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Política

Máximo opositor

tenembaum

Por Lucía Carello

Máximo Kirchner habló ayer en un acto de la CGT acompañado por el gobernador bonarense, Axel Kicillof, las intendentas de Merlo y Moreno, Karina Menéndez y Mariel Fernández, y el nuevo secretario general de la UOM, Abel Furlán, ante una sala repleta de dirigentes sindicales. En su discurso se pronunció a favor de la unidad del Frente de Todos, pero introdujo fuertes críticas hacia las políticas económicas del gobierno de Alberto Fernández.

El presidente del PJ bonaerense le dio un respiro momentáneo al presidente cuando afirmó que todos y todas las que integran la agrupación están a favor de la unidad del Frente de Todos. Esto llevaría a pensar que Máximo iba a dar un discurso en apoyo del gobierno que él mismo integra y que se encuentra atravesando duros momentos a causa de la crisis económica que transita el país. Sin embargo, luego de este elogio a la unidad, el líder de La Cámpora comparó el difícil momento actual con las situaciones que le tocaron a sus padres cuando ambos gobernaron entre 2003 y 2015.

El discurso deja ver que Alberto no tiene la misma capacidad de respuesta que sus padres y que, en definitiva, no "avanza" sino que "resiste".

Máximo señaló que tiene claro que gobernar no es soplar y hacer botellas, ya que él mismo vio cómo Néstor y Cristina gobernaron en situaciones difíciles, y que ella "se paró de manos" en su momento. ¿Qué es lo que deja entrever esta parte de su discurso? Que Alberto no tiene la misma capacidad de respuesta que sus padres y que, en definitiva, no "avanza" sino que "resiste". Todo lo que dijo ayer (que es una continuación de algo que sostiene desde el acuerdo con el FMI) resulta muy llamativo porque se trata de un discurso de alguien que es diputado oficialista y que, por lo tanto, debería responder a quien detenta el cargo más alto en el gobierno, en este caso, Alberto Fernández. El asunto es que no es cualquier diputado, sino que también es el líder de la agrupación política más importante del país y eso lo transforma en un actor con una gran capacidad de presión.

¿Cuál es el problema de esta situación? Además de que confunde a las ciudadanas y ciudadanos argentinos, el gobierno ya tiene una oposición muy fuerte (nucleada en Juntos por el Cambio) y no necesita que quienes forman parte del oficialismo actúen también como opositores. Es cierto, la unidad no puede ni debe ser orgánica en todo momento. Hay que cuestionar las decisiones que perjudican a la ciudadanía. Es evidente que hay un deterioro de los salarios que viene del gobierno del expresidente Mauricio Macri y que Alberto Fernández aún no soluciona, pero un diputado oficialista no puede solo hacer discursos en contra del gobierno del que él también fue ideólogo junto con el resto de los referentes del Frente.

Un diputado oficialista no puede solo hacer discursos en contra del gobierno del que él también fue ideólogo.

"Hay que ser honestos", dijo en algún momento Cristina y esta frase le cabe al diputado nacional. O lo hace para diferenciarse de Alberto con vistas a las elecciones del año que viene, o lo hace simplemente para perjudicar las decisiones del gobierno. En el medio, los argentinos y argentinas se encuentran en una situación de incertidumbre constante, preguntándose cada día si se romperá o no la unidad.

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No es lo mismo una coalición electoral que una coalición de gobierno. La coalición electoral es una unión de fuerzas políticas que se conforma con el objetivo de ganar las elecciones. Una vez que las ganan, la alianza electoral se transforma automáticamente en la coalición de gobierno. Se supone que esta debe mantenerse igual que la electoral. Cuando todos tienen el mismo objetivo (ganar en las urnas), actúan en conjunto para lograrlo. Los problemas vienen cuando, una vez que llegan al gobierno, aparecen los objetivos particulares de cada integrante de la unión. El conflicto entre Máximo Kirchner y Alberto Fernández es una clara muestra de esa división: muchos intereses particulares y pocos intereses comunes.