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Columnistas

FC United de Manchester, una cooperativa que da pelea a la privatización del fútbol

La Premier League se convirtió en los últimos años en un escenario más de la lucha geopolítica. Capitales árabes, chinos, tailandeses, sauditas y emiratíes tienen participación en 17 de los 20 equipos donde solo Tottenham, Brentford y Brighton son complemente ingleses. Tras la venta forzosa del Chelsea el año pasado, el que salió al mercado fue el Manchester United, hoy en manos de la familia Glazer de Estados Unidos, algo que despierta preocupación entre los hinchas. La venta anterior se produjo en 2005 y en ese momento un grupo de simpatizantes disconformes con la extranjerización fundaron su club: el FC United de Manchester.

Futbol y dinero

Los Diablos Rojos fueron originalmente creados en 1878 por la empresa de trenes Lancashire y Yorkshire, se convirtieron catorce años después en una sociedad anónima y a lo largo de su historia pasaron por manos de empresarios cerveceros, textiles y de la carne. Tras su ingreso a la Bolsa de valores en 1991, el paquete accionario se diversificó e incluso Rupert Murdoch, el dueño de Fox News, estuvo cerca de hacerse del club, pero el gobierno de Tony Blair lo impidió. En 2005 el billonario Malcolm Glazer pagó casi 800 millones de libras esterlinas y se convirtió en el primer extranjero en adueñarse del equipo emblema de los británicos. Dos años antes el ruso Roman Abramovich había dado el golpe de efecto al comprar Chelsea y Glazer fue el primero de una oleada de americanos que hoy tienen acciones en Arsenal, Liverpool o su clásico Manchester City. Los herederos del empresario, fallecido en 2014, quieren vender el equipo y hay interesados como Jim Ratcliffe, dueño de la química Ineos y la mayor fortuna británica, o el Sheikh Jassim Bin Hamad Al Thani, miembro de la familia real qatarí, que posee el PSG.

Pero volviendo a 2005, con la venta ya consumada, los hijos de Glazer llegaron a Old Trafford a conocer el nuevo juguete familiar, que se sumaba a los Tampa Bay Buccaneers de la NFL, que compraron en 1995. Pero la recepción estuvo a cargo de un grupo de cientos de fanáticos que no querían a los nuevos dueños. En un fútbol hiperprofesionalizado donde el United había sido uno de los animadores del continente de la mano de Alex Ferguson, eso no melló en un sector de hinchas para quienes la llegada de capitales extranjeros se tornó inaceptable y afloró un espíritu romántico que los llevó a fundar un nuevo club, su club.

En Europa prácticamente todos los clubes están privatizados o tienen un porcentaje que ha sido vendido a capitales locales o extranjeros. Hay excepciones como España, donde Barcelona, Real Madrid, Athletic Club de Bilbado u Osasuna siguen siendo sociedades civiles. En Alemania existe la figura de 50+1, donde ningún club puede tener más del 49% de sus acciones en manos privadas, salvo el Leipzig que empezó jugando en la última categoría del fútbol teutón, donde no jugaba esa ley y luego fue ascendiendo hasta ser el único en la Bundesliga totalmente privado. En el caso Manchester los socios desencantados se organizaron en torno a una cooperativa en la que cada socio hace un aporte anual y tiene su derecho a voto independientemente del dinero que aporten. Sacando los países donde los clubes son entidades sin fines de lucro, como en Argentina, no hay muchos ejemplos en el mundo, pero sobresale el de los Green Bay Packers del fútbol americano estadounidense, que es propiedad de 360.000 socios.

"Perdimos"

En nuestro país hubo dos momentos en donde se puso sobre la mesa la idea de las sociedades anónimas en el deporte y en ambas el ideólogo fue Mauricio Macri. La última fue durante su presidencia cuando un borrador de proyecto de ley circuló por distintos despachos parlamentarios pero no terminó de aflorar. El otro fue en 2001 cuando el ingeniero presidía Boca y le pidió a Julio Grondona llevar el tema al Comité Ejecutivo de AFA. Consiente de su inviabilidad, le hizo creer que lo apoyaba y lo sometió a una votación que terminó 39-1 en contra. “Viste Mauricio, perdimos”, reconocen que dijo Don Julio tras su victoria. En los últimos años tanto la casa madre del fútbol como distintos clubes incluyeron en sus estatutos que los clubes deben ser entidades sin fines de lucro.

