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Columnistas

Sourrouille en loop

Por Jairo Straccia

Ideal para el corchazo de domingo de invierno es ver el discurso del 14 de junio de 1985 de Juan Vital Sourrouille, el entonces ministro de Economía, que falleció esta semana a los 80 años.

Acá lo pueden ver:

Si la respuesta es “ni en pedo lo veo, Jairo”, sigan por acá. Les resumo el contenido y la sensación que genera.

El ministro, detrás de sus clásicos anteojos culos-de-botella, explica que la inflación está en llamas. Había sido 700% el año previo y seguía en el 30% mensual. Anuncia bocha de medidas, desde crear una nueva moneda como el Austral sacándole tres ceros al peso de entonces a un paridad de 0,80 australes por dólar; también congela precios y salarios después de haber aumentado fuerte las tarifas y los combustibles los meses previos; establece retenciones a las exportaciones y anuncia el fin de la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal, que se intentará ir reduciendo tras haber logrado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para desactivar la bomba del endeudamiento externo.

Al verlo, la reacción que genera es “matame”.

Yo tenía cuatro años y el país estaba tratando de contener el aumento generalizado de precios e intentaba balancear las cuentas públicas sin que el Banco Central tenga que salir a emitir para cubrir los agujeros; además, acababa de cerrarse un acuerdo con organismos multilaterales y todo buscando una fórmula para crecer de la mano de las exportaciones para que el país no se quede sin dólares. La herencia económica de la dictadura que había terminado un par de años antes, con deuda, desindustrialización y alta inflación, ponía a la sociedad ante el desafío de dar vuelta la cucaracha del desarrollo con estabilidad mientras procesaba dolores infinitos y buscaba justicia. 

Treinta y seis años después, es muy difícil no tanguearla y ver que seguimos en la misma rueda del hámster.

Treinta y seis años después, es muy difícil no tanguearla y ver que seguimos en la misma rueda del hámster. Toda cobertura de los problemas macro o de los temas micro se vuelve cíclica. A lo sumo se le incorpora una novedad tecnológica. Ahora los rulos para comprar o vender dólares son con aplicaciones del celular. Le metés algo de color con memes. Hay consultoras que acoplan las tendencias de las brechas cambiarias con las búsquedas de “dólar blue” en Google Trends (https://bit.ly/3BCtDhX). Le metés términos como “loop” a los títulos para que parezca cool. Pero igual brotan los lugares comunes y da fiaca lo previsible de todo. Y si hay una novedad es que todo se va repitiendo pero un escalón cada vez más abajo del empobrecimiento de la población. 

Ni yo me aguanto lo que estoy escribiendo.

¿Alguien dijo “plan”?

Pero si bien es vaso medio lleno que no volvimos a tener otra hiper ni años de tres dígitos de inflación, es vaso recontra medio vacío que no hayamos podido cambiar el problema del dólar y los precios por otro que dé cuenta de que estás avanzando un casillero. El costo de vida se naturalizó en dos dígitos anuales y a lo sumo somos expertos en que pegue saltos para que después nos consuelen las desaceleraciones. Un imán en la heladera de la política económica recuerda que estamos en una cinta de correr que se acelera. Lo que era 20, fue 25. Lo que era 30 pasó a 35. Lo que eran picos de 40 son picos de 50.

Hay un punto de inflexión en el debate de los economistas ya sea que estén en el Gobierno o en la oposición, o en ninguna parte. ¿Todavía se puede salir de esta dinámica en forma gradual o hay que ir a algún tipo de “momento Sourrouille” más allá de que no estemos en 700% anual? Las palabras “plan antiinflacionario” o “programa de estabilización” están apareciendo de a poco en el debate cuando se va más allá de la cobertura en las carnicerías por “otra suba de la carne”, de los conflictos por los precios regulados como las prepagas o de la reapertura de las paritarias antes de lo esperado.

Las palabras “plan antiinflacionario” o “programa de estabilización” están apareciendo de a poco en el debate.

Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, dice que el plan Austral dejó la enseñanza de que vencer la inflación es “una decisión eminentemente política, que debe incluir compromisos más o menos explícitos, que primero fije reglas para el sector público y luego acuerde con los sectores empresariales, del trabajo y de las organizaciones sociales”. Emmanuel Alvarez Agis, de PxQ, ha dicho que hay que dejar de “hacerse el boludo” y tener un plan. Hernán Lacunza, ex ministro de Economía de Juntos por el Cambio coincide en que a niveles más altos, más difícil es darle otra chance al paso a paso, por más de que sea de Racing.

Da la impresión de que la persistencia de la crisis argenta básica ha producido el milagro de haber acercado a las escuelas económicas sobre por dónde habría que ir para tratar de encontrarle el agujero al mate, mucho antes de discutir después los matices o rumbos. Si lleva más yerba o menos yerba, si tomamos amargo, tomamos dulce, si va con azúcar o con Stevia sin aspartamos ni ciclamatos. El consenso de los técnicos pasa inadvertido en medio del debate en modo tuiter, se pierde en la chicana de la entrevista para consumo en formato “Fulano le pegó un paseo a Mengano”. Si emergiéramos un segundo afuera de la grieta de la política habría una chance de que el ratón saliera caminando de la ruedita y dijera “hermosa mañana, ¿verdad?”.

Martín Guzmán
El ministro Guzmán volvió a denunciar la suba de subsidios y la interna energética no cede.

