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Columnistas

Generación Playstation

El título del Manchester City puso punto final a la temporada masculina en Europa, la más importante del mundo. El final de junio marca la salida de muchos futbolistas históricos que dejan sus clubes y el continente. Lionel Messi se va a Estados Unidos, Karim Benzema a Arabia Saudita, mientras se espera qué pasará con Sergio Busquets, Jordi Alba o Angel Di María por citar otros experimentados en posible retirada. Con Cristiano Ronaldo en Al Nassr desde enero, se termina un ciclo histórico, el de la última generación analógica y la pregunta sobre quien de los chicos engordados a PlayStation podrá tomar el mando de la nueva era.

A lo largo de la historia siempre hubo un jugador destacado por década. Alfredo Di Stefano fue el símbolo de los ´50, ganó cinco Copas de Campeones de Europa, hoy Champions League con Real Madrid. Pelé gobernó los ´60, obtuvo tres mundiales con Brasil, dos Copas Libertadores con Santos y fue la primera estrella en desembarcar en Estados Unidos. Johan Cruyff en los ´70, dominó tres años seguidos Europa con Ajax y llevó su fútbol al Barcelona, mientras que Diego Maradona fue el símbolo de los años ´80, ganó el Mundial de México y luego puso a Nápoli en el mapa. Es cierto que hasta entonces no había abundancia de imágenes y mucho se construía en base a transmisión oral, lo que publicaban los medios y los títulos, aunque Diego capitalizó un poco de esa explosión mediática.

Jugadores de una época

Ronaldo y Zinedine Zidane fueron las más grandes referencias de los ´90 y principio de los 2000, pero tuvieron laderos como Romario, Ronaldinho, Thierry Henry, Alessandro Del Piero o Luis Figo. Entre 1990 y 2007 solo Ronaldo se quedó con más de un Balón de Oro, - 1997 y 2002- y hasta entonces los máximos ganadores eran Michel Platini, Marco Van Basten y Johan Cruyff con tres cada uno. Con la irrupción del binomio Messi-Cristiano Ronaldo todo saltó por los aires. Entre 2008 y 2022 se entregaron 15 veces ese premio: el rosarino alzó siete, el portugués cinco, mientras que Luka Modric, Robert Lewandowski y Karim Benzema se quedaron con uno cada uno. La pregunta es si el capitán logrará el octavo este año o lo ganará alguien de la nueva camada con Erling Haaland partiendo como favorito a retador. Si eso sucediera sería el quiebre definitivo de un momento histórico que, como lo vivido con Roger Federer y Rafael Nadal en el tenis, parece haber llegado a su final, aunque no hay un Novak Djokovic que todavía empuje.

La generación de la Pulga y el Bicho incluye además de a los tres que ganaron esos tres balones de oro a Cesc Fabregas, socio de Messi en las inferiores catalanas, Andrés Iniesta, Luis Suarez, Thomas Müller, Bastian Schweinsteiger, James Rodriguez, Toni Kroos o Xavi. Todos fueron compañeros y grandes complementos o rivales durísimos, pero ninguno les hizo sombra. De hecho en 2020 Arsene Wegner confirmó en distintas entrevistas que cuando dirigía al Arsenal casi contratan a los dos en 2003. “Piqué y Fabregas vinieron a Inglaterra, el primero al Manchester United y el segundo al Arsenal, pero Messi se quedó en España. Estábamos interesados en él, estábamos negociando por él cuando trajimos a Cesc, pero en esa época ya era intocable". Del portugués dijo que lo tenían cerrado, pero a último momento el Manchester United elevó la oferta y se quedó con él.

