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Columnistas

Milei y los ricos: plata, corazón y política

Milei en el foro Llao Llao

Un empresario argentino que decidió irse a vivir a Uruguay entre 2020 y 2022 se terminó ahorrando en materia de impuestos entre un 88 y un 97% del dinero que hubiera tenido que pagar para contribuir con el fisco en nuestro país. 

El dato surge de un cálculo realizado por el Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa bajo la conducción del economista Fausto Spotorno y fue realizado en base a estimaciones sobre los casos testigo más resonantes en esos años, con algunas variaciones según el tamaño del patrimonio en cuestión.

Spotorno es un economista de larga trayectoria en el estudio de Orlando Ferreres y Asociados, que tiene un vínculo cercano con el presidente Javier Milei. De hecho, recientemente fue nombrado como integrante del Consejo Asesor que integran otros profesionales de la economía junto a distintos hombres de negocios.

De acuerdo con el informe divulgado esta semana bajo el título “¿Hasta dónde fue una buena decisión el cambio de residencia fiscal de Argentina a Uruguay?”, los contribuyentes del mismo tamaño que se quedaron en el país durante el mismo período en algunos casos también pudieron conseguir ahorros de hasta el 60% gracias a la brecha cambiaria: vendieron dólares que tenían encanutados a la cotización paralela hicieron diferencias pagando sus gravámenes al tipo de cambio oficial, en otra manera de hacerle trampa al Estado pero más decorosa.

Se sabe que entre los protagonistas de ese fenómeno de fuga de fortunas sobresalen el fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, los creadores de Globant, Martín Migoya y Guibert Engliebenne, el banquero Patricio Supervielle o el financista Federico Tomasevich entre otros. El periodista Alejandro Rebossio en el sitio eldiario.ar publicó que hasta 2021 18 de las 40 mayores fortunas del país habían decidido cruzar el charco.

Además de tener una menor carga impositiva sobre sus bienes en el país, Uruguay permite un ahorro muy importante respecto de los tributos por los activos en terceros países -cuentas en Estados Unidos, por ejemplo- y ha tenido políticas al borde del “dumping impositivo” al ofrecer una década de “promo” sin pagar por ejemplo el Impuesto a las Ganancias en caso de radicarse fiscalmente allí.

Diputados alzando su mano para votar a favor del proyecto de blanqueo de capitales impulsado por Milei.

El análisis de la UADE enumera los pros y contras para el contribuyente de la decisión que en algún punto ha sido una marca de época del vínculo entre las empresas y el Estado en los últimos años, en especial durante el gobierno de Alberto Fernández

A favor, obviamente, resalta que hace dos décadas el país vecino entró en un período de baja inflación y crecimiento económico con ambientes positivos para los negocios y las inversiones, lo que suma a la cercanía que permite “ir y venir en poco tiempo de viaje” y a que tiene costumbres muy parecidas a las nuestras. 

“Estoy a cuarenta minutos”, me dijo una vez un conocido empresario que se mueve en helicóptero para moverse entre ambos países y que no tiene empacho incluso en decir: “Yo vengo al médico acá, no hay una oferta de sanatorios como la de Buenos Aires”.

Pero también el trabajo recoge los problemas de haber tomado la decisión de hacer el cambio de residencia, que además implica la obligación de pasar físicamente la mayor parte del año allí ya que si la Administración Federal de Ingresos Públicos detecta que se pasó un determinado tiempo en la Argentina activa otra vez el cobro de impuestos.

“La decisión de mudarse no es fácil”, señala el trabajo. “La gran importancia que tiene para los argentinos el sentido de pertenencia hacia su propio país y todas las costumbres cotidianas se convierten en un aspecto a considerar a la hora de evaluar irse. A su vez, este costo afectivo se profundiza aún más si el contribuyente hace el cambio sin su familia o con parte de ella, dejando sus afectos y amigos en su país de origen”, añade. 

Y luego profundiza sobre un cálculo que no se puede hacer en las planillas porque los fríos números no saben de lo que siente el corazón: “Las razones vinculadas a costos afectivos y sentimentales, como el desarraigo y la pérdida de frecuencia de visitas a amigos y familia, son un factor no medible en términos económicos pero que en muchos casos terminan siendo más importantes que el ahorro impositivo que le puede generar el cambio de residencia fiscal hacia Uruguay”. 

