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Política

Massa y la ética de la responsabilidad de Weber

El Frente de Todos está atravesando aguas más que turbulentas luego de los cambios anunciados en el gabinete. Sergio Massa asume como "superministro" y Alberto Fernández está cada vez más aislado.

Al complejo contexto económico del país, que incluye alta inflación, escasez de reservas y una dramática situación social, se sumó la inestabilidad política del oficialismo. El ministerio de Economía pasó por grandes cambios tan solo en el mes de julio. Tras la renuncia de Martín Guzmán el 2 de julio, asumió Silvina Batakis en una de las gestiones más cortas al frente del ministerio: duró en el cargo apenas 24 días.

El más damnificado de toda esta situación es el presidente.

Ahora, Massa tiene la tarea de llevar adelante la cartera económica, así como también la de Producción y la de Agricultura, en un intento de mejorar la economía. Llama la atención la corta duración de la gestión de Batakis, teniendo en cuenta que la ahora exministra acaba de retornar de un importante viaje a los Estados Unidos donde se reunió con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, con altos funcionarios del  Tesoro de los Estados Unidos y con funcionarios del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Más de uno se habrá sorprendido con la noticia del reemplazo de Batakis y la llegada de Massa al gabinete. La salida de la exministra no fue la única. Ayer renunció Gustavo Béliz, el secretario de Asuntos Estratégicos, que llegó al gobierno de la mano de Alberto Fernández. Según trascendió, Béliz se fue porque vio sus facultades limitadas frente al nuevo "superministerio" de Massa.

También renunció el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Dominguez, y Claudio Moroni (Trabajo) puso a disposición su renuncia aunque Alberto no la aceptó, según dicen, porque la CGT no quiere que se vaya.

El más damnificado de toda esta situación es sin dudas el presidente, cuyos funcionarios poco a poco abandonan las filas de su gabinete. Queda rodeado de cristinistas y ahora de massistas. Su legitimidad está cada vez más cuestionada, si es que todavía existe, ya que en su gabinete solo quedan unos pocos hombres y mujeres de confianza. Con la salida de Matías Kulfas y de Martín Guzmán (más todos los que se fueron el año pasado), solo quedaron Aníbal Fernández, Carla Vizzotti, Santiago Cafiero y Elizabeth Gómez Alcorta. Tan solo 4 de los casi 20 ministerios del gabinete. Ninguno de ellos maneja temas vinculados con la economía.

Aunque todavía es muy temprano para anticipar cómo se desenvolverá la gestión de Massa, hay quienes dicen que estará al frente de un Superministerio que no lo es tanto, precisamente porque hay lugares clave que estarán fuera de su control como el Banco Central (BCRA), la AFIP y la Secretaría de Energía, que continúan bajo el ala del kirchnerismo. En cualquier caso, la decisión de Massa de asumir la cartera económica en el medio de un escenario sumamente complejo, sumado a su perfil ideológico, dejan anticipar que su línea política estará más cerca de eso que Max Weber llamó "la ética de la responsabilidad": hacer lo que ordenan las circunstancias y hacerse cargo de sus consecuencias.

La decisión de Massa de asumir la cartera económica en un escenario sumamente complejo y su perfil ideológico anticipan que su línea política estará más cerca de eso que Max Weber llamó "la ética de la responsabilidad".

En el mientras tanto, y luego de otra semana de descreimiento, con las chances de reelección de Alberto pulverizadas y el futuro del Frente de Todos incierto, habrá que ver ahora si Massa trae paños fríos a la feroz interna entre Alberto y Cristina o si, por el contrario, se une a uno de los dos para combatir al otro.

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