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Columnistas

Las materias que faltan: huerta y hongos

alimentos

¿Cómo es posible que los niños y las niñas no salgan del colegio sabiendo cómo procurarse la comida para no depender de un supermercado? Que sepan cómo trabajar la tierra para hacer una huerta debería ser prioritario. Que conozcan los secretos de los árboles frutales es mucho más importante que las matemáticas, la física, la historia, la lengua o la materia que sea.

Una de las actividades que hago es cultivar hongos comestibles. Además de ser deliciosos, son medicinales. Las gírgolas, que no requieren de mucha dificultad para hacerlas crecer, aportan proteína, ayudan a reducir el colesterol de forma natural, poseen poderosas propiedades antiinflamatorias, están cargados con antioxidantes que promueven la salud, y son ricas en nutrientes que mejoran la función cerebral.

Cuando un niño o niña come un tomate o un hongo que nació de una semilla que él o ella pusieron, la relación con el alimento cambia. Al ver crecer eso que van a ingerir, todo es distinto. Lo más común es que un niño o niña sea reticente a comer hongos, por ejemplo. ¿Pero qué pasa si ese hongo salió de una bolsa de cultivo que el mismo niño regó para que crezca? Por experiencia propia puedo asegurar que lo más probable es que le guste. Mi hija come gírgolas salteadas y en milanesas que cosecha ella misma. Come algo orgánico, rico, sano y lo hace con ganas.

Mi recuerdo del colegio es que me enseñaron conocimientos que no me preguntaron si quería aprender. Salí sabiendo la tabla periódica, por ejemplo, algo que jamás usé. Habría sido más provechoso que en esas horas me hubiesen enseñado a hacer crecer lechugas, tomates, pepinos, morrones, etc, etc, etc.

Saber generar nuestros propios alimentos es algo que siempre será útil. Pero en las escuelas siguen sin dar las herramientas para que esto suceda. Además de no depender de la comida procesada, los niños y niñas se alimentarían con frutas y verduras más sabrosas y sin pesticidas. Y para beneficio de su organismo, podrían reemplazar la carne por hongos.

Pero quejarse no es la solución. Si no sucede en las escuelas, entonces creo, padres y madres, deberíamos ponernos el traje de maestros sin esperar algo que el sistema no da y que nosotros mismos le podemos hacer. Y además obtendríamos sabiduría de la buena. Una ecuación perfecta. 

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