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Policiales

El jefe de seguridad del boliche se quebró al recordar la paliza a Fernando: "Hace 20 años que laburo de esto y nunca vi algo igual"

En la tercera jornada del juicio por el caso de Fernando Báez Sosa declararon más amigos, policías y empleados de seguridad del boliche Le Brique. El jefe de seguridad del local bailable, Alejandro Claudio Muñoz, brindó detalles sobre el enfrentamiento adentro y afuera del lugar.

"Veo que todos los chicos, los rugbiers, vienen corriendo y se van turnando", recordó el patovica y describió: "Algunos cubrían a los amigos y otros iban a pegarle a Fernando".

Muñoz detalló que "en un momento, Fernando se quiso levantar y uno de los chicos de pelito largo y rodete le pegó una patada. Eran patadas y patadas. Fernando no se levantó nunca más y le seguían pegando".

Muñoz fue uno de los empleados de Le Brique que sacó a los agresores a la vereda, él se concentró en contener a Máximo Thomsen. Una vez afuera, los dejó con la Infantería de la Policía Bonaerense, quienes los dejaron ir. "Me concentré más en él (por Thomsen) porque era el que más alterado estaba", explicó el patovica y resaltó: "Yo soy grande y ni así lo pude contener".

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También recordó que estuvo "cuatro días sin dormir" después del asesinato y que en la calle la gente lo veía como si "fuera uno de los culpables".

"Nunca vi nada igual. Hace 20 años que laburo de esto y jamás vi una cosa así. Una saña brutal. Veía patadas, patadas y patadas", se quebró Muñoz. Durante su testimonio, los padres de Fernando Báez Sosa, Silvino y Graciela también se conmocionaron y salieron de la sala.

A continuación, luego de un cuarto intermedio, siguió la declaración de Fabián Maximiliano Ávila, otro empleado de seguridad quien aseguró que la víctima le pegó en el estómago a uno de los rugbiers adentro del boliche.

"Lo veo a Fernando y a uno de los chicos que se estaban peleando", reconstruyó Ávila y puntualizó: "Agarro a uno de los rugbiers de pantalón corto, y Fernando le pega una piña en el estómago". Él debía encargarse de sacar a Báez Sosa, pero le respondió que salía "solo" y el empleado lo describió como "muy tranquilo".

Christian Gómez fue el último empleado de seguridad en declarar que describió a Máximo Thomsen como "totalmente sacado" y que Matías Benicelli, a quien tuvo que reducir, "estaba agrediendo a todo aquel que estaba cerca o rival del otro grupo".

El abrazo con la madre de Fernando

María Graciela Sosa Osorio, la madre del joven asesinado,dijo hoy, al término de la audiencia que se dio un abrazo con el jefe de seguridad del boliche y le agradeció por haber "dicho la verdad".

"Nos dimos un abrazo porque él también es padre. Me emocioné mucho. Se nos cayeron unas lágrimas", contó la mujer respecto de Alejandro "Chiqui" Muñoz.

"Cuando dio su testimonio me sentí muy dolida (…) Le agradecí por todas las verdades que ha dicho", señaló la mujer, quien sostuvo que fue "desgarrador" escuchar los testimonios de esta jornada que terminó alrededor de las 17.30 con la declaración de dos policías.

Por su parte, Silvino, el padre de Fernando, dijo que no se pudieron cruzar en los tribunales con el efectivo que auxilió a Fernando y que le hubiera gustado darle también un abrazo "por haber intentado salvar la vida" de su hijo.

Por último, la madre de Fernando consideró que lo que hicieron con su hijo fue "una masacre total", pero que están "tranquilos" porque con el desarrollo del debate están "más cerca de la verdad".

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