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Columnistas

Ser trabajadora de la educación en pandemia

Docente en pandemia

Por Feminacida

Las clases presenciales y virtuales se alternan de acuerdo al semáforo epidemiológico de cada distrito. Tras un período de declaraciones cruzadas entre gestiones de gobierno y desacato a decretos de necesidad y urgencia por parte del Gobierno de la Ciudad, el consenso sobre la presencialidad parece haber llegado. Ahora bien, ¿cuánto y bajo qué condiciones se le exige a lxs docentes? ¿Qué piensan y sienten lxs trabajadorxs de la educación? ¿Cómo transitan la diversificación de tareas debido a la multiplicidad de burbujas? ¿Cómo convive la contención con el trabajo administrativo?

El contexto

El nivel secundario volverá a la presencialidad desde el próximo lunes en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta ahora rige un sistema bimodal que combina clases presenciales y virtuales. Los jardines maternales, la educación especial, inicial y primaria retornaron a las escuelas a mediados de junio, una vez finalizada la fase 1. En la provincia de Buenos Aires, la presencialidad administrada es un hecho desde el miércoles 16 de junio. De manera progresiva, lxs estudiantes fueron convocadxs para asistir a los establecimientos educativos en días y horarios pactados por el equipo jerárquico y docente.

Con la campaña de vacunación en marcha, y libre para lxs docentxs que residen en la provincia de Buenos Aires, la mayoría de lxs trabajadorxs de la educación se encuentran vacunadxs con una dosis o con turno asignado para los próximos días. Sin embargo, hay nuevas complejidades que atravesar. Lxs docentes no sólo tienen que planificar de acuerdo a la diversificación de burbujas, sino también atender las necesidades de lxs estudiantes que se encuentran aisladxs, con dispensa por tener comorbilidades o por convivir con familiares con factores de riesgo. Para quienes trabajan en nivel secundario y tienen que asistir a varias escuelas en una misma jornada, el trabajo se potencia.

¿Docencia administrativa?

Nadia Faure es profesora de escuelas secundarias en el partido bonaerense de Florencio Varela. Entrevistada por Diario Con Vos, advierte sobre el agotamiento producto del incremento de las tareas administrativas durante la emergencia sanitaria: “Ahora también debemos completar relevamientos sobre el estado de conectividad, estar pendientes de los canales de comunicación institucional, planificar acorde al contexto cambiante. Y es mucho más difícil para quienes se encuentran en convivencias que no tienen una redistribución equitativa de las tareas”.

De acuerdo al Informe Preliminar de Encuesta a Docentes, publicado por el Ministerio de Educación de la Nación, el 68 por ciento de lxs docentes encuestados en los tres niveles de enseñanza señala que su trabajo aumentó considerablemente luego de la suspensión de clases presenciales en marzo del año pasado. Romina Mc Cormack es profesora de Lengua en los primeros años del nivel secundario en la Ciudad de Buenos Aires. En diálogo con este medio, coincide con Nadia sobre el desconcierto que genera estar supeditada a las decisiones gubernamentales.

Ahora también debemos completar relevamientos sobre el estado de conectividad, estar pendientes de los canales de comunicación institucional, planificar acorde al contexto cambiante", manifestó la profesora Nadia Faurie.

¿Cómo seguir cuando las demandas burocráticas de las instituciones parecen primar sobre el vínculo pedagógico con lxs estudiantes? El sistema bimodal propuesto por el gobierno porteño desbordó a los equipos directivos al tener que acomodar horarios de docentes que no sólo trabajan en varias escuelas, sino que también tienen hijxs en edad escolar. “Además cuando una alterna virtualidad y presencialidad no puede tener una regularidad en las temáticas. No son las mismas actividades porque los escenarios son distintos”, agrega Romina.

La experiencia de Sofía Ayala, docente porteña de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales en nivel primario, sirve como contrapunto. “Planifico para que todo pueda ser volcado a la virtualidad en caso de ser necesario. Por eso utilizo material de apoyo audiovisual o presentaciones interactivas y las fotocopias las tengo digitalizadas. Y ese laburo en mi casa, jamás sucede en la escuela”, detalla y, pendiente de varias preocupaciones, señala: “Tenemos que saber que si hay un caso positivo hay que tener todo preparado de antemano para ir a la virtualidad de un momento a otro”.

