hoy ya sabemos que hay un Ministerio de Justicia, no un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”, planteó en diálogo con Diario con Vos.

¿Cuáles fueron los logros más importantes de su gestión, Horacio?

En primer lugar, creo que la Secretaría recuperó un rol que tenía y que perdió después de cuatro años del neoliberalismo de (Mauricio) Macri. Se desinflaron las audiencias de los juicios, las causas, crecieron los casos de violencia institucional y la Secretaría no tomó un rol activo en proteger a las víctimas, no tomó un rol activo en acompañar a los familiares. Hay que destacar el rol de los trabajadores y las trabajadoras, que fueron los que resistieron en ese contexto y que pudieron llevar adelante algunas acciones y algunas querellas también de juicios de lesa humanidad. Siempre digo lo mismo: en materia de derechos humanos nunca vamos a estar conformes, nunca vamos a sentir que hicimos todo porque la verdad es que es infinita esta materia. Siempre pasan cosas, siempre uno camina hacia un objetivo, pero uno sabe que en materia de derechos humanos no hay números, sino que son situaciones y uno va acompañando esas situaciones.

¿Cuáles fueron los desafíos que encontraron en este periodo?

Una de las cosas que llevamos adelante fue un plan estratégico de juicio de lesa humanidad, donde sintetizamos un poco el funcionamiento de la Secretaría. Había como un funcionamiento de distintas áreas que no funcionaban entre sí. La coordinación de toda la Secretaría fue lo primero que pusimos en marcha para recuperar tiempo y trabajo hecho. La comunicación entre las áreas nos sirvió para ver qué materiales de investigación había. Por ejemplo, investigaciones que había hecho el archivo, por un lado, el Museo ESMA, por otro, el programa Verdad y Justicia, el ex-programa Verdad y Justicia, por otro lado. Eso nos dio mucho material para empezar a presentar instrucciones y trabajar en las instrucciones de las causas y acelerar las elevaciones a juicio. Fortalecimos el equipo de abogados a nivel federal, más de 55 juicios de lesa humanidad en nuestra gestión, son 1.200 los condenados que se lograron en total desde el fin de la impunidad. Y, obvio, el museo declarado Patrimonio de la Humanidad, que también era un objetivo claro que teníamos apenas asumimos y eso se logró y fue un trabajo arduo. Son muy complejos los requerimientos que te pide la UNESCO.

También hicimos mucha relación con museos del mundo, con Auschwitz, que estuvimos presentes en el aniversario, invitados por el museo y el gobierno de Polonia en Cracovia, donde pudimos estar. El apoyo de ellos para que la ESMA sea Patrimonio de la Humanidad fue muy importante. Por primera vez la Secretaría se presentó como querellante en causas en el Estado, en el exterior, en causas tanto de extradición como de procesos en el exterior, de genocidas que están prófugos.

¿Cómo fue el trabajo con los organismos internacionales?

Sobre las causas que pudimos llevar adelante en el exterior, tanto en Italia como en Alemania nos reunimos con fiscales, estamos a la espera de la extradición de Reverberi, y después, a los organismos internacionales los vimos como aliados estratégicos si bien marcamos las cosas que para nosotros venían llevando adelante con algún error. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos tenía algunas peticiones de genocidas por los juicios de lesa humanidad y las fuimos dando de baja con trabajo y demostrando lo que se está llevando adelante en el proceso de juzgamiento argentino. También llevamos adelante una política de reconocimiento de las violaciones de derechos humanos que hizo el Estado argentino. Imaginate que en la historia de nuestro país, Argentina hizo 32 soluciones amistosas en total, nosotros llevamos adelante 40 soluciones amistosas en nuestra gestión. Esto significa escuchar a las víctimas, tratar de llevar adelante una negociación, reparar...

La palabra reparación no es económica, en algunos casos sí, pero no es sólo económica, tiene que ver con cambiar legislaciones, cambiar formaciones a fuerza, formaciones a servicios penitenciarios, etc. temas de salud mental. Pudimos trabajar integralmente en un montón de causas acumuladas, teníamos más de 500 en el ámbito internacional. Y también en juicios que tuvimos con la Corte, también reconocer el error del Estado argentino y aceptar la condena por errores que se han cometido.

Estamos frente a un nuevo gobierno con características muy particulares, ¿cómo analiza usted el actual contexto donde resurgen discursos negacionistas?

Es un contexto preocupante. Los derechos humanos no pueden estar atados a procesos electorales. O a campañas. La defensa de los derechos humanos tiene que ser transversal a cualquier ideología y a cualquier partido político. Pero, lamentablemente, sabemos que los proyectos neoliberales no tienen mucha compatibilidad con las políticas de derechos humanos. Al contrario, vienen y arrebatan derechos. Nosotros estamos muy preocupados. Hoy ya sabemos que hay un Ministerio de Justicia, no un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Entonces, esto ya esto nos preocupa. Todavía no tuvimos contacto con nadie para saber qué van a llevar adelante. Nadie se comunicó para hacer alguna transición de ningún tipo. Estamos ahí intentando nosotros tener algún contacto en el día de hoy (por el lunes).

¿Y qué cree usted, más allá de este anuncio del boletín oficial, qué va a suceder con la Secretaría de Derechos Humanos?

Es pura incertidumbre. Esperemos que este gobierno no tome ningún tipo de venganza y saña con los trabajadores. Y después con las políticas. Lamentablemente, siento que va a haber un vaciamiento de lo que se venía llevando adelante. Argentina es ejemplo en esta materia por lo que supo conseguir, por el proceso después de 20 años de impunidad de poder empezar a condenar a los genocidas. Vamos a ver ahora qué nos deparan las decisiones políticas de este gobierno. Para mí hay cosas que no se negocian, que va a ser muy difícil que puedan tocar: el Museo ESMA, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, la CONADI, que es la que sigue buscando a los hombres y mujeres que fueron secuestrados en la dictadura y que hoy son adultos, que eran bebés cuando eso sucedió. Y claramente vamos a tener retrocesos, por lo que estamos viendo y por las declaraciones que hicieron en campaña.

Imagínate la angustia que hay en todos los trabajadores y en los organismos de derechos humanos, y quienes tienen intereses en defender esta materia. Estamos con incertidumbre, es un periodo difícil.

¿Qué piensa que quedó inconcluso en su gestión?

Algo en lo que trabajamos muy fuerte fue la jerarquización de la política contra la violencia institucional. Tal vez lo que quedó ahí a medio camino fue la ley contra la violencia institucional y que en este contexto creo que puede ser una herramienta importante, más allá de que las leyes después hay que llevarla a la práctica. Creo que hicimos una gestión que profundizamos y que trabajamos muy fuertemente con nuevos ejes y fortalecimos la mirada federal. El umbral en materia de derechos humanos es utópico casi y creo que uno va caminando hacia ese lugar y va resolviendo y va reparando y va pensando, pero siempre el objetivo se va alejando porque esta materia es así. La sensación es que nos quedamos a medio camino porque pensábamos poder continuar otra gestión más y la pandemia nos trabó para no poder desarrollar los cuatro años de gestión que pensábamos. Estuvimos en casi todos los conflictos tratando de generar negociación, mesas de diálogo. Tuvimos un rol muy activo. No descansamos un segundo. Vamos a trabajar para seguir desde el lugar que nos toque fortaleciendo y denunciando cualquier violación de derechos humanos.

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