Los años de Pep

Cristiano fue parte del último gran equipo que tuvieron Los Diablos Rojos, todavía con Alex Ferguson en el banco, con el que ganó la Champions League de 2008 y su primer premio como mejor futbolista del mundo. Ese mismo año arrancaron los cuatro años de Pep Guardiola en Barcelona donde barrieron con todo lo que tenían enfrente con Messi a la cabeza. Las estrellas que aparecieron cuando ellos ya eran el ying y el yang del fútbol asomaron, pero nunca concretaron. Antoine Griezmann se destapó en Atlético Madrid tuvo un paso oscilante en Barcelona donde fue compañero de Leo y volvió a las huestes del Cholo Simeone. Fue vital para Francia en el Mundial 2018 y la Nations League 2020/2021. Eden Hazard fue uno de los líderes de una Bélgica que desde 2014 amagó con dar el golpe sobre la mesa junto a Romelu Lukaku y Kevin De Bruyne, pero no pudieron replicar lo hecho en sus clubes. Harry Kane, Mo Salah o Sadio Mané explosivos en la Premier League y Europa tampoco lograron romper el duopolio.

Sin embargo el caso más paradigmático es el de Neymar. Desde el clamor popular para que Dunga lo llevara al Mundial 2010 con 18 años a la decepción por su lesión cuatro años después, brilló en Santos y lo nombraban como sucesor de Messi a pesar de que solo tienen cinco años de diferencia. En la final del Mundial de Clubes de 2011 Barcelona masacró 4-0 al Peixe, lo que motivó una cruda reflexión de Ney: "Hoy nos enseñaron a jugar al fútbol". La jubilación prematura de la prensa fungió como combustible para un Messi que, en modo Michael Jordan, se despachó con dos goles y un festival de recursos para recordar quién era el Rey.

El enigma actual

El escenario actual asoma con parecerse al post maradonismo de principios de los ´90, aunque con matices por la presencia de Erling Haaland y Kyllian Mbappé. El noruego viene en ascenso desde que en 2019 saltó a la fama por los nueve goles que le hizo a Honduras en el Mundial Sub 20 de Polonia, donde también estuvo Julián Alvarez. Ya jugaba en el Red Bull Salzburgo de Austria, luego pasó al Borussia Dortmund donde promedió casi un gol por partido en dos años donde solo ganó una Copa de Alemania. Actualmente en su primera temporada con el City ganó el triplete de Liga, Fa Cup y Champions, además del record de goles en una Premier League. Su actuación terrenal en semifinales y final de la Champions aplacaron las voces que lo postulaban como ganador del Balón de Oro de este año, pero es, sin duda, el principal rival de Messi en ese rubro. Es alto, fuerte rápido, hace goles, asiste a sus compañeros y cayó en el momento ideal de un club que necesitaba un killer como él.

La otra cara de la moneda es Kyllian Mbappé que desde su aparición con Monaco no para de amagar con ser el sucesor. Figura en Rusia 2018, sus tres goles en la final de Qatar lo pusieron a nada de concretar la sucesión en vida en el Lusail de Doha, pero entre Messi, Dibu Martinez y Randall Kolo Muani le arruinaron la fiesta. Si bien nadie duda de sus condiciones futbolísticas y de liderazgo, su deuda es en el plano continental con PSG. El tridente con el rosarino y Neymar, sumado a otros fichajes hace dos años, hacía pensar que dominarían Europa como Napoleón en los siglos XVII y XVIII, pero tuvieron sus Waterloo llamados Real Madrid y Bayern Munich. El año pasado, tuvo la chance de ir al equipo blanco, pero firmó por dos años en el equipo de Qatar. Ya aclaró que seguirá un año más en Francia y se quejó de que el rosarino no tuvo el respeto que merecía. Si aspira a gobernar estos años debe estar en un equipo que gane títulos internacionales, más allá de lo hecho en Rusia2018. A su edad, Messi ya tenía tres de las cuatro Champions que ganó.

Entre sus congeneracionales destacan Federico Valverde, Vinicius Jr, Rodrygo, Alphonso Davies, Pedri, Gavi, Frenkie De Jong o los indolentes Ousmane Dembelé y Joao Felix, pero ninguno ha demostrado todavía ser capaz de pelearles el sitial. Las mayores expectativas se posan en Pedri en una suerte de revival de lo que fue Iniesta para Messi y Cristiano.

La pregunta en los años que viene es quien de todos estos será el que apriete el triángulo para filtrarse entre las defensas y ser el dueño de la consola o si será un concurso a la suerte del que patee más fuerte con el círculo a todo lo que de. La vara quedó altísima. Como pasaba con Magic Johnson: it´s showtime.