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Sociedad

Fuegos artificiales: luz y color para unos, oscuridad y dolor para otros

Hasta hace no mucho tiempo, el momento del estallido de luces, sonidos y colores en el cielo en las fiestas de fin de año era un hermoso momento para pasar en familia o amigos, y más si se tiene una terraza que permite apreciarlo en su totalidad. Sin embargo, de a poco comenzó a crecer una mirada crítica sobre esta práctica. Es cierto, iluminar la noche con luces y estallidos puede ser muy lindo, pero ¿a qué costo?

Las campañas contra el uso de la pirotécnica se han hecho moneda corriente a nivel global, y en nuestro país calaron muy hondo. La concientización sobre cómo los fuertes ruidos afectan tanto a nuestras mascotas como a niños con autismo hace que la propia industria de los fuegos artificiales empiece a abandonar la fabricación de algunos de los productos que hasta hace poco tiempo se vendían a mansalva para esta época. 

“Se notó una merma en los últimos seis o siete años por este motivo. Te podes pelear con muchas cosas, menos con la realidad; y en el mundo lo único permanente es el cambio. Lo que antes era de una manera ahora es diferente”, afirmó a Diario Con Vos Hernán Rivas, dueño de la casa de fuegos artificiales Rolando Rivas. Hoy en día, las ventas de pirotecnia en su local -que se abrió al mundo del cotillón- representan el 10% del total. Y esto en diciembre.

"Más luces menos ruido": se están dejando de fabricar los petardos de fuerte estruendo

En este sentido, aseguró que ahora hay muchos más productos de luces que de ruido: “Muchos de los que hacen ruido se están dejando de fabricar. Los petardos de fuerte estruendo, por ejemplo, no hay fábricas produciéndolas ni importadores que quieran traerlos. La misma propuesta de la industria es ‘Más luces menos ruido’, y la gente quiere más luces y menos ruido, por lo que no es negocio tampoco”.

Apenas horas después de dar sus testimonios, la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (Caefa) acordó la eliminación de la fabricación de bombas de estruendo y petardos de suelo debido al daño que provocan a las personas con hipersensibilidad auditiva -como personas mayores, niños con desafíos en el desarrollo o niños dentro del espectro autista-, y lanzó por segundo año consecutivo la campaña "Celebremos siempre con fuegos artificiales amigables".

Bombardeo a la sensibilidad

Si cualquiera de nosotros se viera -de repente y sin previo aviso- en medio de un bombardeo, seguramente sentiríamos al menos desesperación, angustia, confusión y ansiedad. Esto es lo que le pasa a una persona con Condición del Espectro Autista (CEA) cada vez que estallan fuegos artificiales en un festejo, con el agregado de no comprender lo que está pasando.

La Terapista Ocupacional Griselda Puppio le explicó a este medio que quienes sufren esta condición, y especialmente los niños, “tienen una aumentada percepción de los estímulos y les llega la información sensorial de manera muy exacerbada”, por lo que los estruendos de la pirotecnia los afecta especialmente, ya que están en decibeles muy elevados.

Los sonidos que superan los 70 decibeles ya son considerados molestos, mientras que por encima de los 90 son considerados dañinos. Un adulto no debería someterse a más de 140 decibeles, mientras que en niños pequeños la cifra se reduce a 120. Las detonaciones de los fuegos artificiales más comunes alcanzan los 110 decibeles, pero pueden llegar a alcanzar más de 170.

Las detonaciones de los fuegos artificiales más comunes alcanzan  los 110 decibeles, pero pueden llegar a alcanzar más de 170.

“Los chicos sufren mucho frente a las fuentes sonoras tan abruptas porque no se pueden anticipar. Las familias cuentan relatos muy angustiantes de tener que encerrarse en el baño o tener que estar en lugares apartados. No pueden pasar las 12 en un lugar abierto con la familia porque muchos de los chicos pueden llegar a auto flagelarse por estos ruidos tan invasivos”, cuenta la TO en relación a las fiestas.

Así como este impacto auditivo afecta a este grupo de personas, sucede con todos los animales, aunque algunos se ven más afectados que otros. Los perros son de los que más sufren los estruendos, debido a la sensibilidad que tienen en sus oídos. Cualquiera que haya tenido uno como mascota seguramente lo vio asustarse con ruidos muy intensos, como los de una fuerte tormenta, o más aún, los de la pirotecnia.

El médico veterinario Osvaldo Vidal (MP 3969) explicó a Diario Con Vos que estos estruendos les provoca “una hiperexcitación que podría dejar como secuela una ansiedad anticipada”, y que por este motivo “llegan a volverse incontrolables con las explosiones''. 

Los estruendos provoca en los perros una hiperexcitación que podría dejar como secuela una ansiedad anticipada.

Osvaldo Vidal, médico veterinario

Tiemblan, aúllan, se esconden, tratan de huir, y hasta pueden romper puertas o ventanas de vidrio en el camino, con la consecuencia de lesiones que pueden ser muy graves. Algunos se escapan y corren para salir de ese lugar que los atormenta, pero como no logran encontrar un refugio de los estallidos pueden sufrir accidentes por la huida descontrolada”, agregó.

Qué podemos hacer al respecto

En el caso de los chicos con CEA, algunas de las medidas que se pueden tomar a nivel familiar son auriculares que filtran totalmente el sonido y no dejan pasar el ruido exterior. Además, según comentó Puppio, se usan muchos materiales de descarga sensorial, como los “Pop it” o las típicas pelotitas anti estrés: “Todo lo que sea carga sensorial a nivel táctil va disminuyendo el impacto auditivo, van regulando el sistema sensorial y cómo se procesa ese tipo de información”.

En cuanto a los animales, Vidal expresó que “se puede disminuir la afección que les causa la pirotecnia mediante una protección con medicamentos recomendados por un veterinario” y que, dentro de lo posible, “se aconseja no dejarlos solos en la casa y llevarlo a donde uno vaya” a celebrar las fiestas.

Si bien se pueden tomar algunas de estas recomendaciones, ambos profesionales de la salud coinciden en que lo ideal sería que la pirotecnia dejase de existir y que se limite a materiales luminosos. En esta línea, el veterinario no dudó en afirmar que “debería impulsarse una legislación para abolir la pirotecnia”. “Está muy bien que empiecen a eludir las explosiones y que se queden con objetos que no hacen ruido”, dijo en relación a la búsqueda de más luces y menos ruido.

El mundo avanzó y se le da bola a cosas que antes no, y si la pirotecnia choca con estos temas, me parece bien.

Hernán Rivas, dueño de la casa de fuegos artificiales Rolando Rivas

Rivas, por su parte, aseguró que la creciente concientización sobre estos temas lo llevaron a no querer vender más pirotecnia: “Ya decidí no seguir con eso. Desde un punto de vista ético creo que el derecho propio termina donde empieza el del otro. Estoy de acuerdo con la movida. Entiendo que los tiempos van cambiando y que uno puede tener nuevos desafíos. El mundo avanzó y se le da bola a cosas que antes no, y si la pirotecnia choca con estos temas, me parece bien”, cerró .

Para quienes crecieron con esta práctica y están acostumbrados a festejar el fin de año tirando fuegos artificiales seguramente les es difícil terminar con algo que ya es casi una tradición. En tiempos donde el individualismo parece apoderarse del sentido común de gran parte de la sociedad, intentemos volver a las bases del sentido comunitario. En estas fiestas no tires pirotecnia. Tirá facha, como estos dos.

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