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Cultura & Espectáculos

"Aurora habitaba un modo particular de transitar las verdades", Liliana Viola sobre su biografía de Aurora Venturini

¿Quién fue Aurora Venturini?, fantástica, excéntrica vieja platense. Desde un PH en La Plata mandó un manuscrito que significó el giro de su maratónica carrera literaria, hasta ese momento oculta, escribiendo y publicando desde el anonimato municipal, que no le permitía ingresar a la industria del reconocimiento capitalino. La impulsora de ese viraje en su trayectoria: Liliana Viola, que, ahora, 16 años después, se autoimpuso la tarea de escribir la biografía de la autora que saltó a la fama, fresquísima, a los 85 años.

Las primas deformes de Aurora Venturini

Cuando se lanzó el Premio a la Nueva Novela de Página 12 en 2007, el jurado de preselección, Mariana Enríquez y Liliana Viola, leyeron Las primas como una experiencia de lectura salida de otra época: si las condiciones para participar eran entregar el manuscrito en Word y Arial 12, la Venturini, de 85 años, ni computadora tenía, porque decía que esas cosas venían con el demonio adentro.

Aurora se tomó literal la tarea y entregó una novela mecanografiada, leída, releída y tachonada, que venía con correcciones y fé de erratas. Una más de las irreverencias de la escritora inadaptada e imposible de encasillar en un género. Tiene de Silvina Ocampo, de Puig, bebe del criollismo, agrega freaks, fantasmas y momentos históricos del país. La primera que se cruzó con el texto monstruo gestado por la mostra, fue Liliana.

Su incomparable pero azaroso hallazgo –de verdad, uno en un millón, porque leyeron para el certamen 700 novelas entre las dos, en un plazo de cuatro meses– le ganó al anonimato sobre el que estaba revestida Aurora, en un aura de seguridad pero con un deseo irrefrenable de tomar el lugar que merecía en la escena literaria nacional. Liliana Viola peleó por su hallazgo y esto terminó significando el impulso de una carrera como periodista y editora. Estudió Letras en la UBA, dirigió el suplemento Soy de Página 12 desde su creación, publicó El libro de los testamentos (1995); Los discursos del poder (2001) y MIGRÉ. El maestro de las telenovelas que revolucionó la educación de un país (2016). Editó junto a Archivo de la Memoria Trans, Nuestros códigos (2023).

Aurora, a partir del día en el que Liliana la llamó para confirmarle que había quedado seleccionada, confió en la profesional que la había visto y defendido delante del  jurado definitivo –que no estuvo todo a favor de que ganara, expone la autora en la biografía–, compuesto por nombres altísimos de las letras contemporáneas: Juan Forn, Guillermo Saccomano, Juan Sasturain, Sandra Russo, Alan Pauls, Rodrigo FresánVenturini la quiso hacer su representante, pero como no pudo, la hizo su albacea. Liliana resguarda su obra y publica lo que le parece. Aurora, aficionada de las sesiones espiritistas, la mira inquieta y expectante desde el otro lado. Esta no soy yo es su historia de vida, de autora, de mitóloga y de corajuda, contada por Liliana Viola, hecha de retazos de voces que la acompañaron en el viaje y por ella misma, presidenta de la autoficción, pero también del ponerse a la tarea y jamás parar de hacer, ni más, ni menos.

Foto de Nora Lezano.

Enigmática y old school queer

Una dama excéntrica de la generación de poetas del  '40, que estudió psicología en Humanidades de La Plata cuando todavía no existía la disciplina, conoció a Eva Perón y trabajó para ella en la Dirección General del Menor de la Provincia de Buenos Aires aplicando test de Rorscharch y conteniendo minusvalías físicas y mentales, de donde sacó un listado de deformidades grotescas de las que se valió para reescribir la historia de su familia, tiránica y asfixiante -igual que ella, siempre se apresura a aclarar-.

Queer, en la Alta Edad Media, significaba 'raro, extraño, peculiar', hasta que en siglo XIX, con la eugenesia y las nuevas teorías naturalistas, empezaron a usar el término con una connotación despectiva, para la población gay. Aurora, tal vez, es la apoderada de la primera definición, pero también de la última. Antigua y contemporánea, entre sus monstruos hay lesbianas que son amenaza, fijaciones sexuales, fluidos y excrementos varios. ¿Cómo la leemos hoy, y, además, quién fue realmente Aurora Venturini?

