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Columnistas

Tales de Mileto, el filósofo que predijo un eclipse y fundó la Ciencia

Tales de Mileto

Tales fue el primero de los filósofos presocráticos y el padre de la escuela de Mileto, ciudad de la antigua Grecia en la que nació en el 624 a.c. y murió en el 546 a.c. Como tal, se dedicó al estudio de múltiples disciplinas como astronomía, matemática, geometría, física y leyes.

Se lo conoció en la antigüedad como uno de los Siete Sabios de Grecia y su fama se debe a que fue el primer pensador en abordar los fenómenos de la naturaleza a través del uso de la razón (logos), desplazando a la mitología, los dioses y sus voluntades, de las responsabilidades de operar el universo.

Escuela de Mileto

mapa

Mileto fue una ciudad-colonia griega ubicada en lo que era entonces Asia Menor, sobre la costa del mar Egeo y cerca de la desembocadura del río Meandro, territorio que hoy en día es Turquía. Esta floreciente metrópoli funcionó como puerto y mantuvo relaciones comerciales con otros poderosos imperios de le zona como el babilonio y el egipcio.    

En esta época comenzaron a implementarse ideas modernas como el gobierno por la asamblea del pueblo, los principios de libre discusión y de acceso público a la información, que atentaron contra la concepción del poder por derecho de sangre o divino. También heredamos de los debates de esta época términos que todavía usamos en el ámbito académico como “refutar”, “demostrar” o “probar”.

El resto de los integrantes de esta escuela fueron sus discípulos, Anaximandro y Anaxímenes, responsables de difundir su legado al resto de los filósofos presocráticos primero y después al resto de los pensadores griegos.

El eclipse

Grecia

Durante su formación académica, Tales vivió y se preparó en imperios vecinos con los que Mileto comerciaba. De los babilonios debe haber incorporado sus tablas mesopotámicas, que acumulaban datos de hace mucho tiempo atrás y por lo tanto registraban ciclos astronómicos muy extensos. Uno de ellos, conocido como el Saros, marcaba la aparición de eclipses solares separados por un período de 6585 días (más de 18 años), que le permitió al filósofo determinar cuándo se produciría el próximo.

Tales anticipó a los habitantes de su pueblo, que en el año 525 a.c. se produciría un eclipse total de sol, que llevaría a un oscurecimiento de buena parte de Medio Oriente en pleno día. El 28 de mayo de aquel año, mientras los ejércitos de los lidios y los medos se enfrentaban en una guerra, llegó la inesperada noche que había anunciado el filósofo. Ante este evento, los guerreros se detuvieron y los pueblos acordaron la paz, ya que entendieron que los dioses se oponían al enfrentamiento.

Se considera que aquel día la Ciencia tuvo su origen. El primer filósofo-científico acertó en su predicción, se ganó el respeto de su pueblo y logró fundar la escuela en que se institucionalizó su método de razonamiento.

Tales

Tales de Mileto

Como ya mencionamos, Tales forjó su sabiduría alimentándose de la diversidad de conocimientos que le ofrecieron los imperios vecinos. Estudio matemáticas y geometría con los sacerdotes del imperio egipcio y astronomía con los babilonios.  

Fue el primero en postular que el sol se eclipsa cuando la Luna ―compuesta por los mismos materiales que nuestro planeta― se interpone perpendicularmente debajo de él. También, calculó la altura de las pirámides de Egipto con un sistema de comparación de sombras en las que utilizaba su bastón. 

De sus trabajos llegaron a nosotros no más que dos teoremas de geometría clásica, pero fue su método para razonar lo que heredamos de él. Por ejemplo, hasta ese momento se explicaba los terremotos a partir de la furia de Poseidón (Dios del mar y hermano de Zeus) que golpeaba con su tridente el fondo del océano. En cambio, Tales propone que La Tierra es un disco flotando sobre el mar y que las olas provocan los temblores que sentimos en la superficie de nuestro planeta.

Aunque ninguna de las dos variantes se aproxima a la teoría de placas tectónicas que hoy utilizamos para explicar este fenómeno, la línea de razonamiento liberó a los dioses ―que por otra parte eran bastante “humanos” o corruptibles― de la tarea de hacer funcionar al mundo según sus caprichos. En cambio, propuso que la naturaleza es una fuerza impersonal, sin voluntad, que hace cosas por una “causa natural” que se puede determinar y que, a su vez, es originada por otra causa.  Ahora el razonamiento no se detiene en que un dios quiso y punto.

Esta búsqueda lleva a más preguntas ―en nuestro ejemplo, ¿qué produce el oleaje? ¿qué hay abajo del mar? ― y los nuevos interrogantes a un principio. Para Tales, el origen de todas las cosas era el agua, para Anaximandro era el Ápeiron y para Anaximenes, el aire. Más allá de la conclusión a la que llega cada uno, la suma de estas preguntas y respuestas conduce a una explicación general de las cosas y a la construcción de conocimiento.  

Con esa revolucionaria idea de que los fenómenos naturales tienen una explicación lógica, Tales comenzó a utilizar una poderosa herramienta llamada pensamiento racional e impulsó una bola de nieve que hoy en día sigue creciendo.

 A sus discípulos, los siguieron el resto de los filósofos griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles, más tarde Galileo Galilei, Newton, Einstein y Stephen Hawking. En fin, todos los que vivimos en esta sociedad del conocimiento que se alimenta cada vez más de una única materia prima: la información.

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