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Opinión

Cómo elaborar la viudez en nuestra etapa

viudez

“El dolor es inevitable, el sufrimiento optativo” - Siddharta Gautama, conocido como Buda.

Los momentos dolorosos, las crisis, los contratiempos, la ausencia de seres queridos, quizás no podemos evitarlo, pero lo que sí es posible es enfrentar las situaciones de estrés para no prolongar el padecimiento ni sumergirnos en el dolor perpetuo.

El dolor es inevitable porque en esta vida siempre habrá pérdidas. Afectos que se alejen, confrontaciones con amigos o compañeros de trabajo. En especial, el fallecimiento de seres queridos provoca dilemas existenciales, cargas o traumas psicológicos difíciles de elaborar.

Así nos lo explica el Dr. Daniel López Rosetti: “En la vida hay dolor. Dice, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es optativo. ¿Qué quiere decir? Si el dolor es inevitable, no puedo evitarlo, pero sí puedo evitar que se haga crónico en el tiempo, que se convierta en sufrimiento”.

La vida misma implica necesariamente cierto nivel de estrés. Pero si dicho tormento se extiende en el tiempo, ya deja de estar interrelacionado a un hecho específico para convertirse es un estrés agudo. El dolor crónico es lo que verdaderamente daña.

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es optativo”. Dicha frase me parece apropiada para el tema que nos toca aquí. El dolor por la viudez es inevitable, pero que no se vuelva dañino a través del tiempo depende de cómo lo sobrellevemos. Convertir el dolor en sufrimiento en buena medida depende de nosotras, permitirnos sufrir para luego poder elaborar ese dolor y encontrar nuevamente el eje de nuestra vida.

La viudez temprana

Dicho todo esto, hablemos de la viudez, de su historia, de su significado y el lugar de las Mujeres 5.0 y 5.0 plus (mujeres desde 55 a 65 años) ante esta pérdida.

Según Wikipedia, la Viudez es el estado de haber perdido al cónyuge por fallecimiento; a la persona que está en este estado se le denomina "cónyuge superviviente" o "cónyuge supérstite". Actualmente, este término se utiliza también de manera coloquial, y a veces incluso legal, para denominar a la persona superviviente de una pareja, aunque nunca hayan contraído matrimonio, puesto que enfrentan los mismos problemas que los viudos legales; es por ello que, incluso, en ciertos países como Brasil, tienen los mismos derechos que los casados. Este uso del término ocurre a raíz del declive del matrimonio en Occidente y de la ampliación del concepto de familia.

La viudez ha sido siempre una marcada problemática social, especialmente en el pasado. En las familias de Mujeres 5.0 en la que el marido era el único proveedor, la viudez puede hundirnos no solo en el dolor por la pérdida, sino también en la necesidad de subsistir, construir un nuevo rol como proveedoras de la misma. Ya sea continuando la empresa familiar, la del marido o la propia. Lo importante es que frente al dolor se asumen roles antes no tan resueltos o necesarios.

La viudez en Mujeres 5.0, 5.0 plus y más 6.0, en una viudez temprana, en un momento en que la mujer sigue plena y no ha entrado en la vejez. Su vida sigue totalmente activa y, con suerte, con seres queridos a quien cuidar y contener.

Hay distintos tipos de viudez, la repentina y la dada ante una larga enfermedad que padece tanto el enfermo como quien lo cuida. La famosa cuidadora siempre estará al límite de enfermarse también, para eso está este artículo, para dar luz en la oscuridad y replantearnos la pérdida del ser amado y compañero de vida. El compañero que en nuestros deseos y fantasías pasaría a acompañarnos en la vejez y hasta nuestros últimos días.

Otro tipo de viudez es la del amante, del cual no podríamos realizar el duelo libremente ni, quizás, con el derecho correspondiente. Duelo con culpa, con lejanía, con la dificultad de expresarlo libremente.

En todos los casos, cuando el cónyuge o pareja muere, el mundo de alrededor cambia. La pérdida puede hacernos sentir aturdidas, agobiadas o atemorizadas. Hay mujeres que se sienten culpables por ser la parte de la pareja que todavía está viva. Otras se sienten muy enojadas con el conyugue fallecido, ya que sienten que las abandonó. No hay una forma correcta o incorrecta, conveniente o inconveniente de hacer el duelo.

Cuando una persona sufre la pérdida de su pareja, puede llegar hasta sentir dolor físico y emocional, lloran con frecuencia y pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Dificultad para dormir, para entrar en sueño o directamente tener  insomnio.
  • Poco interés por la comida o por el acto de comer.
  • Problemas de concentración.
  • Dificultad para tomar decisiones y gestionar.
  • Sentimiento de soledad profunda y necesidad imperiosa de encontrar pareja.

Además de lidiar con los sentimientos de pérdida, quizás también se tenga que poner en orden la propia vida. Esto puede ser una tarea dura. Algunas personas pueden sentirse mejor antes de lo que esperaban, mientras que otras pueden tomar más tiempo.