Los recursos técnicos y tecnológicos en la mayoría de los casos son propios y se agotan. En este contexto no hay computadora que aguante. “Como no nos permiten intercambiar hojas, pedimos que suban los trabajos a Classroom o lo manden por mail. Una vez en nuestros hogares descargar los archivos y armar carpetas separadas por estudiantes nos lleva tiempo extra”, relata Romina.

Según las últimas paritarias acordadas entre el gobierno nacional y los gremios en febrero de ese año, el salario inicial docente pasó a $31.000 en marzo, en julio será de $34.500 y en septiembre de $37.000. En base a ese piso establecido, son las provincias quienes negocian con los sindicatos los sueldos de lxs trabajadores de la educación.

Con frío no se puede estudiar ni enseñar

Reunidxs frente al Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, familias e integrantes de UTE y de la Multisectorial por la Escuela Pública organizaron un “frazadazo” y pidieron el retorno a las clases remotas debido a la ola polar de los últimos días. Resulta también que, por las bajas temperaturas, en varias escuelas asisten entre dos y tres estudiantes por grupo.  “Es para cuidar la salud de estudiantes y docentes, junto a dispositivos y conectividad para sostener el vínculo pedagógico a distancia”, dijo a la Agencia Télam, Ángélica Graciano, secretaria general de UTE - Ctera.

Las estufas prendidas, pero con las ventanas abiertas para garantizar la ventilación cruzada, no tienen sentido. Además de estar pendientes de que lxs estudiantes mantengan el distanciamiento en los salones y atentxs al uso correcto del barbijo, hoy lxs docentes dan sus clases en medio de correntadas de frío por las temperaturas de un dígito. “Hay chicos que entran al aula envueltos en mantas, no alcanza con el abrigo que ya tienen”, relata Nancy, trabajadora auxiliar de una escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires.

Hay chicos que entran al aula envueltos en mantas, no alcanza con el abrigo que ya tienen”, señaló una docente entrevistada por Diario Con Vos

“Durante la primera semana de retorno sentí mucha angustia. Lo más jodido es la exacerbación de las desigualdades que trajo la pandemia. Ver a lxs chicxs con menos útiles, con poco abrigo en muchos casos. Ahí está la verdadera falencia y eso no lo estamos solucionando”, suma Anabella Morales, profesora de escuelas públicas y privadas del conurbano bonaerense.

La afectividad como bandera

Más allá de nuestra labor como periodistas feministas, la experiencia de las compañeras docentes de Feminacida nos enseñó que la escuela es el principal bastión para hacer historia, (re)construir nuevas significaciones, habitar nuestras identidades y dialogar con las contradicciones del sistema educativo. Ahora, aparece la contención como trinchera frente a un pantano excepcional, lleno de incertidumbres y violencias. Sin embargo, en un escenario tan versátil, resistir en la afectividad se vuelve una decisión política y urgente.

Las realidades de los barrios donde trabajo son muy adversas. El macrismo nos dejó un alto índice de desocupación, la pandemia lo acrecentó y, si bien las políticas públicas implementadas fueron oportunas, la escuela, como la caja de resonancia de la sociedad toda, nos muestra que las brechas aún son amplias”, sostiene Nadia en relación uno de los roles preponderantes de lxs trabajadorxs de la educación: contener a las diversas subjetividades que vuelven a los espacios educativos, constituidos históricamente como referencia para muchxs estudiantes.

La experiencia de las compañeras docentes de Feminacida nos enseñó que la escuela es el principal bastión para hacer historia, (re)construir nuevas significaciones, habitar nuestras identidades y dialogar con las contradicciones del sistema educativo

Las docentes entrevistadas acuerdan en los niveles de agotamiento con los que se llega al receso de invierno. Apoyarse y conversar entre compañerxs resulta fundamental. “Nuestrxs jóvenes no poseen dispositivos adecuados para poder estudiar,  no todas las escuelas tienen estufas o instalaciones en condiciones como para sobrevivir a la ventilación cruzada, nuestrxs estudiantes perdieron algún ser querido, incluso nosotrxs perdimos algún ser querido, lxs niñxs o jóvenes con discapacidad precisan más apoyos en sus trayectorias educativas y eso también se ve alternado”, sintetiza Nadia y desea: “Cada vez falta menos para que nuestro rol vuelva a ser en el encuentro”.

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