Tras la venta a los Glazer el grupo de socios que se organizó apuntó a juntar dinero con al menos mil personas que quisieran ser parte de la aventura, pero las expectativas fueron tan grandes que llegaron a cuatro mil que desembolsaron 100.000 libras esterlinas. Se calcula que alrededor de 5000 socios son los propietarios comunitarios. Los primeros nombres que sonaron fueron Manchester Central, Newton Heath, el nombre original de 1878, o FC United, pero la Federación Inglesa lo consideró muy genérico. Fue por eso que eligieron el de FC United of Manchester, a modo de tener las mismas palabras del club por el que supieron hinchar. La camiseta elegida fue, obviamente, la roja, con pantalones blancos y para darle un último giro de ironía, el escudo es redondo, con un barco en el medio, al igual que el Manchester… City, el clásico rival de su ex club.

A nivel sonoro es como si en Argentina se fundaran clubes que se llamaran Juniors de la Boca o Río de Plata. Al principio este giro poético trajo conflictos con los hinchas del viejo equipo que acusaron a los rupturistas de traidores o desertores. Todavía no se ha jugado un partido entre el Manchester United y el United of Manchester, pero sin ninguna duda ese día será épico.

El caso que los decidió a refundarse fue el del Wimbledon que en 2002 fue comprado por un consorcio liderado por Pete Winkelman, ex productor musical de la CBS. Mudaron el equipo a la ciudad de Milton Keynes, donde está, por ejemplo, la sede del equipo Red Bull de Fórmula 1, y cambiaron el nombre del equipo por el de Milton Keynes Dons, desatando la ira de los hinchas. Así fue como decidieron fundar el AFC Wimbledon que metió seis ascensos en veinte años y hoy juega en tercera división.

El estadio, el club

En los entrenamientos abiertos del FC United se presentaron 900 hombres que desembocaron en los primeros 17 miembros del plantel amateur de los “Red Rebels”, apodo que eligieron para desmarcase de los “americanos”. Debutaron en décima división en la temporada 2005/06 y lograron tres ascensos al hilo hasta la Northern Premier League, séptima división, en donde jugaron hasta 2015 cuando fueron campeones ascendieron hasta la National League, desde donde bajaron nuevamente en 2019 hasta la NPL. Actualmente están décimos a veinte puntos del South Shields, con once partidos por delante y las chances de ascender parecen lejanas, pero no por ello el público deja de apoyar. El año del ascenso a sexta división inauguraron Broadhurst Park, su estadio para 4400 personas a 10 kilómetros de Old Trafford, donde suelen jugar con todos los tickets vendidos. Este sábado serán visitantes de Rylands, que está dos puntos abajo de ellos, y el 4 de marzo volverán a ser locales contra Liversedge, que pelea por no perder la categoría.

El directorio consta de cuatro personas, mientras que otras dieciocho componen al personal que maneja el día a día de la institución. Además de los socios se puede aportar dinero a través de urnas que hay en el estadio donde reciben libras o dinero extranjero que luego cambian, el sistema de crowfunding por medio de una aplicación o incluso una lotería semanal.

En su página de internet su manifiesto en corto, pero contundente. “FC United of Manchester es un club de fútbol fundado por seguidores del Manchester United descontentos y privados de sus derechos. Nuestro objetivo es crear un club sostenible a largo plazo que sea propiedad y esté gestionado democráticamente por sus miembros, que sea accesible a todas las comunidades de Manchester y en el que puedan participar plenamente”. Abogan por la inclusión, la no discriminación y que siga siendo una sociedad sin fines de lucro. En definitiva, un “Luna de Avellaneda” hablado en inglés.

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