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Política

Crisis en los comedores: se duplicó la gente y el gobierno no manda comida

Desde que Javier Milei asumió la presidencia de la nación, la población que llega con un plato o un tupper a los 50.000 comedores populares que hay en todo el país aumentó vertiginosamente. En algunos casos, se duplicó o triplicó la demanda de asistencia alimentaria. Y el gobierno no pasa, por ahora, comida ni presupuesto a estas instituciones. Mientras tanto, el hambre crece. 

Natalia Zarza, una dirigente nacional del MTE que vive en Villa Fiorito, relató: “Hoy, la gente y la demanda no para de crecer. En la pandemia había sucedido que subió mucho la demanda, y esa gente nunca dejó de venir. Ahora no dan abasto de la cantidad de porciones, y no alcanza”. Ella, que tiene tareas en la rama Sociocomunitaria de la organización, que se ocupa de los espacios de primera infancia y los comedores y merenderos, agregó: “La demanda se duplicó. Donde antes se servían 300 porciones, hoy se sirven 600, y tenés que salir a decir ‘no hay más’. Tenés que ir organizándote, pensando estrategias de racionamiento para que lo que haya llegue a la mayor cantidad de gente posible”. 

Según la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentaron, en el último mes, un 30%. La más inelástica de las curvas de demanda respondió a las medidas del gobierno nacional como hace siempre, saltando en el precio y dejando a los “consumidores marginales”, como dirían el presidente y sus amigos austríacos, fuera de juego. Excluidos por el mercado, y sin que el estado toque el tema, esa inmensa masa de marginales se acerca a los únicos lugares que quedan, los comedores comunitarios, administrados por clubes, instituciones religiosas y, en una buena mayoría, organizaciones sociales y políticas. 

Colas frente a un comedor

Por eso, comedores como el que tiene la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) en Constitución, que en general se ocupa de darle una comida caliente a gente en situación de calle, se llenaron de nuevos “usuarios”. Ya no van solo, en el caso de este comedor específico, los que viven en la calle o en los hoteluchos del barrio, sino que se sumaron trabajadores pobres, empleados y desempleados, a las largas colas que se arman día por medio en Pedro Echagüe y Salta. Las ollas no dan abasto y, dentro de poco, tampoco alcanzará la comida. “El último convenio -explicaron desde la organización- lo firmamos en noviembre, nos tenía que alcanzar hasta fin de enero. Pero empezó a venir mucha más gente y, sin las donaciones, no llegamos”. Otras organizaciones están en una situación peor, con convenios firmados en septiembre y octubre, sin poder hacer frente de ninguna manera a una ola de hambrientos que amenaza con pasarlos por encima. "Cuando se acaba -contaron desde la organización- la gente se enoja, y putean a los trabajadores de los comedores. Pero no nos vamos a bancar la bronca solos. Si no hay comida, la gente va a salir a pelear para que haya".

Hoy vienen a buscar alimentos personas que trabajan en blanco. Antes, eso no estaba, pero hoy una persona con trabajo formal también viene a buscar su porción de comida, no le alcanza para comprar lo más básico.

Por otro lado, Zarza destacó un fenómeno nuevo: “Hoy vienen a buscar alimentos personas que trabajan en blanco. Antes, eso no estaba, pero hoy una persona con trabajo formal también viene a buscar su porción de comida, no le alcanza para comprar lo más básico”. Y sumó algo más: “Antes, había una fecha en que la demanda bajaba, en la fecha de cobro, los primeros días del mes. Eso hoy no sucede, vienen desde principio de mes”. 

Desde diciembre no recibimos alimentos, estamos en una situación crítica.

La dirigente social planteó: “Tenemos un superministerio ahí, de Capital Humano, que toma medidas súper rápidas para devaluar o dar rienda libre al precio de los alimentos pero no toma medidas en cuanto a lo alimentario. Desde diciembre no recibimos alimentos, estamos en una situación crítica”. 

Más colas en Constitución.

Hasta ahora, el gobierno nacional y las organizaciones sociales del sector se reunieron tres veces, y las soluciones a este problema urgente se siguen posponiendo. La primera reunión fue apenas para conocerse las caras y la última fue a principios de esta semana. Les pidieron diez días más para encontrarse nuevamente. Los que manejan esta delicada área por parte del gobierno nacional son cuadros del conurbano bonaerense, de distintos PROs municipales con cierta experiencia en este tipo de negociaciones. Aún así, entre las organizaciones existe el miedo de que, por prejuicio o brutalidad, los comedores terminen siendo parte del ajuste que el gobierno nacional está llevando a cabo. 

Nicolás Caropressi, dirigente de la UTEP y uno de los encargados de conversar sobre estos temas con el gobierno, advirtió: “Con lo que tenemos, podíamos arañar hasta finales de enero, si se servía lo mismo que en noviembre o diciembre. Eso ya se modificó, en las ollas se está entre duplicando y triplicando la asistencia de personas a los comedores, sobre todo de la gente con tuppers, que viene a buscar para llevárselo a su casa”. 

En los comedores se ve mucha gente nueva, que antes no necesitaba, que no lo había hecho nunca, te das cuenta por la incomodidad, porque no están acostumbrados.

“El anterior gobierno -contó el dirigente social- tenía mala distribución de secos (fideos, arroz, polenta, etc), sobre todo porque compraba pagando a tres meses, y con la inflación era muy difícil, ahora más”. El nuevo gobierno, explicó Caropressi, “planteó que lo primero que quieren abordar es lo alimentario”. Agregó: “Ellos dicen que quieren buscar soluciones, pero no dijeron qué van a hacer. Yo creo que lo de comprar mercadería no lo van a poder hacer, al menos de acá a abril”. Además, advirtió: “En los comedores se ve mucha gente nueva, que antes no necesitaba, que no lo había hecho nunca, te das cuenta por la incomodidad, porque no están acostumbrados”.

Alejandra Ramos, coordinadora de un espacio del MTE en Villa Caraza, Lanús, cuenta una situación similar: "Este mes, en el comedor pasamos a recibir 84 tuppers diarios contra los 53 que recibimos en diciembre. Pero ahora vienen tuppers más grandes, ollas en algunos casos, para familias enteras".

Siguió: "Con la comida estamos pasadísimos, no podemos sostener los tuppers que vienen, es muy difícil. Hoy nos está costando cubrir las necesidades, tenemos tuppers que se van sin nada, sin comida. Es muy triste, la gente vienen con una necesidad y te sentís re mal, nos sobrepasa". Explicó: "Seguimos con los mismos recursos que teníamos antes y aumentó mucho la demanda. Antes, abríamos el comedor de lunes a viernes. Ahora solo podemos martes y jueves".

La dirigente de Villa Caraza agregó: "Yo siempre digo que los comedores no tienen que existir más, que cada uno tiene que comer lo que quiera en su propia mesa. Hoy tenemos que pelear por llegar a darle comida a todos los que piden, estamos cada vez más lejos de eso".

Para llevar donaciones que alivien un poco la situación crítica, acercarse a Pedro Echagüe 1265, o cualquier comerdor barrial. Además de alimentos no perecederos, necesitan bandejas, vasos y cubiertos descartables.

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