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Columnistas

NO es lo mismo…

Ciudad de Buenos Aires

No es lo mismo ser una ciudad turística que ser una ciudad con turistas.

Muchas ciudades en el mundo reciben turistas atraídos por la belleza de su urbanización, sus monumentos, su cultura, su gastronomía, su historia, sus shoppings…

Nueva York, París, Madrid, Londres, Ámsterdam, Dubái, Río de Janeiro o Tokio dan buena cuenta de ello. En estas ciudades los ingresos se multiplican gracias a los millones de visitantes que las eligen cotidianamente y donde gastan tanto en comida como en compras, en museos como en alojamiento. 

Buenos Aires siempre fue presentada coma la “Puerta de Entrada a la Argentina” y nadie puede dudar que en verdad lo es, pero no es solo eso.

Buenos Aires tiene tantos atractivos turísticos que por sí sola le han permitido ganarse un lugar en el top 20 de las ciudades más bellas e interesantes del mundo.

A pesar de eso, ni los propios porteños la reconocen como tal, por lo menos hasta ahora.

Por primera vez se hace visible un plan de promoción turística que pone a la Ciudad en primer plano con todos sus atractivos.

Días atrás, el presidente del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, Lucas Delfino, y todo su equipo, presentaban las acciones realizadas en el primer semestre del año para cambiar el paradigma de ciudad con turistas a ciudad turística; y todo parece indicar que van por el buen camino.

Por primera vez se hace visible un plan de promoción turística que pone a la Ciudad en primer plano con todos sus atractivos; cultura, gastronomía, eventos y la tan mentada seguridad.

A diferencia de otras gestiones administrativas, el mensaje está dirigido no sólo a los pasajeros foráneos. Hoy se busca al pasajero autóctono, el que vive a 50 km de la Ciudad Autónoma y también al que vive en La Quiaca o Ushuaia.

Buenos Aires se promociona en las 24 provincias argentinas como un destino turístico, no la ciudad en la que vive Dios, y eso es algo que los antiguos funcionarios porteños no consideraban necesario, porque Buenos Aires era la puerta de entrada a la Argentina.

Hemos criticado durante muchos años la miopía de los funcionarios al dejar de lado no solo a los turistas nacionales, sino también a los propios porteños que hoy descubren que su ciudad puede ser mucho más que una ciudad con turistas.