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Mundo

La agenda de los líderes mundiales: cada cual atiende su juego

Los efectos, si es que hubo, de la avanzada diplomática de Volodomir Zelenski en Italia con el G7 y en Suiza en la Cumbre por la Paz se diluyeron pronto. Los líderes de las democracias occidentales que participaron en ambas reuniones y que le dieron su apoyo para encontrar una paz justa para Ucrania, están pensando mucho más en cómo salvarse ellos mismos que en el destino de Zelenski y de los ucranianos.

Francia enfrenta semanas determinantes para su futuro

El ejemplo más claro es el de Emmanuel Macron, quien trata de amortiguar el impacto de su dura derrota electoral en las elecciones del parlamento europeo. No le preocupa solo que perdió sino contra quien. La ultraderecha más rancia se prepara seriamente para llegar al poder en Francia: el partido de Marine Le Pen, Reagrupación Nacional (RN), lidera las encuestas para las elecciones legislativas que se realizarán el 30 de junio (la segunda vuelta será el 7 de julio). 

La situación más temida por Macron es tener que “cohabitar” los últimos años de su gobierno con Jordan Bardella, el protegido de Le Pen, su enemiga pública número uno. Bardella se transformará en primer ministro si los resultados electorales le permiten al partido de Le Pen hacer alianzas para llegar al poder. Macron debe tener una pesadilla recurrente: la de tener que compartir escenario con Bardella en la inauguración de los juegos olímpicos de Paris a fines de julio. La foto que nunca imaginó.

Haber disuelto la Asamblea Nacional tan rápidamente parece que no le sirvió de mucho. El partido socialista (PS) de Rapahel Gluksman, que hizo una excelente elección, no solo no salió en su rescate, sino que conformó una alianza, podríamos decir antinatural, con el partido de izquierda radical “La Francia Insumisa” que conduce Jean Luc Mélenchon, a la que se sumaron el partido comunista y los verdes. El “nuevo frente popular” que armaron no solo busca frenar a Le Pen, a quien asocian directamente con el fascismo de los años 30, sino que quiere ser una alternativa a la política de Macron. Por eso, dijeron que, si ganan, tirarán abajo sus reformas.

Sin embargo, la alianza de izquierda es difícil de entender tanto desde lo ideológico como desde lo electoral, aunque por ahora las encuestas la ubiquen en segundo lugar. Las diferencias son evidentes. Mientras el programa del PS es proeuropeo, Mélenchones euroescéptico. Pero, sobre todo, mantienen evidentes diferencias en temas sensibles como el apoyo a Ucrania y la guerra entre Israel y Hamas. Por ejemplo, Mélenchon se negó a condenar los crímenes cometidos por Hamas el 7 de octubre y no considera que ese grupo sea terrorista.

Por eso el paso que dio Gluksman es muy cuestionado luego de sacar un 16 por ciento de los votos en las elecciones reposicionando al PS en el escenario político francés. Con esta movida de pegarse a Mélenchon corre el riesgo de agrietar a su base electoral y dilapidar su buena perfomance electoral.

La violación de una niña judía de 12 años en los suburbios de Paris dejó otra vez expuesta esta dramática tensión y, en particular, a Mélenchon y su partido, quienes no sólo vienen subestimando el innegable y peligroso crecimiento del antisemitismo en Francia, sino que, para muchos, lo fomentan y lo utilizan con fines electorales para captar el voto de los franceses de origen árabe. Y quizás lo más paradójico de todo es que el RN, que fue fundado por antisemitas y colaboradores de la Alemania nazi, se consolida como el partido que hoy defiende a los judíos franceses.

La fuerte condena expresada por Gluksman a este hecho y haber incorporado al programa conjunto un compromiso para “luchar verdaderamente contra el antisemitismo” no podrá quitarles las dudas a muchos de sus votantes sobre lo que verdaderamente piensa Melénchon.

Meloni fortalecida, Sunak en retirada y Scholtz aturdido

Giorgia Meloni es la gran estrella por estos días. Es la líder europea que mejor posicionada está. No solo por los excelentes resultados en la elección europea sino también por una gestión de gobierno pragmática y eficaz. Ella aprovecha este momento, se consolida internamente y busca proyectar a Italia a nivel europeo ante la debilidad política de Macron y de la Alemania de Scholz.

