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Sociedad

Un joven de 26 años fue víctima de un "bautismo" en el Ejército y quedó parapléjico

ejército

Michael Verón fue víctima de una "bienvenida" en el Ejército por parte de sus compañeros del destacamento militar de Apóstoles en Misiones. El chico de 26 años aspiraba a convertirse en suboficial, pero el violento ritual lo mandó al hospital. Quedó parapléjico, está internado y, según contó en el programa "Yo no Fui" de Radio Con Vos, estuvo 21 días inconsciente.

El 8 de junio del año pasado, la familia de Verón denunció que lo habían humillado, abusado y forzado a tomar alcohol. Durante el festejo de su egreso en el Club de Suboficiales del Ejército en la ciudad misionera de Apóstoles, lo tiraron a la pileta y le generaron el desplazamiento de la cuarta y quinta vértebra de la columna. En aquel almuerzo, no estaba solo, sino que con sus compañeros festejaban su próximo ingreso al Regimiento de Monte 30.

En el ejército, estas prácticas parecen ser muy comunes. Dos semanas antes del ataque a Verón, el subteniente Matías Chirino, de 22 de años, murió en un ritual similar. Lo obligaron a festejar su "iniciación" con sus compañeros y jefes del Grupo de Artillería Nº3 del Ejército Nacional en la unidad militar de Paso de los Libres, en Corrientes. Allí, lo hicieron tomar alcohol y comer en exceso para después tirarlo a la pileta.

Mónica, la mamá de Michael, contó que en este "bautismo", a su hijo lo hicieron cocinar un asado para todos -aunque no lo dejaron comer- y lo forzaron a "tomar vino puro con fondo blanco, mezclado con chimichurri, limón y otras bebidas alcohólicas".

Un año después del ritual que le costó su movilidad, Michael contó que hay cosas de las que no se acuerda. "Cada actividad que se hacía estaba ordenada, no me acuerdo si me caí o me empujaron o me tiraron. Acá los chicos no midieron las consecuencias y me llevé la peor parte yo y mi familia", dijo. Y agregó: "La caída en la pileta me provocó una lesión dejándome parapléjico, donde tuve varias intervenciones quirúrgicas. Hoy estoy con tratamiento de psicólogos y psiquiatras, se hace muy pesado esto".

Este ritual le valió a Verón pasar 21 días internado inconsciente en Misiones, donde se despertó intubado y dolorido. Ahora, continúa su tratamiento en una clínica de rehabilitación en la provincia de Buenos Aires. Además, le reclama al Ejército el apoyo necesario para no perder el contacto con su familia, que vive en Misiones. "Ojalá que esto cambie después de lo que me pasó a mi", pidió. Y dijo que "hay que poner un punto final" a estas prácticas que realizan en el ejército.

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