Enviudar afecta a la salud, especialmente a corto plazo. Cuando se es más joven, el bienestar, la salud y la seguridad entran en peligro a corto y mediano plazo.

No es lo mismo si la pareja pudo acompañar al que ha fallecido por una larga enfermedad o fue por un accidente repentino. Cuando una Mujer 5.0 , 5.0 plus, 6.0 acompaña a su pareja tras una larga enfermedad, el duelo se hace durante y después. Toman el rol de “cuidadoras” el cual es altamente desgastante, exige la mayor de las voluntades más su paciencia y amorosidad.

Y como si fuera poco, el mundo sigue, no nos espera, debemos subirnos a un tren tras otro a una velocidad que en realidad no podemos seguir. Por eso, frente al conyugue enfermo deberíamos también cuidar la salud física y mental de la cuidadora, para que esté bien durante los cuidados y preparada para la viudez que se presenta con aviso. Una viudez con aviso es brutal, es una pequeñita muerte diaria. Una muerte por accidente es un dolor impactante, fuerte y que nos deja sin aire.

Pero como todo en la vida, afrontar el duelo nos da múltiples oportunidades de vivir una nueva etapa. Suena duro, pero es una nueva etapa para sueños postergados, para una nueva libertad desde el rehacernos dueñas de nuestro propio tiempo.

Un estudio español observó un mayor efecto en el corto plazo en personas enviudadas entre los 50 y 65 años, en ambos sexos". Si bien hallaron una adaptación importante una vez pasados cuatro o cinco años de haber sufrido el shock, en todos los grupos de edad el efecto en la salud mental se iba paliando e iba desapareciendo por igual en todas las edades analizadas.

En líneas generales se sugiere crear estrategias y programas de apoyo, fundamentalmente en el corto plazo, “en el momento justo inmediato a haber padecido este shock de la viudez o muerte de la pareja, para evitar que los efectos sobre la salud mental y el bienestar sean más significativos a largo plazo, y sobre todo para las personas más jóvenes" (menores de 65 años). 

¿Qué sucede cuando se habla del duelo prohibido por la muerte de un amante o expareja, y como gestionarlo?

Cuando nuestro vínculo no es aceptado en el entorno, nos encontramos con duelos desautorizados socialmente.

¿Qué sucede cuando no nos es posible manifestar ese dolor ya que no está reconocido socialmente? Es lo que se conoce como el 'duelo prohibido' o 'duelo desautorizado' y ocurre cuando el vínculo con la persona que ya no está, no ha sido aceptado por la sociedad, como puede ser con la muerte de un amante, de una expareja y hasta con la de una mascota.

En estos casos lo lastimoso es que la propia persona cree que su dolor no es pertinente, hay un intento de racionalizarlo, y una soledad muy grande frente al dolor, ya que su propio entorno no comprende ni sabe de ese sufrimiento. Y además, socialmente no le corresponde.

La primera dificultad aquí es la de poder afrontar el proceso que en muchos casos debe vivirse en el más absoluto silencio e invisibilidad y sin el acompañamiento del entorno. Es lo que ocurre, por ejemplo, en las sociedades que todavía condenan la homosexualidad, lo que implica que el sobreviviente se enfrentará a un duelo prohibido por su contexto social. De este modo, pierde todas las herramientas y posibilidades de apoyo social, y lo que es más traumático, la posibilidad de hablarlo.

Pero por suerte existe la terapia como lugar propio para poner en palabras nuestro dolor, permitido o no, pero nuestro. Este dolor se irá transformando día a día hasta llegar a un estado de paz interior y elaboración de la ausencia del ser querido.

Sea la viudez que nos toque, el dolor enfrentado a tiempo, llevará tiempo, valga la redundancia, teniendo días buenos y malos. Es posible que cada vez nos permitamos una broma, una sonrisa, una risa más elevada, una carcajada y sin culpa con más frecuencia.

Puntos a tener en cuenta frente a la viudez:

  • Antes que nada deberíamos poder afrontar la pérdida pasando por cada estado, enfrentar el dolor para luego hablar de sufrimiento. El dolor no se elige, el sufrimiento sí.
  • Pedir ayuda, desde familiares, hasta terapeutas y médicos. La salud mental y física es fundamental.
  • La alimentación, las actividades recreativas o la mera contemplación. Permitirnos llorar, estar tristes y cansadas.
  • De repente somos el sostén familiar en todos los sentidos y nuestra otra parte, el rol de mujer/amante ha quedado roto, y su construcción no es fácil, pero es necesaria. Lo social puede llevarnos tiempo pero es la gran puerta a muchos factores saludables.
  • La mayoría de las mujeres sienten mucha culpa por querer formar una nueva pareja entro de un tiempo (siempre imaginario) que no es coherente con la reciente viudez. No hay fechas para el amor, ni para los duelos y menos para ser felices.
  • Si quieren enamorarse nuevamente, el permiso viene desde su interior.

Sean felices, ya que nadie lo hará por ustedes. La vida es una continua oportunidad.