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Política

Grabois levantó el acampe en Lago Escondido

Grabois Lago Escondido acampe

Después de 30 horas de acampe el dirigente de Frente de Todos, Juan Grabois levantó el acampe que había montado frente a las costas de Lago Escondido, en la estancia del empresario británico Joe Lewis.

Con cantos desafiantes y amenazas de regresar, a las 11.55 de este miércoles, Grabois y el resto de los manifestantes se retiraron del lugar escoltados por la policía de Río Negro y fiscales a cargo, al día siguiente de la irrupción en el lugar a través de un camino privado, que se usa para llegar a los espacios productivos.

Bajo la consigna “Las Malvinas son argentinas, Lago Escondido también”, el dirigente irrumpió el martes por la mañana en la estancia e invocó su derecho constitucional a acceder a la costa del lago.

Los manifestantes anunciaron una conferenia de prensa para la tarde, pero antes de eso, Grabois escribió a través de sus redes sociales, como para calmar los ánimos.

Por su parte, la empresa que trabaja en el lugar con el título “Orgullosos de ser argentinos”, se había quejado horas antes por el acampe del dirigente social. “Hartazgo. De vivir laburando, con el corazón en la boca. De no poder vivir en paz”, comienza el comunicado del grupo Lago Escondido. “Hablemos del hartazgo de que pretendan una y otra vez marginarnos. Hablemos del hartazgo, de la discriminación de los que no trabajan a los que día a día perseguimos nuestros sueños dando lo mejor con honestidad y transparencia”, plantearon.

Desde el Frente Patria Grande, habían aseverado que el último contacto que tuvieron con el grupo había sido ayer a última hora y que “estaban bien” aunque cuestionaron las “hostilidades por parte de las patotas de Lewis” por las que habrían pasado, entre las que enumeraron: amenazas verbales de personas encapuchadas; movilización de “patoteros” a caballo y con perros, escoltados por la Policía de Río Negro; y cercamiento de terreno para impedir la salida de un grupo que debió abandonar el lugar por razones de fuerza mayor.

Los manifestantes desplegaron ayer nueve carpas. Si bien habían prometido no acercarse al casco de la estancia, una columna llegó hasta las puertas de la casa, donde un cordón de trabajadores cuidó el ingreso.