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Columnistas

La inspiración de los magnates sin vergüenza

Milei y empresarios

“(A los gobiernos) se le van los dólares, entonces ponen controles de capitales y el que fuga es un delincuente…  ¡Es un héroe! Logró escaparse de las garras del Estado. Ustedes se ríen. Pero yo lo veo así. ¿Qué le recomendarías a tu cliente, como economista? Comprá dólares. Eso después figura como fuga. Y la verdad que si lo compran en negro mejor. Así no tienen que pagar después un montón de impuestos para financiar a los inútiles que levantan la manito de keruza. (Aplausos). La frase dice que “ladrón que roba a otro ladrón tiene cien años de perdón”. Con lo que han robado los políticos tenemos la eternidad ganada.”

Javier Milei ante empresarios en Bariloche

Los 120 magnates que escucharon a Javier Milei pronunciar esa frase durante el cierre del foro Llao Llao el viernes en el lujosisimo hotel del mismo nombre tal vez no se dieron cuenta que quedarán en la historia

Al escuchar el mensaje, primero se rieron disimuladamente. Como con timidez. Después se soltaron algo más. Ya unos segundos después largaron las carcajadas. Se repantigaron las sillas. Estiraron las piernas. Y sonaron los aplausos, con desparpajo.

Lo genuino y espontáneo de la reacción que tuvo ese grupo de tipos que tenían sus aviones privados esperándolos en el aeropuerto de Bariloche revela lo profundo de la coincidencia con un jefe de Estado que les estaba diciendo “ladrones” en la cara pero justificándolos en el mal manejo del Estado que después les quiere cobrar impuestos.

Si bien es cierto que el 50% de la economía es informal y que en el mundo de las pymes y las familias está extendido y casi naturalizado la no declaración de parte de los ingresos o la compra de un canuto en una cueva fuera de cualquier registro, el viernes una parte del establishment argentino más acomodado se sacó la careta como al menos yo nunca había visto en mis 20 años de cobertura de estos eventos de ñatos con plata y políticos de turno.

Realmente iba a escribir otra cosa en el panorama de hoy. Pero tras observar el discurso completo y escuchar varias veces las risas retrocediendo el video en YouTube porque no podía creer la celebración de los presentes, cambié de idea.

En el transcurso del sábado hice una recorrida de llamados a participantes del encuentro hiper hermético que se hace desde 2012 organizado por el holding de Eduardo Elsztain, IRSA, propietario del espectacular complejo, además de campos, edificios de oficinas y por supuesto, los principales shoppings del país. 

Allí establecen una regla que, de top que son, llaman “Chatham House”, por la que los participantes de las charlas pueden contar de qué hablaron pero no quién dijo qué. El nombre proviene de la sede del Real Instituto de Asuntos Internacionales de Londres, también conocido con ese nombre desde la década de 1920.

Igual, la regla no surte efecto cuando todos aplauden una idea, como se vio. En la exposición de Milei hubo dos festejos: una al “déficit cero”. El otro fue luego de la afirmación de que está bien sacar capitales sin declarar. Habría que ponerle un nombre gringo a este tipo de ovaciones para que les dé más glamour también.

El Presidente se abrazó y sacó fotos con el propio Elsztain. Con Marcos Galperin, de Mercado Libre. Con Martín Migoya y Guibert Engliebenne, de Globant. Con Alejandro Cartellone de la constructora del mismo nombre. Con Federico Braun, de La Anónima. Con Gastón Taratuta, del Grupo Aleph. Con Eduardo Bastitta, de Plaza Logística. También le hizo guiños a Cristiano Rattazzi, el ex Fiat y hoy en el negocio de los helicópteros, que hasta tenía una gorra de “Las Fuerzas del Cielo”. 

Lo loco es que al consultarlos sobre lo que sintieron en el evento, todos mencionaron ideas parecidas a la palabra “inspiración” para referirse a qué les genera el nuevo gobierno de La Libertad Avanza y en especial la figura de Milei. 

Uno de ellos, incluso, me escribió por WhatsApp: “Estoy esperanzado por lo que viene. El talento y la resiliencia argentinos son increíbles. Se están dando las condiciones para que la Argentina pueda salir”. Le creo que piensa eso. 

