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Política

Daniel Scioli, el que volvió sin querer

Daniel Scioli es el nuevo ministro de Producción luego de la abrupta salida de Matías Kulfas. Hoy asumirá su nuevo cargo en un acto que contará con la presencia del presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

El ahora exembajador en Brasil está atravesando unas semanas bastante agitadas y todo a causa de una polémica que empezó con un comentario en off.

La llegada del exembajador al país era impensanda hace dos semanas. Por esa razón, la pregunta que más resuena en una coalición que tiene demasiadas internas es quién está contento con el arribo del nuevo funcionario y quién no.

La relación entre Cristina y Scioli demostró ser más compleja que tensa y con muchos altibajos.

El Frente de Todos tiene tres grandes referentes al interior de su alianza: Cristina Kirchner, Sergio Massa y, por supuesto, Alberto Fernández. Scioli tiene una larga historia con Cristina y el kirchnerismo que se remonta al momento en que fue vicepresidente de Néstor y, luego, gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante las dos presidencias de Cristina.

Viéndolo desde afuera, cualquiera podría decir que el exgobernador es un político que tiene lazos estrechos con Cristina. Sin embargo, las cosas no son tan así. Basta con recordar las elecciones del año 2015 en las que Scioli era candidato y que terminaron coronando a Macri como presidente. Durante la campaña de esas elecciones, se vio claramente la tensión que había entre la vicepresidenta y Scioli.

Sin embargo, dicha relación demostró ser más compleja que tensa y con muchos altibajos. Hace un mes, la vicepresidenta mantuvo una reunión con el entonces embajador argentino en Brasil en un su despacho del Congreso. Trascendió que Cristina elogió la gestión de Scioli al frente de la embajada y se mostró interesada por las relaciones comerciales de Argentina con Brasil.

Massa afirmó que es un cargo menor para Scioli.

Sobre esto, la analista política Shila Vilker señaló que el nombramiento de Scioli funciona como una especie de "salida lateral" que no resuelve la tensión para un lado ni para el otro. Además, Vilker advirtió que las tensiones entre Cristina y Scioli "se dieron vuelta" y que, a lo largo de los años, el exgobernador "siempre estuvo en el mismo lugar".

Desde el lado de Massa la cosa es más confusa que con el kirchnerismo. Fuentes cercanas al círculo del presidente de la Cámara de Diputados informaron a Diario Con Vos que Alberto Fernández convocó a Massa el mismo sábado en que se conoció el conflicto entre Kulfas y Cristina. Fue ahí que el presidente le consultó si le parecía bien designar a Scioli como reemplazo.

El nuevo ministro de Producción, Daniel Scioli junto a Alberto Fernández

Massa respondió que era un cargo menor para el exgobernador, sin embargo, se mostró a favor de que sea el nuevo ministro. Por su parte, se confirmó que el referente del Frente Renovador no pustuló a José Ignacio Mendiguren como reemplazo de Kulfas. Aún no se sabe cómo será la relación entre Massa y Scioli pero, por ahora, son dos de los pocos funcionarios que mantienen reuniones tanto en el despacho de Alberto como en el de Cristina.

Desde el lado del albertismo, la situación es un poco más delicada. Alberto le pidió la renuncia a uno de sus funcionarios más cercanos. Esto hizo que el resto de sus ministros de confianza se sientan un tanto desprotegidos frente a una interna que se muestra cada vez más feroz. Además, que Kulfas sea criticado por su comentario en off pero, al mismo tiempo, caracterizado como una de las mejores gestiones del gobierno, tampoco ayuda a la situación.

Sobre el nuevo ministro de producción, Vilker afirmó que Scioli está agarrando una "papa caliente" dado que asume "en uno de los momentos más críticos en términos de aprobación del gobierno". La analista planteó que el exdeportista está frente a un gran desafío pero que, al mismo tiempo, su nuevo nombramiento supone una "plataforma de exhibición más fuerte que la de la embajada" en Brasil de cara a las elecciones del año que viene.

El escenario que se le plantea a Scioli es muy complejo: llega sin haberlo querido a un puesto de gestión central en un momento de fuerte crisis económica y baja credibilidad política, pero que también puede catapultarlo una vez más al centro de la escena política nacional, donde puede aspirar, en la infinita pasarela de candidatos que las internas han creado, a tener un rol político más importante.