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Columnistas

Santiago Silva: el largo y sinuoso camino de los controles antidoping

Por Federico Yañez

Tras batallar durante un año y medio, Santiago Silva fue habilitado provisionalmente para jugar al fútbol. Mientras tanto, la causa penal que se inició por la suspensión de dos años que recibió en 2019 por dar positivo en un control antidoping continúa. El uruguayo estaba realizando un tratamiento de fertilidad, pero eso no fue tomado en cuenta. Quien hizo la excepción fue el Tribunal de Disciplina de AFA que desde 2017 no se encarga más de las sanciones por los casos positivos, sino que lo hace la Comisión Nacional Antidopaje creada ese año. 

En agosto de 2019, cuando Silva jugaba en Argentinos Juniors, se conoció que había dado positivo por exceso de testosterona en un partido contra Newell´s cuando jugaba para Gimnasia en abril. Como en 2018 el gobierno le había pedido a la AFA que el Tribunal de Disciplina dejara de sancionar por doping, se conformó un tribunal ad hoc. La sanción por la sustancia oscila entre tres meses y dos años, pero el uruguayo recibió la pena máxima a pesar de no tener antecedentes. Además, aunque ya habían pasado los tres meses que estipulaba la ley para radicar la denuncia, fue suspendido. Silva apeló y el juez en lo contencioso administrativo Santiago Carrillo emitió una medida cautelar que le permitió al atacante continuar jugando. Tras la suspensión del fútbol por la pandemia, la cautelar se cayó y el Tribunal Nacional Disciplinario Antidopaje, ya constituido, determinó que debía cumplir la sanción hasta diciembre de este año y no hasta abril, que era cuando se cumplían los dos años. Silva apeló al Tribunal de Disciplina de AFA, que lo autorizó a jugar hasta tanto se expida de manera firme la Cámara Contencioso Administrativa Federal. 

Silva dio positivo por testosterona en 2019, cuando jugaba en Gimnasia. El uruguayo estaba realizando un tratamiento de fertilidad, pero eso no fue tenido en cuenta.

En 1998 estalló lo que se conoció como el Caso Festina, el primer escándalo mundial de dopaje en la previa del Tour de France, la principal carrera ciclística del mundo. En la frontera entre Bélgica y Francia fue detenido Willy Voet, masajista del equipo Festina, con ampollas de eritropoyetina, hormonas de crecimiento y testosterona, todas sustancias que produce el cuerpo pero que, desarrolladas y administradas de manera sintética, elevan el rendimiento de los deportistas. Todo el equipo fue expulsado. 

Lance Armstrong, multicampeón y multi.tramposo.

Esa edición la ganó el italiano Marco Pantani que un año después fue descalificado del Giro D´Italia porque sus análisis de sangre sugerían un doping que nunca fue comprobado y esa sospecha lo sumió en la depresión. En 2004 lo encontraron muerto producto de una sobredosis de cocaína. Eran años del retorno milagroso de Lance Armstrong tras su cáncer de testículos cuando ganó siete Tours al hilo, que luego le fueron retirados cuando se supo que incurría en doping. El año pasado ESPN estrenó “Lance”, el documental de la serie 30/30 con el testimonio del ex ciclista explicando con lujo de detalle cómo se organizaban él y su equipo para burlar los controles. 

En 1999, con apoyo del Comité Olímpico Internacional, se fundó en Canadá la Agencia Mundial Antidopaje (WADA según sus siglas en inglés), una entidad multinacional que se financia con los aportes de los estados nacionales, como Argentina. 

Maradona y más allá

En el país, los controles en los torneos dependían de las asociaciones. En el plano internacional variaba según el deporte y el país. El caso más conocido de un atleta argentino fue Diego Maradona, primero en marzo de 1991 en Italia cuando dio positivo por cocaína tras un partido entre Nápoli y Bari. La segunda vez fue en el Mundial de 1994 cuando saltó que había consumido, sin saberlo, efedrina de un suplemento vitamínico que su preparador Daniel Cerrini compró por error. En el nuevo Código Mundial Antidopaje de WADA, que entró en vigor este año, la cocaína, heroína, cannabis o extásis no son considerados dopantes si los controles se dan fuera de competición.

En el nuevo Código Mundial Antidopaje la cocaína, la heroína, el cannabis y el éxtasis no son considerados dopantes si se usan fuera de una competición.

El 8 de abril pasado el Senado dio sanción definitiva al proyecto para actualizar y reordenar la Ley 26.912, sobre el Régimen Jurídico para la Prevención y el Control del Dopaje en el Deporte. 

Actualmente, cada vez que se hace un control en el país, las tomas se envían a uno de los 25 laboratorios en el mundo homologados por la WADA. El único en América Latina está en Río de Janeiro, ya que el de La Habana está momentáneamente interrumpido por el Covid-19. En 2015 las muestras comenzaron a analizarse en Buenos Aires, que no estaba habilitado, y eso puso en peligro la participación de la delegación argentina en Río 2016. El entonces secretario de Deportes, el cuatro veces medallista olímpico y senador nacional Carlos Espínola, quedó apuntado porque también se dejó pasar la posibilidad de montar un laboratorio en Argentina, que costaba alrededor de 50 millones de dólares. Fue vital la actuación de María José Pesce, directora de la oficina latinoamericana de WADA, que medió en el asunto y evitó la suspensión. Fue tal la desidia en ese momento que durante la cuarta fecha del torneo de Primera División del fútbol masculino de 2016 directamente no hubo controles. 

Cada vez que se hace un control antidoping en el país, las tomas se envían a uno de los 25 laboratorios en el mundo homologados por la WADA.

En 2017 se creó la Comisión Nacional Antidopaje, que preside el doctor Diego Grippo, ex jugador de la Liga Nacional de Básquet y médico del seleccionado masculino durante todo el proceso de la Generación Dorada. Concentrá el análisis de las muestras que se toman en el país.

Las sustancias dopantes están divididas en tres grupos: prohibidas todo el tiempo, como los anabólicos o las hormonas; las prohibidas en competencia como el cannabis, la cocaína o la morfina, y los betabloquantes, que no están permitidos en algunos deportes como el golf, la arquería o el snowboard. Las suspensiones varían siempre según la sustancia, la cantidad y si hay reincidencia. Las posibilidades son múltiples.

Una enfermera se lleva a Maradona al control antidoping en el Mundial de Estados Unidos, 1994.

Los primeros casos en la Argentina

Los primeros casos positivos en el país se produjeron en 1974 y suspendieron un año a Vicente Coppola y Jorge Trezeguet, padre de David, de Estudiantes e Caseros y a Roberto Escalada, de Almirante Brown, pero a los dos meses fueron indultados. Un año después se produjo la primera sanción que no se modificó: fue por un año a contra Juan Taverna, delantero de Banfield, por uso de estimulantes. 

Si bien han habido sospechas sostenidas y testimonios de ex atletas por el dopaje sistemático que llevaron adelante los países comunistas en el siglo XX, el caso más resonante fue el de Rusia en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014. Lo destapó el documental, Icarus que ganó el Oscar en 2018. Ahí se conoció que el encargado del dopaje murió en condiciones extrañas y su segundo está exiliado en EEUU. como testigo protegido. En 2019 Rusia fue excluida de los Juegos por cuatro años, aunque los atletas que prueben que no incurrieron en trampa podrán competir bajo bandera neutral. 

Mientras Silva continúa su derrotero judicial y festeja el último fallo podrá, a los 40 años, dejar el fútbol cuando él lo decida y no por una suspensión por una ventaja que nunca buscó.

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