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Columnistas

El único extranjero que dirigió la Verdeamarela es argentino

La eliminación de Brasil en el Mundial masculino de fútbol estuvo antecedida por la certeza que el ciclo de Adenor Leonardo Bacci, también conocido como Tité, terminaba en Qatar. Automáticamente sonó el nombre de Pep Guardiola, que pudo dirigir a la canarinha en 2012, y también se mencionó a Carlo Ancelotti, que esta semana reconoció que le entusiasma la idea. Sin embargo la única que vez que un extranjero dirigió al Scratch fue argentino.

Vinicius, Casemiro y Militao dicen que puede venir Ancelotti”. Así se despachó Ederson Moraes, arquero de Manchester City y Brasil, durante la ventana FIFA de marzo. El propio Carletto abonó el entusiasmo el fin de semana pasado. "Si la realidad es que una selección como Brasil me quiere, eso me encanta y me da mucha ilusión. Después hay que respetar las cosas hechas como un contrato que quiero cumplir”. Al día siguiente tuvo que aclarar que si pudiera se quedaría en Real Madrid hasta 2034. Guardiola estuvo cerca de ser seleccionador en 2012 tras la salida de Mano Menezes, a dos años del Mundial. Las gestiones la hizo Sandro Rosell, entonces presidente de Barcelona y ex directivo en Nike en Brasil, pero pesó el hecho que se tratara de un extranjero. Eso es algo que también se postula en Argentina, que solo dos veces tuvo un foráneo: el español José Lago Millán, campeón de la Copa América de 1927 y el italiano Felipe Pascucci en 1934.

En 2018 Guardiola fue postulado como reemplazante de Jorge Sampaoli e incluso Chiqui Tapia confesó que habían hablado con allegados del catalán, pero que era difícil porque se necesitaba una “billetera gorda", a lo que la respuesta de Pep fue lapidaria. “Estoy dolido con Tapia por haber hablado de mi salario, para eso tienen que conocer mi salario. El presidente de la AFA no sabe nada de mi situación. En todo caso el entrenador debe ser argentino y hay muy buenos entrenadores argentinos". En Brasil hubo dos casos, el portugués Jorge Gomes de Lima, Joreca, pero que hizo dupla con Flavio Costa en 1944 y el de Nelson Ernesto Filpo Nuñez porteño y el único extranjero que dirigió en soledad al seleccionado masculino en 1965, cuando ya habían ganado dos de sus cinco mundiales.

Nacido el 19 de agosto de 1920 en la Ciudad de Buenos Aires, de joven comenzó a entrenar en Estudiantil Porteño, campeón amateur de Primera División en 1931 y 1934, pero que luego se desafilió de AFA en 1937 cuando se consolidó el profesionalismo. Fue por ello que no pudo debutar en el equipo superior y de acuerdo a los registros lo hizo recién el 13 de junio 1942 con Acassuso en el empate 1-1 con Talleres de Remedios de Escalada por el torneo de Segunda División. Fue su único partido oficial.

Desde entonces comenzó una gira continental en el oficio de ser entrenador que duró casi cinco décadas. En 1947 debutó como entrenador en Independiente de Rivadavia y luego comenzó a viajar por Ecuador, Perú, Chile, Uruguay y Bolivia, donde cambió su vida. A mediados de los años ´50 estaba al frente de Deportivo Municipal de La Paz cuando el Bangú brasilero hizo un viaje a tierras bolivianas. Ahí conoció a su entrenador, Elba De Padua Lima, Tim, hombre que dirigió a Los Matadores de San Lorenzo que ganaron el Metropolitano de 1968, el primer campeón invicto del fútbol argentino. Tim lo puso en contacto con Martim Francisco a quien le insistió para que se lo lleve a Brasil a pesar de no hablar una sola palabra en portugués. Estuvo en Sao Bento y fue hasta el presidente de Cruzeiro, José Greco, a ofrecerse como entrenador de un equipo que atravesaba tan mal momento que se permitieron contratar a un desconocido, pero duró muy poco.

La incursión mineira le granjeó cierta fama y comenzó a trabajar de manera sostenida. Dirigió a cinco equipos hasta que en 1959 recaló para un segundo ciclo en Jabaquara, actualmente en la segunda división paulista, donde en 1959 se convirtió en el mejor pago de Brasil y la agencia Sport Press lo eligió el mejor entrenador de San Pablo.

En 1961 viajó a Portugal donde estuvo dos años y dirigió a tres equipos distintos. Su mayor logro fue con Leixoes, que ganaron la Copa de Portugal en el año que llegó en una final donde derrotaron 2-0 al Porto. A su vuelta encaró un tercer ciclo en Jabaquara, -serían cinco a lo largo de su carrera- y en 1964 firmó con Palmeiras, uno de los gigantes paulistas, ganador del torneo de Primera División de 1960, pero que veía como el inicio de la década se iba quedando en manos del Santos de Pelé.

En solo un año de gestión imprimió un estilo marcado, de fútbol ofensivo, que fue considerada la primera Academia Palmeirense. "Mi táctica es simple: pim, pam, pum, gol. A mí me gusta el juego ofensivo. Mis equipos pueden recibir hasta cinco goles en un partido, pero tienen que ser capaces de meter siete", supo declarar a modo de sentar bases. En el año de su llegada fue subcampeón del torneo paulista detrás de, quien sino, Santos y un año después ganó de punta a punta el Torneo Rio-San Pablo, donde solo perdió un partido.

Gracias al andar de ese equipo, la Confederación Brasileña de Fútbol, entonces Confederación Brasileña de Deportes, les hizo un homenaje con una invitación: el plantel completo del verdão representaría a la selección de Brasil por un partido: el de la inauguración del Mineirao de Belo Horizonte el 7 de septiembre. Como el seleccionado no tenía actividad desde el 4 de julio cuando derrotaron 3-0 a la Unión Soviética con dos goles de Pelé y uno de Flavio, se inclinaron por esa decisión exótica, pero efectiva.

El estadio Governador Magalhaes Pinto, popularmente conocido como Mineirao, que fue proyectado a principio de los años ´40, recién comenzó a construirse en 1959 y se estrenó seis años después contra Uruguay, a quien derrotaron 3-0 con goles de Rinaldo, Tupãzinho y Germano. En Brasil/Palmeiras se destacaba la presencia de Djalma Santos, campeón mundial en 1958 y 1962, que jugó todo el partido. Hubo una carga simbólica y una pequeña revancha histórica, ya que el entrenador uruguayo era Juan Lopez, el hombre que condujo a los charruas en el Mundial 1950 cuando se consumó el Maracanazo, el mayor golpe en la historia del fútbol mundial.

En 1974 cuando dirigió a Velez, Filpo Nuñez le contó al diario Clarín su experiencia ese día. "Ocurrió en 1965. Yo era D.T. del Palmeiras y todo este equipo fue designado para la selección de la CBD. Tuve entonces el honor de ser el único técnico extranjero que dirigió la selección de Brasil. En ese partido le ganamos 3-0 a Uruguay". Hasta que la situación no cambie, sea con Ancelotti u otro, la única vez que un extranjero dirigió a Brasil, fue Filpo Nuñez, un argentino. Decime que se siente.

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