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Columnistas

¿Podría Messi juntar a Macri y Cristina por la democracia?

messi

Faltan menos de 9 meses. Hay toda una definición electoral en el medio. Y la economía es un imprevisto permanente, como siempre. Pero ahí, cuando ya esté elegido el próximo jefe de Estado y se venga el traspaso presidencial, la fecha redondeará las primeras cuatro décadas de democracia ininterrumpida en la Argentina. 

Son cuarenta años en los que -en un país que se había habituado a los golpes militares- desde 1983 no se admite otra forma de resolver los quilombos de la política que no sea en las urnas. 

A lo largo de este período se sorteó en 2001 una de las peores crisis económicas y sociales sin que ni asomaron como una opción los milicos que en otro momento se habrían peinado para la foto y por eso nos dimos el lujo de meter “el cinco presidentes en una semana”.

Ambos bandos van coqueteando con la idea de que el otro no es democrático, aunque se digan de todo comparten el hecho de ir a las urnas y eso saludablemente ordena todo.

De esa debacle, donde hasta se había impuesto el “que se vayan todos”, nacieron las dos fuerzas políticas que hoy dominan el escenario y que van y votan millones de argentinos, es decir el kirchnerismo y el macrismo. Hasta ahora, han gobernado de manera alternada el país o distintos distritos según lo que decidieron los votos.

Sin embargo, y me importa un pito ahora discutir quién tiene la culpa, hay una división en la discusión política que se ha definido como “grieta” que no sería nada nuevo salvo porque empieza a tener dos consecuencias muy jodidas: una, la ruptura de amistades o vínculos familiares por las opiniones políticas; la otra, de efectos impredecibles, es que paulatinamente ambos bandos van coqueteando con la idea de que el otro no es democrático, que quiere romper el sistema con diferentes argumentos que en el fragor de la pelea ocultan la virtud común: aunque se digan de todo comparten el hecho de ir a las urnas y eso saludablemente ordena todo. Al menos por ahora.

En ese contexto, y para dar una señal que descomprima el caldo que describíamos recién, vengo a tirar porque es gratis la idea de un posible encuentro de todos los presidentes electos democráticamente en el aniversario de la asunción de Raúl Alfonsín. Viendo los que se murieron y los que quedan, claro, lo realmente relevante sería que compartieran un mismo estrado, escenario, plaza o balcón justamente ellos, los dos principales jefes de Estado de estos cuarenta años que quedan entre nosotros, Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Que además son los dos polos extremos de la grieta.

Todo con el que hablo -políticos, empresarios, sindicalistas- me dice que es imposible, por decirlo suave, o que me deje de joder, que no sea ingenuo. “Si ni siquiera se traspasaron el mando”; “si ni siquiera se saludaron con respeto”; etc. “¿Quién podría proponérselos además sin que el otro sienta que está cediendo a la contraparte?” Cosas así.

Además, están las acusaciones de fondo. Cristina afirma que la proscriben, cree que Macri le ganó por una conspiración entre la Justicia y los medios que engañaron al pueblo y hasta asegura que como mínimo allegados al ex mandatario estuvieron detrás del intento de asesinato en septiembre pasado. Macri, por su parte, considera que la hoy vicepresidenta quiere cargarse al Poder Judicial, que es una líder autoritaria y que como todo “populista” le miente a la gente y le compra los votos a través de redes clientelares.

O sea, estamos jodidos para ese encuentro imaginario del 10 de diciembre próximo. No hay chances de que con ese punto de partida puedan dejar atrás las peores ideas de uno sobre otro y privilegien juntarse en una fecha simbólica y mandar un mensaje de unidad al país sólo en torno a la idea básica de “te respeto porque a vos te votaron como a mí” y -acá viene una parte jodida- “creo que aún con tus ideas recontra equivocadas y lejanas a las mías vos tenés buena leche y querés lo mejor para el país”. Mientras rija el imponer la sospecha de que en el fondo “vos no sos democracia” o que “vos sos una cleptócrata” vs. “vos sos un fugador al servicio de los poderes concentrados”, no hay chances. No hay nadie que pueda conseguir esa bajada de copete institucional que los reúna en unos meses para ninguna fecha.

2018. Mauricio Macri y Cristina Kirchner en el 158° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Bueno, nadie no. Hay una alternativa, fumona, puede ser. Para mí, el único que podría conseguirlo se llama Lionel Andrés Messi

Y estos son los motivos, que parten del momento que vive tras la obtención de la Copa del Mundo, pero que van más allá:

1 - Objetivamente es el único capaz de movilizar masas sin importar qué piensen respecto de nada. Sean votantes de Macri, Cristina o el mismísimo Javier Milei, pueden extasiarse mientras cantan “Muchachos” con lágrimas en los ojos.

2 - Messi dio muestras de que aún cuando lo hayan maltratado de las peores maneras y de forma muy injusta durante años, cuando la cosa se da vuelta no sale a pasarle el miembro por la cara a nadie y solo se limita decir “gracias” y  “siempre soñé con festejar con los argentinos”, aún cuando muchos de los que están ahí alrededor eran del team “no canta el himno”.

3 - Tiene absolutamente claro que tener éxito es muy complicado. Lo dice para el fútbol siendo el tipo que hace cosas que nadie más puede hacer en la Tierra con una pelota. Imaginate si no le podría bajar línea de humildad y perseverancia a los que venden que habían llevado al país a Disney por esto o por aquello. “Esto es muy difícil de conseguir, a veces por un detalle no se da, así que disfrutemos”, resaltó el jueves en el estadio Monumental.

4 - No se cree el dueño de ningún éxito y hoy que está en la gloria se acuerda de los que lo intentaron sin lograrlo antes. Reconoce los esfuerzos de los otros, “porque todo jugador que se pone la camiseta deja todo aunque no haya conseguido la Copa del Mundo”. Regla crucial: el que vino antes también quería pegarla.

5 - Y sobre todo, él es el hombre para esta misión porque después de la fiesta del miércoles pasado, en su posteo en Instagram ya escribió las palabras con las que podría escribir un posteo similar el 10 de diciembre cuando Messi esté acompañado de Cristina y Macri celebrando la democracia: “Tengo una felicidad inmensa de ver a todo el pueblo argentino disfrutando y festejando lo que fue otro éxito de todos”

Esas tres palabras como guía, Leo

“Éxito de todos”.