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Cultura & Espectáculos

"En este mundo loco, en esta noche brillante" y el poder del cuidado entre mujeres

En este mundo loco, en esta noche brillante, es una obra dirigda por Nayla Pose que se presentará los próximos domingos de junio a las 20 horas en Dumont 4040, Buenos Aires.

En este mundo loco, en esta noche brillante

"¿Por qué una mujer como vos está acá a estas horas tratando de ayudarme?" le pregunta una chica a otra en medio del delirio y del dolor, después de haber sido agredida sexualmente por un hombre. En este mundo loco, en esta noche brillante, aborda la historia de dos mujeres en un paraje abandonado que se cuidan, sostienen e intentan salvarse ante la amenaza permanente, arrancando amor, ternura y fuerza de entre el horror y la violencia. La obra, escrita por la dramaturga brasileña Silvia Gomez y adaptada por la directora Nayla Pose, se puede ver los domingos restantes de junio en Dumont 4040, desde las 20 horas.

No hay mujeres anónimas, despersonalizadas, cosificadas y apuntaladas a fuerza de morbo y misoginia en el lugar predestinado de la víctima eterna. No en En este mundo loco, en esta noche brillante, la obra que Nayla Pose trajo al teatro de Buenos Aires y en la cual sus dos protagonistas se ganan el corazón del público construyendo entre sí un diálogo cargado de humor y dolor al mismo tiempo y un vínculo de una riqueza conmovedora. Una de ellas, interpretada por Carolina Saade, está herida y completamente delirante: un hombre acaba de violarla y le prometió que volvería acompañado para repetir el ataque. La otra, interpretada por Daniela Flombaum, es una mujer ocurrente y explosiva que vigila el kilómetro solitario donde sucede la agresión y se decide por ayudarla.

Desde ese momento, se teje entre ambas un vínculo deleitable que hace brotar ternura, complicidad y hasta risas entre el horror y la desolación. La directora, Nayla Pose, contó a Diario Con Vos cómo hizo para lograr un equilibrio tan delicado.

- ¿Cómo representar la violación sin incurrir en el morbo ni fijarnos a las mujeres en el lugar de víctimas eternas y resaltar, en cambio, la unión y la fortaleza?

Ese es el quid de la cuestión de la obra. Había algo que a mí me interpelaba, que es que hay como cierta estetización del horror por decirlo de alguna manera, y a la vez es como “bueno, pero si ese horror no se estetiza, este tema no se lleva a la escena con esta obra”. Y hay que poner el tema en agenda. O sea, el tema está en agenda, pero hay que insistir en el tema. Por otro lado, antes de conocer yo a Silvia Gomez, cuando la empiezo a investigar, me entero de que ella escribe la obra a partir de un femicidio que hubo en Brasil muy heavy. Cuatro chabones, uno grande y tres pibitos, violan a cuatro pibas y las tiran desde un peñasco. Tres sobreviven, que son las que cuentan la historia, y una muere. Y un poco por una necesidad de exorcizar todo esto Silvia escribe esta obra. Entonces partimos de ahí, ¿no? Que ya es un hecho muy trágico, muy doloroso.

Yo siento que necesito honrar esa memoria también. Es un tema que, como soy mujer, me atraviesa, me parece re doloroso. Lo que sentíamos en conversación con todo el equipo y en conversación con Piel de Lava, que fueron las curadoras de este material para el festival donde nació, que fue Temporada Fluorescente, era que para que el tema no fuera de una pesadez insoportable nosotras teníamos que poder invitar al espectador a transitar otras emociones que no sólo fueran la culpa, el dolor, la vergüenza, el miedo. Creo que, con todo el tema del delirio, recontra habilitamos que apareciera este río subterráneo de humor que aparece en la obra. 

A mí me parece que el hecho escénico en sí es un hecho mágico. Hay una verdad que se establece por convención de todas las partes por un rato, y ese hecho en sí me parece lo más parecido a la magia que yo conozco.

Puede sonar cursi si hacemos una lectura superficial, porque estamos en un momento donde todos los discursos están atravesados por una derecha que crece, que se vacía de contenido y se queda solo en la forma: pero la verdad, yo creo en lo profundo que el amor es una fuerza que tiene el poder real de cambiar la vida. ¿Salvar la vida? No lo sé. Pero sí, en ese momento en que la vigilante decide ayudar a la joven, ese momento de profundo desgarro y dolor se transforma por el hecho de estar acompañada y protegida. La obra es una excusa para hablar de eso. Para mí, en un mundo machista, heteropatriarcal, capitalista, neoliberal, los valores de lo humano son lo que se fuga a toda esa cosa que comprime, que oprime. El valor de la amistad, lo amoroso, el cuidado, es lo que fuga y por lo tanto lo que se convierte en resistencia.

En este mundo loco, en esta noche brillante y el cuidado entre pares

La vigilante de En este mundo loco, en esta noche brillante, tiene nombre de diosa: se llama Diana, vigila el kilómetro 23 de una ruta anónima en el medio de la nada y se entretiene captando con su radio la frecuencia de los aviones, interactuando ocasionalmente con una mujer que controla el curso de los vuelos y que, en el momento justo, se convierte en una guía y una colaboradora. En la creación original, el personaje estaba pensado para una actriz más grande, pero Nayla Pose optó por una actriz joven. “El personaje de Diana claramente es para una mujer más grande, claramente es un rol que materna, pero cuando yo lo leí pensé inmediatamente en Dani”, recordó la directora.

- En una nota sobre la obra escribiste que optaste por una actriz joven porque quisiste traer la idea del cuidado entre pares. ¿Cómo es eso?

