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Columnistas

Felices los cuatro: ¿Mundial 2030 en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile?

Esta semana, en el estadio donde se jugó el primer Mundial, se lanzó oficialmente la candidatura. Si bien los directivos son optimistas, habrá que esperar hasta 2024 para conocer al ganador. La rosca de los últimos años y la que se viene.

El 31 de agosto de 2017 Uruguay recibió a Argentina en el estadio Centenario por las Eliminatorias para Rusia. Jorge Sampaoli debutaba en reemplazo de Edgardo Bauza. Si bien estaban en zona de clasificación, no tenían margen y el empate no los benefició, pero tampoco los hirió. La foto de la noche fue antes del partido. Luis Suárez tenía una camiseta celeste con un 20 en el pecho y Lionel Messi llevaba una albiceleste que portaba un 30. Fue la primera muestra fuerte de la intención de los países de planear el Mundial masculino de 2030. Esta semana, en la misma cancha se lanzó oficialmente la candidatura, pero de a cuatro, sumando a Paraguay y Chile. Si bien los directivos son optimistas, habrá que esperar hasta 2024 para conocer al ganador y la pelea asoma fuerte.

En 1987 Tabaré Vázquez quiso ser presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, AUF. Conducía a Progreso, un modesto club al oeste de la capital, y se había asegurado el apoyo de Peñarol, un ticket a la victoria. Sin embargo, Julio Sanguinetti, presidente uruguayo e hincha carbonero, no quería al socialista manejando el fútbol del país y los obligó a cambiar de idea. Dos años después Vázquez tuvo su doble revancha, ya que su club ganó por primera y única vez el torneo de Primera División y se convirtió en el primer dirigente de izquierda en ganar la intendencia de Montevideo. A Sanguinetti le salió cara la jugada. Tabaré primero le sacó a su partido, el Colorado, la intendencia capitalina, y luego la presidencia en 2004.

En octubre de 2005 Joseph Blatter, entonces al frente de la FIFA, viajó a Montevideo para conmemorar los 75 años de la primera edición del Mundial. Allí recibió el pedido de Vázquez para que Uruguay, junto a otro país, recibiera el de 2030 para conmemorar el centenario. En esa época había rotación continental de las sedes y como en 2007 se iba a elegir la sede para 2014 entre los sudamericanos, el turno siguiente era justamente en 2030. Uruguay necesitaba un socio porque, entre otras cosas, solo tenías tres canchas disponibles para un evento así.

Si bien los directivos son optimistas, habrá que esperar hasta 2024 para conocer al ganador: la pelea asoma fuerte.

La FIFA venía de organizar en Corea y Japón el primer torneo binacional con 20 estadios, la mayor cantidad de la historia, con una capacidad promedio de 50.000 espectadores. El aliado natural, por cercanía, idiosincrasia, historia y por las coincidencias ideológicas del momento, era Argentina. Dos años después la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) aprobó la idea. “Me complazco en dirigirme al señor presidente, y por su intermedio a todos los miembros de la Asociación Uruguaya de Fútbol, a su atenta carta del 8 de octubre ppdo., con el propósito de informarle que el Comité Ejecutivo de la AFA, en la sesión celebrada en el día de ayer, aprobó por unanimidad vuestra iniciativa de postularnos para organizar en forma conjunta el Campeonato Mundial de la FIFA de 2030”, decía parte del texto que Don Julio envió el 17 de octubre de 2007.

La presentación de la candidatura.

Los países atravesaban una mala relación bilateral a raíz de la autorización del gobierno uruguayo para la construcción de dos plantas productoras de celulosa en Fray Bentos frente a las costas de Gualeguaychú, en Entre Ríos. El 9 de julio Néstor Kirchner había dicho que “la lucha contra Botnia es una causa nacional”.  La española ENCE nunca se construyó, pero la finlandesa UPM (Botnia) comenzó a trabajar ese año. Con la llegada al poder de Cristina Fernández y José Mujica, la idea retomó fuerza. La actual vicepresidenta se mostró interesada y comenzó a insistir para que la causa avance. No solo era la titular del Ejecutivo, también era socia comercial de AFA desde 2009 cuando el estado se quedó con los derechos televisivos de la Primera División masculina.