Te cuento un poco mi impresión de lectura, cuando me acerqué a leer, sin saber nada, y arranqué dije 'bueno, ahora me voy a enterar un montón de la relación que tenían ambas', las intimidades entre Liliana y Aurora, y no está, casi nada hay. ¿Fue intencional ese corrimiento tuyo?

—Fue intencional pero también esa relación entre Liliana y Aurora no existe, para empezar. Somos dos personas fóbicas que nos relacionamos, te diría, de modo virtual. Virtual en todo sentido, no quiero decir por mail, lo cual también es así. Pero no nos vimos tantas veces, esa profunda relación que existió entre nosotras fue más literaria, en realidad ella no me llamaba mucho por teléfono, llamaba mucho a su agente, que para eso le puse un agente, es decir, si yo me hubiera convertido en su agente sin duda habríamos tenido un contacto mucho más cercano porque lo que le importaba a Aurora en sus últimos ocho años de vida y presumo que desde que nació, es publicar, entonces, la prisa y las conversaciones telefónicas y lo insoportable me imagino de esa prisa lo sufrió o lo mantuvo su agente.

Podría decir que es intencional porque dentro de esa fobia o de esa dificultad mía para escribir en primera persona, es algo que me da pudor, aún así lo hice ahí, elegí los pocos momentos donde realmente hubo un contacto y creo que no hay más, no es que dejé afuera, podría sin duda haber ampliado un poco porque seguramente pienso que el prólogo a Las amigas, donde yo cuento exactamente cómo es el encuentro con ella y que ella me convierte en albacea y heredera, puede dar alguna curiosidad de saber qué más ocurrió entre nosotras, pero, podría decirte que es: encontrarme el manuscrito, la llamada por teléfono, el encuentro cuando me dice que le mentí cuando le dije que era flaca. Otro encuentro más, cuando le fui a hacer la entrevista, cuando fui a verla cuando estaba enferma, y no nos vimos muchas veces más. Aún así me atreví a hacer la biografía sintiendo que la conozco profundamente.

En su primer llamado tuvieron este diálogo, que aparece en la biografía:

-Señorita, sería muy importante que ganara Las primas.

-Ah, sí?... ¿Por qué?

-Porque Las primas soy yo… Usted la leyó, ¿no?, ¿Vio qué buena es? Yo estoy nivelada con Manucho. Él mismo me lo decía. Todas esas mujeres tremendas, la enana, la puta, la que tiene seis dedos, la que está en una silla y se caga todo el tiempo, soy yo, son mis hermanas. Está mi madre, que era maestra de puntero en mano y que cuando yo tenía 10 años le contagié rubeola cuando ella estaba embarazada y por eso mi hermanito nació con discapacidades intelectuales, me tocó cuidarlo a mí. (Aurora no tuvo nunca un hermano varón).

Antes de colgar:

-Señorita, un momento. No corte… Tengo que hacerle una pregunta importante…

-La escucho.

-¿Usted es gorda o es flaca?

-Flaca.

-¡Ay, qué alivio! La gente gorda me da miedo. Temo a los elefantes, por ejemplo. Tengo miedo de que me pisen. Me pisaron tantas veces… En la Revolución Libertadora me rompieron los huesos de los pies… Por eso nunca me vas a ver con sandalias. Me destrozaron. Yo no confío en la gente que agarra un tenedor, pincha y come. Yo no como casi nada, no sé qué le ven de rico, no cocino, no soporto a los que tragan y se relamen.

Cuando se vieron en la ceremonia de premiación, Aurora le reprochó y le dijo que le había mentido.

¿Qué te llevó a hacer la biografía?, porque en un momento contás que intuís que a ella no le hubiese gustado que la biografiaran…

—Bueno, Aurora era tremendamente contradictoria, ella quería, rechazaba todos los intentos biográficos y los rechazaba directamente en las entrevistas, le hacían preguntas directas y ella contestaba cosas diferentes en cada entrevista.