Hay algo en el vínculo filial, en el vínculo del par, que a mí me parece fascinante, y además me interesaba mucho esta idea más de lo horizontal y no de lo vertical: que no haya alguien mayor que alumbra el camino sino que es una hermana, una compañera, una amiga, una desconocida, pero que es como algo de un par. Y también hay una postura ideológica ahí también, de la fe que yo le tengo a la generación de ustedes, porque creo que están rompiendo cadenas más profundas. Me interesaba también hacer pie en ese discurso: que realmente no se necesita ser un superhéroe, como esta superheroína que en realidad el único poder que tiene es el de querer ayudar a otra persona. O sea, no se necesita ser una persona superhéroe o mayor o alguien con más conocimiento, con más caudal, con más recorrido para maternar, para ayudar, para proteger, para todas estas palabras que de alguna manera para mí recorren la obra de Silvia, que tiene que ver con el superpoder del cuidado.

- Además de la directora, vos sos la actriz que interpreta a esa desconocida con la que Diana se comunica, la que dirige los aviones. ¿Qué sentido le das a ese rol de ayuda lejana?

La empecé a interpretar yo en los ensayos por una cuestión de necesidad de avanzar con el trabajo y me hacía mucho sentido el hecho de que un desconocido también pueda tener ese grado de implicancia, de alguien que no ves, que no conocés, que es un NN que por azar se conecta por una radio comunicación. Me gustaba la idea de lo azaroso, de que un desconocido podía tener este grado de implicancia y esta intención, desde el lugar en donde está, que claramente es un lugar de poder, en un lugar que está comprimiéndose por todos los lados y que la única salida es por arriba, que tenga esa posibilidad de ayudar.

"De todo laberinto se sale por arriba"

“De todo laberinto se sale por arriba” es una frase del poeta Leopoldo Marechal que recorre espiritualmente toda En este mundo loco, en esta noche brillante. La conexión con los aviones y la fascinación de Diana por los pájaros juegan un rol tan central como la música, y si algo podía convertirse en el broche de oro de una obra que atraviesa al público construyendo fuerza y amor entre mujeres de entre los escombros es la canción que interpretan sus dos protagonistas al final: una canción potente, que habla sobre la posibilidad de volar y que parece haber sido escrita a la medida de la creación de Silvia Gómez.

- La canción que cantan las actrices al final es bastante pertinente teniendo en cuenta esto de la salida hacia arriba. ¿De quién fue la elección? ¿Hicieron alguna adaptación de la música?

Cuando yo estaba leyendo la obra, veo que Silvia propone una canción de Madonna para ese momento… No me acuerdo cómo se llama pero es una canción muy conocida, eh… “True love, oh baby, true love, oh baby”, ésa. Entonces yo entendí por qué ella estaba proponiendo ese tema porque es una canción de amor, entendí por qué estaba eso ahí en términos dramatúrgicos, que es para descomprimir. Pero yo sentí que en la puesta que yo venía haciendo eso lo iba a lograr antes, iba a lograr descomprimir en otros momentos, tratar de buscar el humor en otros momentos. La canción que elegí es una canción que a mí me gusta mucho, es de un artista que se llama Antony and the Johnsons, y me vino cuando estaba leyendo la obra.

Entonces le pregunté a Silvia si la podía cambiar, y le dije “no me respondas hasta que no la escuches”. Y entonces le puse un video subtitulado de la canción, de la versión original, y le dije “para mí está escrito para tu obra el tema”. Y ella la flasheó, dijo “no lo puedo creer”, y dijo “sí, hacé lo que quieras”. Después Seba, que es el compositor, hizo todo un trabajo, porque la canción original es mucho más lenta. Yo le había pedido, como quería que la obra terminara bien arriba, una versión punk de la canción. Y me dijo “no, no se puede hacer, olvidate”. “No, ¿cómo vos, que sos un músico del carajo, no lo vas a poder hacer? Lo vas a hacer”, le dije. Y bueno, compuso esta versión que cantan en el saludo del final que a mí me encanta, me parece que es un final que nos invita a trascender el dolor que otro nos ocasiona, no por no darle lugar, porque sí le damos lugar, pero además está todo esto que hacemos juntas.

- Llevando la frase de Marechal a la realidad, ¿cómo sería salir por arriba de la violencia sexual, del abuso?

La frase de Marechal, “de todo laberinto se sale por arriba”, me parece muy poética y la tuve muy presente en la pandemia. Para mí la salida por arriba es todo lo que fuga del sistema: la imaginación, la sensibilidad, el encuentro, el actuar colectivamente, tejer red, la reciprocidad, el cuidado, la amistad, la educación, la sensibilidad, la educación que te permite imaginar y sensibilizar en términos formativos, educativos. Creo que esas son las salidas por arriba que yo me imagino, que para mí el feminismo propone mucho eso. Hay cuestiones que el feminismo no tiene cómo resolver y no hay una regla, creo que la dinámica es evolucionar, conversar, pensar en conversación.

De lo que estoy segura es que la salida es dialogando, pensando y apelando a cuestiones que tienen que ver con la sensibilidad, con el pensamiento sensible, con la conversación afectiva, sumar a la dinámica intelectual estas prácticas que se fundan en lo femenino, que tienen que ver con el cuidado, con la atención, con el contemplar al otro, con que lo otro entre en la agenda. Creo que para mí eso es el escape por los cielos: cuando no hay más salida en el territorio, en el mapa terrestre, bueno, tenés la posibilidad de con una ayuda irte por los cielos.