¿Las razones? Seguramente múltiples. Hay una mezcla de antiperonismo histórico de los más viejos que ahora sienten que “se liberaron”. Está también el hartazgo infinito con lo que había antes que sienten en especial los más jóvenes, que en los últimos veinte años se cansaron de la inestabilidad aunque no hayan perdido precisamente nivel de vida. Todo mezclado también con la expectativa de que -por raro que sea-, Milei exprese la decisión profunda de cambio de una parte de la sociedad. El sustento del que “esta vez es diferente”. 

Sin embargo, el mensaje que transmitieron el líder y su auditorio sobre no pagar impuestos o no declarar patrimonios no pareciera tener que ver con nada de eso, ni con que se viene un shock de emprendedurismo ni con que se desataron las fuerzas creativas que nos harán potencia.

Cuando pienso que este encuentro que ya lleva siete ediciones se caracteriza, además, porque vienen muchos “hijos” de los fundadores de las compañías, los herederos del poder real, peor señal es que el aplauso a la evasión haya sido tan extendido.

“Algunos empresarios son muy olfas y aplauden siempre, y encima muchos de los que estaban ahí ya ni pagan impuestos en el país”, reflexiona un histórico del poder económico que no participó del encuentro.

La Argentina necesita de sus capitalistas más grosos, no hay dudas. Pagan miles de sueldos, hacen inversiones, mueven la economía. Con los incentivos o la orientación adecuada, son un motor clave. Aún cuando sea un “establishment es-lo-que-hay”, con un soborno allá, un lobby acá, un mercado protegido más cerca, un abusito de posición dominante, una evasión, la cosa sana

Pero las sociedades se organizan a través de Estados que obtienen recursos y los gastan de manera tal de ayudar a todos a vivir lo mejor posible. Al menos en el mundo real por fuera de la cosmovisión anarcoespialidosa de Milei. En esa dinámica, se trata de que paguen más impuestos los que más pueden, sin espantarlos, pero sin ser boludos. Es la discusión permanente en el planeta. 

En nuestro país hay otro debate histórico detrás de los comportamientos que se exaltaron entre las montañas: el famoso tema de si es el huevo o la gallina. ¿Son “fugadores-evasores” como reflejo de un marco político y la inestabilidad económica que los ha retroalimentado, o esos atajos para esquivar reglas son un factor clave que no contribuye nunca a ordenar la cosa?

Por momentos me dan ganas de entender que el contexto genera esas actitudes en círculo vicioso

Pero cuando en pleno pico de pobreza e indigencia y con una parte de la población poniendo el lomo para bancar el ajuste, te ponés a festejar que te avalen la compra de dólar en negro o el hecho de esconder el patrimonio, habla mas de vos que del sistema, amigo magnate. Perdóname que te hable así.

Es increíble, por último, que los millonarios que caminaban por los pasillos de madera refinada no se vean en el espejo al revés de lo que repiten cuando critican el populismo de izquierda, el de los líderes que “compran el apoyo de los sectores pobres a cambio de planes sociales”. “Nadie es kirchnerista gratis”, tuitean

¿Qué son esos ricos tomando café y aplaudiendo a un outsider que los entusiasma porque les promete rebaja de impuestos para sus patrimonios? ¿Nadie es mileista gratis tampoco? ¿En un caso es la plata y en el otro son las ideas?

Para terminar, dos voces nada troskas que ayudan a pensar ese mediodía histórico del Llao Llao. 

Por un lado, Miguel Angel Broda, el economista más ortodoxo antes de la irrupción de Milei en el escenario, le explicó al periodista Roberto García hace dos semanas por qué la fascinación del mundo empresario con el Presidente: “Para los trillonarios del mundo, a los que el Estado les corta cada trillón que ganan por año, el presidente Milei es una celebridad”. El viernes no quedaron dudas.
Ayer, por otra parte, Carlos Melconian, que supo ser el asesor económico de Patricia Bullrich en la campaña del año pasado, opinó: “Milei tenía una buena tribuna para decir que héroe es el que se queda en el país y batalla para sacar el país adelante”. Firmo.

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