El canciller alemán quedó tercero en las elecciones, debajo de Alternativa para Alemania (AfD), un partido neonazi que también en algunas semanas pude llegar por primera vez a gobernar regiones importantes. En Europa, aunque afuera de la Unión, no hay que olvidarse de Rishi Sunak y los conservadores británicos, para los que se avecina una debacle electoral. Los laboristas se preparan para volver al poder desde 2010, cuando dejó el cargo de primer ministro Gordon Brown. Tampoco en Gran Bretaña están pensando en Ucrania.

La agenda electoral de Estados Unidos complica a Zelenski

Del otro lado del océano Atlántico, tampoco parece haber buenas noticias para Zelenski. La ausencia de Joe Biden en la Cumbre de la Paz muestra el enfriamiento de una relación desgastada entre ambos líderes. Es que sus intereses de corto plazo se chocan. Zelenski necesita ayuda militar inmediata porque se da cuenta que ya no le sirve solo resistir la embestida rusa. Necesita cambiar esa tendencia.

Sin embargo, Zelenski no puede enojarse mucho con Biden porque lo que podría venir va a ser peor para él y para Ucrania. Donald Trump ya avisó que si gana las elecciones le va a cortar el envío de dinero a Ucrania. Y lo va a hacer. Solo hay que mirar lo que viene pasando: los republicanos trabaron durante seis meses en el Congreso de Estados Unidos la ayuda para Ucrania. Recién en abril se aprobó el último paquete de asistencia.

Si bien el respaldo político y diplomático hacia Ucrania se mantiene incólume, Biden ya está sumergido de lleno en una campaña electoral donde, sabe bien, las prioridades del electorado no pasan por Ucrania. La economía y la inmigración pasan a ser ahora temas excluyentes de la gestión Biden. Y de la agenda electoral, por supuesto.

En definitiva, cuando Zelenski más necesita a sus aliados, el contexto político internacional es hostil para sus necesidades y las de Ucrania. Sus esfuerzos para mostrarle a Rusia un apoyo homogéneo en el G7 y en la Cumbre por la Paz no alcanzan.

Mientras tanto Putin aprovecha estas debilidades políticas y aumenta la presión militar contra Ucrania, mientras cierra acuerdos económicos y militares con Corea del Norte. A ambos les sirve juntarse para amortiguar el aislamiento impuesto por Occidente a través de sanciones. La cumbre en Pyongyang dejó un dato preocupante. Kim Jong-un y Putin acordaron una cláusula de mutua defensa en caso de agresión, al estilo del artículo 5 del tratado de la OTAN: si atacan a uno, atacan a todos.

China sigue todo con atención y misterio

China parece mirar todo desde arriba. Entra y sale del escenario cuando quiere y le conviene. Juega sin mostrar demasiado las cartas. Seguramente Xi Jinping escuchó las críticas muy duras que recibió en el G7 y en la Cumbre de la Paz por la ayuda económica que le da a Rusia para sostener su guerra contra Ucrania. Sin embargo, sabe que es imposible para Occidente pensar en una salida política a ese conflicto sin la influencia que solo China puede ejercer sobre Putin. De hecho, Zelenski lo espera a Xi Jinping en la próxima cumbre.

De todas formas habrá que esperar para determinar si su explicita alianza económica y geopolítica con Rusia, su permanente acoso a Taiwan, sus maniobras guerreras en el mar meridional de China y su agresiva y para muchos “desleal” política comercial, son solo parte de su estrategia para mostrar musculatura y contrarrestar el peso de Occidente para negociar una convivencia para mantener los lazos comerciales que les sirven a todos, o bien parte de una embestida para salir a disputarle abiertamente el liderazgo mundial a Estados Unidos.

La que viene será una semana muy caliente en Francia, que debe ir a las urnas los domingos 30 de junio y 7 de julio. Y cada vez aparecerá más en agenda otra elección, mucho más cerca: la de Venezuela, a fines de julio, que con múltiples denuncias de persecución a la oposición y detenciones arbitrarias por parte del régimen de Maduro difícilmente transcurra en paz. Compartiremos ambas cuestiones y muchas otras aquí, como cada semana.

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