Inventaba…

—O inventaba o se enojaba con quien le estaba haciendo la pregunta, sobre todo cuando esas preguntas intentaban sacarla de mentira a verdad, ella no habitaba la mentira, habitaba un modo particular de transitar las verdades. Parte de esa falta de encuentro mío con ella es que yo jamás le pregunté nada a quemarropa, pero lo poco que le pregunté, eran cosas inocentes, como, 'cómo era tu casa de infancia', me lo contestó como si estuviera escribiendo un cuento, entonces esa primera intención que tuve cuando ella estaba viva de que tal vez podría a hacer un perfil de Aurora se me fue inmediatamente con esa respuesta por un lado y con un miedo, muy particular mío, de que si yo hacía eso me podía convertir en la heredera de Aurora Venturini, o quedar encasillada ahí. Y yo quiero tener una vida aparte de Aurora Venturini y, en ese momento o incluso cuando se murió, me dio ese temor de hacer una biografía, después pasaron muchos años y la biografía no aparecía, hace poco vi que salió otro perfil pero salió justo cuando yo ya la estaba escribiendo. En realidad fue una tentación de Tusquets (la editorial que publicó Esta no soy yo), que me propone que hagamos este cierre luego de la reedición de su obra. Si quiero ser más esotérica te diría bueno, finalmente Aurora Venturini, que tanto me persiguió para que fuera su agente, su secretaria, su copista, su heredera, ha conseguido que haga esta biografía que bueno, por ahí no le gusta.

Por lo que contas en la biografía, y también has contado en entrevistas, fue medio de sopetón que te eligió como albacea…

—No creo que fuera de sopetón, lo que pasa es que yo me negaba a todas las ofertas de ella. Eran muchas. No sé si lo puse en el libro, creo que no, pero antes del testamento, ella me hizo un poder ante un escribano, me hizo un poder en vida para que yo cobrara el 10% de lo que ella fuera ganando y yo creo que eso es ilegal. De hecho nunca lo cobré, y ella no podía creer que no lo cobrara. Jamás me presenté a buscar ese 10%. ¿Por qué ella quería darme ese dinero?, yo creo que porque ella tenía la idea de que yo era un personaje mágico en su vida, entonces, tal vez pensara que era la persona idónea para leer su obra, entenderla y publicarla, pero también creo que le dio mucha confianza mi desinterés en el dinero, mis pocas llamadas telefónicas y que incluso no accediera al dinero que me estaba ofreciendo. Pero no lo sentí muy de sopetón, por ahí en la escena parece que sí pero lo que no pude es negarme. Al venir ella con un testamento firmado, con escribana y ponérmelo en la cara… ya era de muy mala educación decir 'cuando te mueras, voy a romper este papel'.

¿Y por qué crees que te eligió a vos? Sabiendo que en la mitología de Aurora, hay esto de que no quiere a nadie, no se lleva bien con nadie y no confía en nadie…

—Hablando y haciendo entrevistas ahora para la biografía me encontré con relatos de sus secretarias y de familiares a quienes les pregunté directamente, porque a mí de todo el mundo me ha hablado mal, entonces les he preguntado, contame qué decía de mí, me voy a reír un poco… y en general casi todos me han dicho jamás habló mal de vos, todo lo contrario, y en todo caso armaba otra mitología, que decía que yo era millonaria y que vivía en un castillo con mi marido, que me mantenía, y que no necesitaba nada de plata. Yo deduzco que esta invención o esa deducción de ella está relacionada con las tantas veces que yo me negué a recibir su dinero. Entendió que la única manera o la única razón por la cual yo me negaba a recibir su plata o a tratar de sacarle plata era que tenía demasiada. Vos pensá que tenía 85 años y se presenta a un concurso de un diario que ella desconoce, imaginate a todos los que se habrá presentado... entonces podemos deducir que le ocurre un milagro, y yo soy la artífice de ese milagro para ella…

Claro, fuiste la elegida pero porque la viste…

—Yo la elegí a ella, ella me eligió a mí y el beneficio fue mutuo. Yo no era la editora del suplemento Soy en ese momento, que para mí es un paso muy importante justamente en mi carrera periodística y yo sé que fui elegida por el diario para esa función por el lugar protagónico y por lo brillante que fue ese premio, la importancia que tuvo, ella me ayudó a que en mi contexto laboral vieran lo que yo podía hacer, así que nos ayudamos entre las dos.