Con la llegada al poder de Cristina Fernández y José Mujica, la idea retomó fuerza. La actual vicepresidenta era socia comercial de AFA desde 2009, cuando el estado se quedó con los derechos televisivos de la Primera División.

De acuerdo a una nota de Ernesto Cherquis Bialo en 2017 para Infobae, Grondona buscó una solución intermedia. En 2010 le propuso a Ángel María Villar, entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol, hacer una Copa de Campeones en enero de 2030 en Argentina y Uruguay con los ocho campeones mundiales, a los que se había sumado su país tras ganar en Sudáfrica. Pero las intenciones de los gobiernos y las federaciones eran otras, incluso en 2011 Fernández y Mujica firmaron una serie de convenios bilaterales, entre los que figuraba el Mundial.

En 2013 la FIFA anunció que eliminaba las sedes conjuntas y Argentina se bajó. Ante eso Sergio Jadue, presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Chileno, tentó a los uruguayos de buscar la plaza unidos, pero no prosperó. En el Congreso de la FIFA de 2015 estalló el FIFA Gate y Jadue se entregó meses después. Grondona aspiraba a presentar la candidatura oficial en ese evento, pero la biología hizo su curso un año antes. Y le ahorró ser uno de los detenidos.

En enero de 2016, un recién asumido Mauricio Macri viajó a Colonia para reunirse con Vázquez que transitaba su segundo mandato, donde reflotaron el plan. El expresidente ubicó a Fernando Marín, exgerenciador de Racing, como su hombre de confianza en el Comité Organizador, y tuvo línea directa tanto con Armando Pérez, interventor de AFA, como con Chiqui Tapia.

Conmebol presionó para sumar a Paraguay como socio y Macri empujó gracias a su amistad con el presidente guaraní, Horacio Cartes, a quien conoció cuando gobernaba el club Libertad y él, Boca. En 2019 se sumó Chile y se cerró el poker.

A los seis días de asumir, Alberto Fernández recibió en Casa Rosada a su par de Conmebol, Alejandro Domínguez, para conocerse, hablar de la Copa América de Argentina-Colombia en 2020 y tantear las chances de 2030. La pandemia canceló el fútbol, el torneo y postergó una candidatura que tomó cuerpo el martes pasado en el estadio Centenario, con el presidente Luis Lacalle Pou como anfitrión. Representantes de los cuatro gobiernos y federaciones estuvieron presentes: por Argentina viajaron el ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens, ex mandamás de San Lorenzo, y Rodolfo D´Onofrio, vicepresidente de AFA, en representación de Tapia (que está en España).

Ya hay bancos internacionales y organismos multilaterales, como la Corporación Andina de Fomento, están dispuestos a invertir en el Mundial en Sudamérica.

Por ahora, solo España-Portugal confirmaron sus aspiraciones a ese Mundial y se espera que Marruecos sea el tercer elemento. La opción ibérica es más fuerte en distancias, infraestructura, estadios y estabilidad económica y, al margen de Rusia 2018, la Europa occidental no recibe un torneo desde 2006. Otra contra es que la próxima edición es en América del Norte. El principal capital de la candidatura sudamericana son los 100 años del primer torneo, la pasión con que se vive el fútbol y lo barato que puede ser para los turistas extranjeros. Distintas fuentes reconocen que ya hay bancos internacionales y distintos organismos multilaterales, como la Corporación Andina de Fomento, que están dispuestos a invertir en el torneo, que debería mejorar mucho las conexiones entre países. El año que viene hay que presentar los papeles oficiales con todo lo exigido por FIFA, y esperar hasta 2024, cuando sabremos si habrá o no Mundial en Argentina.