La cultura argentina está cargada de expresiones únicas que reflejan la historia, la cultura y la idiosincrasia del país. Una de estas frases argentinas, "cuidar la quintita", tiene un origen particular que vale la pena explorar.
La frase "cuidar la quintita" tiene un doble significado. Por un lado, se refiere al cuidado de una actividad, que implica dedicación, esfuerzo y atención a los detalles. Pero hoy en día es más frecuente entenderla como el acto egoísta a partir del cual una persona busca mantener ciertos privilegios con los que cuenta.
Esta frase, al igual que otras que forman parte de nuestra tradición, se originó directamente en la Argentina, más precisamente a mediados del siglo XIX. ¿Cómo surgió y a qué hacía referencia en su momento?
Frases argentinas: el verdadero origen de "cuidar la quintita"
Para entender el surgimiento de esta frase, hay que remontarse a mediados del siglo XIX y analizar el contexto. En aquel entonces, tras las oleadas migratorias que experimentó nuestro país a partir de mediados de dicho siglo, muchos inmigrantes dedicaban porciones del terreno en el que habitaban (fuesen grandes o pequeños) al cultivo de frutas y verduras. Esos espacios se denominan, hasta la fecha, como quintas.
Como vemos en la expresión, lo que protege el sujeto aludido o acusado en la frase, no parece ser mucho y por ello se dice que es una quintita, usando el diminutivo. De cualquier modo, la idea que busca poner de manifiesto esta frase es el proceder de los individuos que hacen uso de maniobras poco éticas o poco empáticas para conservar privilegios o espacios de poder, así sean pequeños.
Para desentrañar esta expresión a fondo, debemos remontarnos a la antigua Roma, cuando era completamente común que algunas personas le alquilasen parte de un terreno a sujetos adinerados que tenían extensas propiedades. Los trabajadores usaban esas tierras para labores agrícolas y debían darle a los dueños del terreno la quinta parte de las ganancias obtenidas.
De ahí deriva lo de quinta, para definir tierras sembradas en cierta parte de una casa y, también, la denominación de casa quinta para aquellas viviendas que cuentan con espacios verdes, más allá de que en la actualidad no estén sembradas y sólo incluyan parques y jardines.