Para terminar, el paper que circuló en estas horas en algunos despachos oficiales se plantea tal vez un sueño de la actual administración

Los hombres de negocios que se muestran encandilados por el discurso revolucionario anti Estado del Presidente, la nueva era de “la sociedad que cambió y apoya el ajuste” e incluso por la revancha anti progresista que muchos de ellos estaban esperando en la comodidad de sus aposentos ¿están dispuestos a pegar la vuelta y poner el pecho o preferirán seguir tuiteando y yendo a foros cada tanto pero mantener su vida y sus declaraciones juradas en la tierra del choto?

¿Vendrá un boom de inversiones y proyectos que impliquen un compromiso más allá del apoyo en redes sociales? ¿Saldrán del “animémonos y vayan” que siempre está esperando una señal más?

“En el pasado, el temor de una pérdida de patrimonio por decisiones políticas fue una de las principales razones que influyó sobre la decisión de muchos argentinos que se fueron a Uruguay”, indica el artículo, que deja una expectativa en suspenso: “Un posible cambio en la política de la nueva gestión en Argentina por estas fechas puede hacer que aquellos que estén pensando en abandonar el país por estos motivos se replanteen su situación, e incluso que algunos de los que ya se fueron reconsideren su vuelta”.

Expresión de deseos, mensaje pour la galerie o anhelo inocente, los que hoy se jactan de cómo aguanta la sociedad argentina un ajuste como nunca en democracia esperan un paso al frente de los más ricos.

Javier Milei celebrando por cadena nacional los números de las cuentas fiscales del primer trimestre del año.

 

¿Vendrá un boom de inversiones y proyectos que impliquen un compromiso más allá del apoyo en redes sociales? ¿Saldrán del “animémonos y vayan” que siempre está esperando una señal más?

Esta vez no pueden negar que tienen un combo como pocas veces se vio:

  • Un presidente como Milei capaz de decir en un foro como el del Llao LLao que el que fugó capitales “es un héroe” porque pagarle impuestos al Estado contribuir con una organización criminal, por lo que “el que roba al ladrón tiene cien años de perdón”. Seguramente el 15 de mayo muchos dueños y CEOs más abarrotarán el hotel Alvear en el foro del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (Cicyp);
  • Un proyecto de cambios impositivos que le baja la carga de Bienes Personales, el único impuesto a los altos patrimonios de la Argentina, que incluso si adelantan pagos ahora se garantizan una protección especial para los próxima década;
  • La búsqueda de aprobar un blanqueo de capitales que es más barato que el que en su momento puso en marcha Mauricio Macri. Si se aprueba será gratis reinsertar plata negra en la economía por cualquier monto si se deja en el sistema financiero hasta diciembre de 2025 y si no, la alícuota será del 5%, la mitad de lo que había que pagar en la edición 2016.

Cómo hay que abordar a los principales capitalistas del país es todo un dilema, sobre todo cuando los tipos ponen en juego la chance de salir del país para quedarse, como dice el paper de la UADE, hasta un 97% de lo que tendrían que pagarle al fisco.

Un primer impulso es la bronca ante el hecho de que líderes que se formaron en la universidad pública o que desarrollaron empresas gracias a políticas que absorbieron durante años fondos del Estado -el famoso “con la tuya”-, una vez que llegan a la cumbre eligen retacear su contribución personal vía el pago de impuestos.

Pero el enojo no conduce a nada.

Entonces, ¿cuál es la mejor forma de tratar esas personalidades, que también son parte clave de la élite que debería protagonizar un modelo de desarrollo con inclusión y estabilidad, guste o no? 

Sin dudas hay que buscar la forma de que paguen más impuestos en tiempos de austeridad fiscal. Hasta debería ser una “devolución” al país que los hizo ser quiénes son, o tener lo que tienen, más allá de sus habilidades particulares que también deberían ser alentadas para que amplíen inversiones y puestos de trabajo.

Pero también es cierto que si no se hace con inteligencia, el intento por recaudar más puede ser un tiro en el pie, o pan para hoy y hambre para mañana. Se puede conseguir un mayor ingreso de fondos una vez, pero si después esos contribuyentes cambian de residencia la recaudación caerá, en lo que se conoce como “efectos de segunda vuelta”. 

¿Será esta vez diferente y habrá un apoyo con la propia lo que se declama sobre el aguante ajeno?

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