Fue un crecimiento mutuo. Cuando pienso en las biografías quiero encontrar estructuras y cuando encaré leer la que hiciste sobre Aurora, me costó encontrarla. De por sí, el género es difícil, porque tenés que hacer ficción sí o sí, y siento que es difícil también con Aurora porque la ficción un poco la hizo ella ya, ¿no?, entonces, ¿Cómo hiciste, cómo la encaraste?, ¿Qué buscabas construir?

—En primer lugar, tratar de desestructuras las posibles estructuras, también soy de Letras, así que busqué que se viera el armado de rompecabezas. Porque ella es un rompecabezas donde hay un montón de situaciones desconocidas o muy contadas por ella, entonces fueron decisiones que se fueron tomando a destiempo. Por ejemplo, por qué decidí empezar por el thriller del premio, en principio porque me pareció que era lo más conocido por la gente, pero que tenía una parte muy desconocida que es qué es lo que se había hablado en ese jurado, y proponer eso en lugar de hablar de la infancia de Aurora Venturini, porque una biografía tradicional suele empezar por la infancia, de los datos reales de infanci... La infancia de Aurora no aporta mucho a la vida de Aurora Venturini, como no aporta la de muchas infancias de la gente, a lo mejor la infancia de Hitler sirve para entender en qué devino… pero la de Aurora Venturini, tal como son los datos que tenemos, es una infancia tradicional de alguien que vive en las afueras de La Plata, no es tan interesante como toda la mitología que ella construye de esta infancia, con dos hermanas que se llaman prácticamente iguales, una maestra, un padre del que no quiere hablar…

Me pareció mucho mejor comenzar por su segundo nacimiento, su nacimiento a la vida literaria a los 85 años y tratar de hacer una chismografía, contar casi por primera vez alguna discusión de los jurados, que es algo secreto. Y que transcurriera en Exedra me pareció realmente muy disruptivo porque es un bar de hombres, tradicional de muchachos, y realmente fue una discusión de muchachos, de pelea entre grandes nombres, y ella estaba circulando ahí, y por eso decidí en el mismo capítulo cómo ella fue escribiendo Las primas y cómo nosotras, las juradas de preselección, con Mariana Enríquez, nos fuimos encontrando con eso. Pero ese ritmo que tiene en el primer capítulo se rompe completamente con lo que sigue cuando sí vamos a la infancia…. Cuando hice ese primer capítulo dije qué ostentosa, la estoy haciendo nacer con nosotras, entonces ahí fue que decidí hacer un capítulo cero, que es ella montando a caballo en la década del '60 y con el dato de que su caballo se llame Macondo, que no es cualquier nombre, ella elige ponerle al caballo el nombre del pueblo más famoso en ese momento de la literatura latinoamericana exitosa, donde ella quisiera entrar…

Una vida completamente literaria ya desde su infancia, qué buen hallazgo el de su caballo, para comprenderla…

—¿Eso dónde lo encuentro? Buscando en sus archivos, porque como ella tiene tanta relación entre literatura y vida, aunque de algún modo ahí hice una ficcionalización, cuando yo pongo sus archivos, son sus manuscritos, no son cosas que escribe y está pensando, son ficciones. Como casi ningún autor o autora, Aurora tiene una correlación muy directa con la realidad, es verdad que el caballo se llamaba así, que hablaba con los caballos, bueno, por eso decidí hacer esa primera escena. Hacer una síntesis de quién es esa mujer con esa imagen: habla con los caballos, le pone ese nombre, se sienta a escribir narrativa en ese momento, en la confitería de Bellas Artes, que es la confitería donde transcurre Las primas. La estructura son pinceladas. Decidí que esta biografía sea una biografía atada a su literatura y entonces, tratar de explicar la obra y la vida, una frente a la otra.

En un momento citás algo que ella dijo que es algo como, para los biógrafos, si quieren conocerla, que lean su obra…

—Eso era un modo de decir, no hagan ninguna biografía, yo ya lo dije todo.