¿Cuál será la lectura del ministro de Economía, Martín Guzmán, y de su mentor en este tema, el asesor ad honorem, Daniel Heymann? Nadie espera ninguna medida relevante ahora en plena contienda electoral, pero ¿habrá algo de todo esto después de las elecciones? La inflación desaceleró del pico de 4,8% de marzo al 3,2% de junio. Pero es tan cierto como que se instaló en el 50% interanual, con un montón de tic tacs, y no me refiero a las pastillas para el mal aliento.

El Instagram de la brecha

El rey de la incertidumbre volvió en las últimas dos semanas. El dólar que se compra en las cuevas, ilegal y todo, reinstaló el cosquilleo sobre si habrá o no salto en el tipo de cambio, sobre todo después de las elecciones. Al llegar a 185 mangos, y quedar sólo 10 pesos por debajo del pico de la corrida de septiembre pasado, quedó también un 90% por arriba del valor de la divisa en las operaciones más grandes, que la jerga llama “dólar mayorista”.

Por más de que haya bancos que vean inevitable una devaluación “a la 2014”, la verdad es que el desenlace está discutido, al punto que hay posiciones encontradas entre los propios integrantes del equipo económico que después de la elección de 2013 llevó el dólar de 6 a 8 pesos (vale llorar al ver estos números). Alvarez Agis, que era viceministro de la gestión de Axel Kicillof, escribió esta semana que el dólar está a un nivel que haría posible que el Banco Central vuelva a las minidevaluaciones mensuales y no haga falta pegar un ajuste del 20%. Esto último es lo que justamente había vaticinado quien entonces era el presidente del BCRA, Juan Carlos Fábrega, en una entrevista en este mismo portal (https://bit.ly/3y63S7r).

Un corralón en Instagram refleja la economía de la brecha cambiaria con el blue a $ 185.

Vaya a ocurrir o no, el peligro es que el recalentamiento del dólar paralelo empiece  a mandar en la economía real, al margen de la masturbación del debate macro. Las importaciones que se hacen al dólar oficial ya se dispararon 79% en junio. ¿Habrá sido todo por inversión en maquinarias? Para la economista Marina Dal Poggetto son los importadores que están usando todos los pesos que tengan dando vueltas para anticipar compras del exterior. Al campo, a su vez, le quedan 18 millones de toneladas por vender de la cosecha. Las cobran al dólar oficial. Ruidos en las cotizaciones paralelas invitan a un análisis más remolón.

Vaya a ocurrir o no, el peligro es que el recalentamiento del dólar paralelo empiece  a mandar en la economía real.

Las consultas en los concesionarios ya aumentaron un 50%. Típico del billeteo verde para pasar por la cueva y conseguir entonces un 0 km más barato. Al menos mientras haya stock o hasta que alguien diga “momento, no vendas más a ese precio” y remarquen. Más clásico que “Let it be”.

El community manager de Corralón Ciudadela, incluso, ya bromeó con la disparada de los materiales de la construcción dolarizados no bien salta la brecha. Se acopian hasta perfiles de aluminios. Retrasos en las entregas, ya los siento. Y ni hablar si llega el peor final: ¿cuánto falta para que aumente el acero de la lata de conservas que está en el súper? Si fueran latas que están en Precios Cuidados, ¿cuánto falta para que haya bardo ahí? 

Una pelea que no se apaga

Todo es tan delicado que la jefa de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, reiteró que el blue es un mercado chico, que lo mueven pocos operadores para “psicopatear al mercado” y que el Gobierno tiene herramientas para evitar una devaluación. Es posta, el Central acaba de pasar los US$ 43 mil millones de reservas brutas, como también es cierto que la cuenta del aguante da distinto según se crea que habrá o no acuerdo con el Fondo para evitar pagar los vencimientos grosos de fin de año.

Cualquier estrategia frente a semejante combo de inflación y dólar merodeando los $ 200 en un país castigado por una pandemia exigirá, y ahí no hay mucho matiz, que haya un tomador de decisiones que se la banque, no solo frente a los “poderes fácticos” o los “medios hegemónicos”, como dicen los hits para la militancia del oficialismo, sino justamente con respaldo dentro del propio armado del Frente de Todos.

Las peleas por el cierre de listas taparon los últimos escarceos de la a esta altura decisiva batalla por el manejo de la energía, una película que siempre parece que terminó pero que tiene esa escena extra que sorprende cuando están pasando los títulos.

Las peleas por el cierre de listas taparon los últimos escarceos de la a esta altura decisiva batalla por el manejo de la energía

Como quien no quiere la cosa, el Ministerio de Economía difundió esta semana que se duplicaron los subsidios energéticos en el primer semestre, de la mano del cuasi congelamiento de las tarifas de luz y gas, que el Presupuesto había establecido que acompañaran a la inflación. Los números son escalofriantes. La cuenta pasó de 169 mil millones de pesos a 330 mil millones. Esos mismos subsidios que Guzmán considera “pro-ricos” y que es guita que podría ir a inversión pública, como suele decir en su discusión interna. El economista que busca hacer equilibrio, mandó el mensaje.

Casi en simultáneo, La Cámpora deslizaba que gracias al subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo -el mismo que el ministro quiso echar por diferencias en los aumentos de tarifas- la Anses puso US$ 150 millones para financiar una inversión del Grupo Albanesi. Dato al margen: la operación se hizo en silenciosa alianza con Marcelo Mindlin, el hombre de Pampa Energía que viene de vender Edenor y que hasta alguna vez fue acusado por sus mismos actuales patrocinantes, de testaferro de Mauricio Macri.