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Viajeros

Daniel Scioli, el peronista secretario de turismo de Javier Milei

Cuando el entonces candidato a presidente Javier Milei anunciaba que eliminaría varios Ministerios, los dirigentes del sector turístico no podían creer lo que estaban viendo, Turismo era uno de ellos. 

El 10 de diciembre comenzó una nueva etapa democrática en nuestro país y el anuncio empezó a hacerse realidad de la peor manera. La eliminación de leyes vinculadas al turismo en el DNU 70/2023 y la Ley Ómnibus marcaron el principio de un camino que hasta ahora no tenía buenas noticias para los empresarios turísticos. 

Sin ir más lejos, el ministerio de Turismo fue reducido a Secretaría dependiendo del ministerio del Interior y sin la designación de sus funcionarios. 

Recién el pasado 16 de enero, a pocos días de participar nuestro país en la Feria de Turismo más importante del mundo de habla hispana, fue designada la subsecretaria de turismo, Yanina Martínez, quien ocupó el cargo de Secretaria de Promoción Turística durante los 4 años del gobierno de Alberto Fernández, y la única funcionaria con conocimientos de que va la actividad turística. 

La Feria Internacional de Turismo más importante para Argentina

Con poco tiempo para nada, la presentación argentina en la Feria Internacional de Turismo en Madrid se destacó por su humildad, que poco difería con la imagen de pobreza e improvisación que exhibía Argentina en la década del 90 en sus participaciones en ferias internacionales. 

Sin embargo, la ocasión sirvió para cambiar el paradigma que dice que hace falta gastar mucho dinero para ser reconocido en el mundo del turismo mundial. 

Con una presentación austera que demandó una inversión de 120.000 dólares -muy lejos de los gastos millonarios cercanos al millón de dólares de años anteriores-, los casi 60 empresarios que acompañaron la participación nacional en España se mostraron muy satisfechos con la concurrencia de compradores. Algo que augura futuros arribos de pasajeros del Viejo Continente si el país alcanza la normalidad necesaria para que puedan programar sus viajes con tiempo, pero para ello la situación económica debe dar previsibilidad de costos a propios y ajenos. 

En el mientras tanto, Daniel Scioli se suma a la administración de Javier Milei como nuevo secretario de Turismo, Deportes y Medio Ambiente; abandonando la Embajada Argentina en Brasil, donde también fue designado por el expresidente Alberto Fernández. 

¿Una buena noticia para el sector? Tal vez.

Cuenta la historia que Daniel Scioli fue Diputado, Secretario de Turismo en el interinato de Eduardo Duhalde, Vicepresidente de Néstor Kirchner y candidato a presidente. Experiencia no le falta.

La gran duda es cuánto pesarán sus dichos en una administración que no entiende la importancia para la economía del país de la actividad turística. 

El paso de Ministerio a Secretaría de Turismo fue como una cachetada para todos los dirigentes que durante años trajinaron oficinas para lograr instalar a la actividad turística a la par de la agroindustria, la salud, la cultura o la economía. 

Con sus altas y sus bajas, Turismo fue Ministerio por un breve período en el 2001; logró su ascenso de Secretaría a Ministerio nuevamente en el 2010 hasta el 2018; rebajado a Secretaría desde septiembre de 2018 a diciembre de 2019 y nuevamente ascendido a Ministerio (compartido esta vez con Deportes) entre el 2019 y el 2023. Pero desde el 10 de diciembre de 2023 hasta bien entrado enero del 2024 no había definiciones sobre su estatus, ni sobre los funcionarios que asumirían al frente del mismo. 

Finalmente se anunciaba en el Boletín Oficial que ahora Turismo sería una Secretaría dependiente del Ministerio del Interior, junto a Ambiente y Deportes. Cada una de esas áreas tendría al frente a un funcionario, nombres que se dieron a conocer el 16 de enero, y que confirmaba lo que se decía tras bambalinas: la subsecretaria de turismo sería Yanina Martínez quien había ocupado el cargo de Secretaria de Promoción Turística durante los 4 años del gobierno de Alberto Fernández. Finalmente se develaba parte de la incógnita y recibía el beneplácito de la mayoría de los integrantes de la actividad turística.  

Entonces faltaban menos de 10 días para que diera inicio en Madrid la mayor Feria de Turismo de habla hispana (aunque muchos aseguran que ya ha superado a la ITB de Berlín y a la WTM de Londres), y nada se sabía acerca de la participación de nuestro país en un encuentro al que no había faltado en los pasados 25 años. 

Gestiones apuradas, reunión de los dirigentes del sector con el Ministro Francos y la subsecretaria Martínez para pedir la presencia en FITUR 2024. Y llegó el gran día. El pasado 24 de enero abría en IFEMA la primera gran cita del turismo internacional y la Argentina estaba presente. ¿Cómo? Con un espacio que más que austero demostraba pobreza, pero que de ninguna manera es la representación de la verdadera argentina turística. 

Casi 60 empresarios (que pagaron todos sus gastos para estar allí) y unos pocos ministros y secretarios de turismo provinciales, más los dirigentes del sector privado, trabajaron, y mucho, en los tres días dedicados a los profesionales del turismo. 

Ante esta situación, muchos de los allí presentes comenzaron a preguntarse en voz baja si con una mínima inversión de 120 mil euros que costó el espacio expositivo habían tenido las mismas repercusiones que con los stands de más de 1 millón de euros de las ediciones pasadas, ¿no se hubiera podido hacer algo más llamativo con una inversión un poco más generosa, sin despilfarrar en parafernalia que es efectista pero no efectiva a la hora de cerrar negocios? 

La Argentina turística tiene peso propio en el mundo actual. Pero no hay que bajar los brazos porque son muchos los países que quieren hacerse de una porción de esa gran torta que es el movimiento turístico internacional. Sino pensemos en los casos de Dubai, Qatar o Arabia Saudita, que no existían turísticamente hablando hace 10 o 15 años y hoy se han convertido en verdaderas super estrellas. 

No nos vayamos tan lejos, si República Dominicana, que es un muy hermoso destino, pero no puede competir con la variedad de productos, paisajes y destinos de nuestro país, pudo atraer más de 10 millones de turistas en el 2023, ¿Cómo no vamos a poder aspirar por lo menos a esa misma meta?  

La imagen argentina en FITUR no fue buena, pero reconozcamos que la gestión encarada por la subsecretaria de turismo Yanina Martínez, logró lo que un mes atrás parecía imposible: mostrar que nuestro país sigue trabajando en pos de una actividad generadora de divisas y de empleos como ninguna otra. 

Ojalá los funcionarios de Milei reconozcan la importancia de la actividad turística y le den el apoyo que necesita para continuar en la senda del crecimiento.