Por eso digo, qué gesto irreverente el tuyo de ponerte a hacer una biografía, porque digo, efectivamente encontraste que había cosas por decir. ¿Sentís que contaste algo nuevo, que desentrañaste algo?

—No lo sé, no se qué es nuevo para los lectores. Hay cosas que son nuevas para mí y hay cosas que pueden ser nuevas para ellos. Yo intenté revalorizar o reconsiderar la idea de mentira que se tiene de Aurora Venturini, por un lado chequear los datos, los hechos, cosa que hago, pero por otro lado, no hacer un trabajo de desmentidora sino intentar trabajar en por qué habla de 25 años en París cuando estuvo tal vez menos de un año. Me parece mucho más interesante, y tal vez no estoy hablando sólo de Aurora Venturini, estoy hablando de una generación, estoy hablando de personas que tienen que hacerse un lugar en la vida frente a la hostilidad del resto y entonces es mucho más válido tener 25 años en París habiendo leído toda la obra del existencialismo francés. ¿Por qué habla de un hermanito cuando toda la familia dice que ese hermanito no existe, cuál es la importancia de esa invención?. Desconozco qué se sabe de Aurora Venturini, porque ella se ocupó de que se supiera esta indefinición, yo sigo los pasos de su indefinición, sí sin duda descubro mucha obra inédita. En esa biografía aparecen alusiones o citas a una cantidad increíble de textos, muchos muy buenos, que no están publicados.

¿Sabés qué es para mí muy novedoso? El capítulo de la psicología, es algo que yo lo tuve que investigar y me parece un perfil muy denso, muy serio de Aurora Venturini, todos esos años que estudia Humanidades, eso es algo de lo que ella hablaba al pasar pero influye muchísimo en su obra. Toda esta maldad o irreverencia que tenía con los periodistas, también estaba relacionado con una confianza que ella tenía con su visión, con una psicología muy antigua, que podía discernir por los gestos, por las caras, por las miradas y te sacaba todo un identikit, yo creo que erróneo, pero te lo sacaba…

También en ese capítulo le dedicas muchas páginas a reconstruir la escuela de su profesor, me parece que está bueno para comprender de qué manera ella construye los personajes, y cómo labura con la monstruosidad. Y le da como autoridad a sus construcciones

—En ese capítulo me dicen esto o me preguntan ¿Por qué le diste tanto espacio a estos tres tipos?.

¿Por qué le diste?

—Porque me parece que es importante, mi intención también era sacar la idea de la vieja loca, me parece que una de mis funciones, y que esa sí debería alegrarle a Aurora Venturini, que es, si bien sí hay un perfil de vieja loca dentro de la biografía, también hay una historia de esa mujer que nace en los '20, vive casi 100 años, vive dos siglos y que está en el medio de momentos importantísimos de la sociedad, de la ciencia y de la política argentina, por eso le dedico ese capítulo, para poner en contexto cómo era la psicología antes de ser psicología y psicoanálisis, antes de la APA, y que su epicentro fue La Plata, estudió donde se estaba cocinando la cosa y luego cómo lo aplica en el contexto del peronismo, sus estudios y la psicología de la época, no es casual que luego Germán García le haga el prólogo a su novela, ella tiene contacto, su obra está muy estudiada desde el psicoanálisis, y luego ese análisis de lo monstruoso, muy positivista, de donde viene ella… cómo se aplica a los monstruos que conoce, a los cabecitas negras, a los pobres, a los minusválidos, a los adolescentes que están en las cárceles, todas las deformidades, que se llamaban minusvalías en ese momento, la población de los orfanatos… cómo esas dos situaciones, por un lado la teoría y por otro la práctica y con justicia social, codo a codo con Eva Perón, eso es absolutamente cierto de su historia, me parece que son dos momentos que la alejan de esa idea de que era una vieja loca inspirada, una cosa rara.

