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Economía

La crisis en Níger abre oportunidades estratégicas para el uranio: ¿Cómo está Argentina?

Uranio Argentina

El uranio es un mineral metalífero, que se puede encontrar en la corteza terrestre en muy bajas concentraciones tanto en rocas como aguas, usado en un 95% como materia prima en las centrales nucleares para generar electricidad. Argentina tiene importantes reservas de uranio, alrededor de 30.000 toneladas en total, sin embargo lo importa -cerca de 210 toneladas anuales- ya que desde el año 2000 se decidió abandonar su explotación por sus altos costos y su bajo precio en el mercado. Pero, ¿por qué podría ser una potencial fuente de divisas como sucede con el gas de Vaca Muerta?

En materia energética, el uranio tiene una capacidad altísima. Por ejemplo, una pequeñísima pastilla de uranio, mucho más chica que la palma de una mano, equivale a 500 litros de petróleo o una tonelada de carbón. Aunque muchos crean que solo sirve para fines militares, como lo utilizó Estados Unidos con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los expertos del sector nuclear señalan que es un mineral muy productivo capaz de acelerar el proceso de generación de electricidad.

Para transformarse en la materia prima básica de los combustibles nucleares, el uranio debe ser sometido a un proceso de refinación, purificación y conversión en dióxido de uranio. Después, se utilizan los reactores nucleares aprovechando la energía del interior de los núcleos atómicos del uranio que se libera con una ruptura controlada. Es decir, los reactores nucleares utilizan la energía obtenida del uranio para calentar agua y convertirla en vapor, que después le da movimiento a una turbina que sirve para generar energía eléctrica.

El uranio en Argentina

La exploración de uranio en la Argentina y su consecuente desarrollo empezó en la década de 1950. Desde entonces hasta 1997, se produjeron aproximadamente 2.600 toneladas de uranio destinadas a cubrir la demanda local. Sin embargo, en 1992 empezó la importación de este mineral desde Sudáfrica por los bajos precios en el mercado internacional. Esta situación llevó gradualmente al cierre de la producción local en 1997. Así, las necesidades de las centrales nucleares se cubrieron con materia prima proveniente de Uzbekistán, República Checa, Kazajstán y Canadá.

Desde la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) aseguraron a Diario Con Vos que, actualmente, el organismo estatal "desarrolló y domina todo el ciclo del combustible nuclear, es decir, desde la minería del uranio, la metalurgia, la refinación, el enriquecimiento y el armado de combustibles y su disposición final". "Gracias a que puede hacer esas cosas es que entra en el Nuclear Suppliers Group (un ente multinacional liderado por Estados Unidos que controla las exportaciones y transferencias de este material), y por eso mismo, le venden a precio preferencial", expresó la fuente oficial.

El mapa de las minas de uranio en Argentina (Foto: Fundación YPF)

En este sentido, resaltó que Argentina "tiene la capacidad de hacer en pequeña escala", aunque "es mucho más barato traer de afuera". "Compramos muy poca cantidad de uranio enriquecido, este es el caro, y lo diluimos mucho con uranio natural, muy barato", contó. De esta forma, los tres reactores nucleares, que "suministran entre el 5 y el 8% de la energía del país", operan con uranio ligeramente enriquecido.

A su vez, desde la CNEA destacaron que, actualmente, en Argentina desarrolló la empresa mixta Combustibles Nucleares Argentinos S.A. (CONUAR). Por iniciativa del organismo estatal y en sociedad con el Grupo Perez Companc (32,7% y 67,3% respectivamente), se inauguró en 1982 y allí se fabrican "pastillas de uranio, tanto natural como levemente enriquecido, los componentes estructurales con los que se conforman los combustibles para los reactores nucleares y los tubos de Zircaloy®, elemento clave para la elaboración de los combustibles". "Hacen todo lo que usan las centrales para operar", comentaron desde la comisión.

En el país, hay alrededor de 30.000 toneladas de uranio y se cree que puede haber más fuentes de este material sin descubrir. De acuerdo a la Fundación YPF, hay yacimientos ubicados en las provincias de Salta, Mendoza, Chubut, La Rioja, San Luis y Córdoba, siendo el más importante el de Sierra Pintada (Mendoza), con un potencial de alrededor de 20.000 toneladas.

La posibilidad argentina de exportar uranio al mundo

En el mundo hay alrededor de 7 millones de toneladas de uranio que suministran el combustible necesario para los 435 reactores nucleares en funcionamiento y los más de 70 en construcción. Según el Foro de la Industria Nuclear Española, las minas de uranio se encuentran en alrededor de 20 países y la mayor producción está concentrada en Canadá, Australia, Namibia, Rusia y Kazajistán, que suministran cerca del 55% de la producción mundial, cerca de 30 mil toneladas de uranio.

Otra de las naciones que más exportaba este mineral era Níger, con el 5% de la producción mundial. Según la Asociación Nuclear Mundial, este país de África Occidental produjo en 2022 poco más de 2.000 toneladas de uranio, que en su mayoría se lo vendió a Francia. Sin embargo, la nueva junta militar que llegó al gobierno nigerino por un golpe de Estado prohibió la comercialización de esta materia prima al país eupereo.

Ante esta situación se abre una ventana que podría ocupar Argentina para convertirse en uno de los principales países exportadores de uranio a Europa. Pero antes, necesita volver a desarrollar su capacidad minera en este sector y discutir las legislaciones provinciales que restringen notablemente y prohíben su producción. También, se debe trabajar sobre el impacto de la extracción de este material que puede contaminar el ambiente, si no se opera de forma correcta.

Pese a esto, a la fecha, no hay perspectivas claras para la producción local de uranio en el corto plazo. Los expertos en materia energética aguardan que, a partir de 2030, haya un aumento considerable en la capacidad de generación nuclear y así en las necesidades de uranio. Entonces, el retorno al desarrollo nacional de este sería la alternativa más sostenible.

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