Totalmente. También la leía y decía qué ícono esta mujer, porque estuvo en momentos clave de la historia del peronismo, ahí, codo a codo con Eva, laburando en Minoridad, después en el '55, todo lo que le pasó... leo esto y un poco también estoy leyendo la historia del peronismo…

—Sí, total. Y comprender las alas del peronismo, porque a su vez, Aurora Venturini, por más que la tomamos como gran vanguardista, pertenece al ala derecha del peronismo, ya no estaba de acuerdo con el último Perón y con todo lo que vino después. También es interesante ver su mentalidad y de qué clase viene, cuáles son sus relaciones con la pobreza, que es sacarla del profesionalismo, no es una situación de iguales, pero sí de una gran comprensión. Es muy compleja Aurora Venturini y ni la quise simplificar.

Se nota…

—Parece como una falla, o no, pero es así.

Viendo entrevistas y fotos de ella, y conociendo esta mitología que se creó sobre su vida, decía qué parecido esto a mi abuela, o a abuelas que conozco, que cuentan su vida en retrospectiva y en general la sociedad las vapulea, las trata como uh, y ahora esta vieja qué está diciendo, esto es todo mentira… y no, en realidad no, ahí hay algo, hay autoridad, no sólo la autoridad de la imaginación, sino la de la vida de una mujer de esa edad que efectivamente hizo cosas y que conoció a Eva y laburó con ella, por ejemplo, así que me parece interesante reconstruir su persona y su personaje por eso también. La revancha de una generación…

—Sí, y también te hace recordar a tu abuela porque también transita un discurso de época, su modo de narrar, de exagerar, de dar rodeos. También por eso es tan atractivo y por eso es tan ajeno, no sólo lo que dice y esos mojones que va agarrando de su vida, eso pertenece a un momento. No es casual que Juan Forn diga apenas lo lee, 'miren que esta es una vieja platense', él pudo ver, en giros del discurso, que es justamente de esa generación. Pasa que ella logra, dentro de esa generación, que nos puede parecer vetusta, un contacto increíble con el presente.

Por eso también su actualidad, que haya salido ahora su biografía… ¿Hace cuánto que estás trabajando en biografiarla?

—Y, dos o tres años. También podemos decir eso, yo había hecho antes la biografía de Alberto Migré a quien no había conocido, un gran autor de telenovelas argentinas y no haberlo conocido me hizo trabajar mucho más tiempo, con más inseguridad. Haber tenido contacto con la biografiada, y ese contacto que tuve, que fue lejano pero intenso, me dio cierta seguridad y autoridad, el hecho de ser albacea, el de tener todas sus obras, es algo que me hizo trabajar más rápido que el trabajo que tuve con la biografía anterior.

Me hablabas de que hay una colección impresionante de obras que están inéditas, ¿Están editando alguna?

—Vamos a editar algunas, pensemos que tiene diez libros de poemas, tres biografías de autores y traducción de autores, la de François Villon, del conde de Lautréamont y la de Rimbaud y luego tiene aproximadamente 40 novelas. Mi idea es armar el archivo y que pueda estar disponibles en alguna institución para quien quiera investigarla y publicar dentro de todo ese corpus, por ejemplo, de sus poesías, una antología. No son buenas todas sus poesías y ella misma renegaba de algunos de sus libros, creo que mi función, aunque ella habría querido que yo publicara todo, es hacer una curaduría de ese corpus y publicar comercialmente, aunque sea en editoriales independientes, los mejores libros, lo que yo considero los mejores. No guardarme los otros, que los puedan leer, pero me parece que esa sed comercial de las editoriales con las autoras, sobre todo las autoras en este momento, que tienen justamente muchas lectoras y lectores y mucho éxito, esa sed puede quemar o ir quemando la relación entre lectoras y autora, viste, publicar absolutamente todo… si yo publico dos o tres libros mediocres o sin terminar, no creo que le esté haciendo un bien sino todo lo contrario.

Sí, aparte también, confió en tu criterio…

—Sí, ya tengo ahí el testamento, tengo todo.

¿Conocemos más a Aurora, después de la biografía?

—Esa es una pregunta que te tengo que hacer yo a vos…

Sí y no, si no te agarrás del valor de verdad, y qué existió y qué no, sí.

—Bueno, ahí está.

Foto portada: Nora Lezano. Del día en que se vieron por primera vez en diciembre de 2007 y Liliana la entrevistó por primera vez sobre Las primas.

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