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Columnistas

Música 2022: diez temas que nadie te recomendó

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Aunque se ofendan los nostálgicos, no es ninguna locura decir que nunca hubo tanta música nueva buena como ahora. Razones hay varias, pero la principal es que hoy producir y dar a conocer (y por ende escuchar) música es mucho más fácil: antes los artistas necesitaban que grandes sellos multinacionales los ficharan para poder pagar esos estudios lujosos donde grababan sus discos; ahora cualquier adolescente puede componer un tema, en dos horas lo puede estar grabando con la computadora que tiene en su habitación, al rato lo podrá estar subiendo a todas las plataformas de streaming y en diez minutos lo escucharán -si la movida le sale bien- en Inglaterra, Corea del Sur o Formosa.

Hay toneladas de música brillante a disposición de cualquiera que tenga conexión a Internet, pero -por otro lado- no son tantos los que hacen el ejercicio de ir a buscarla. Si uno se queda sólo con lo que irradian las radios fórmula o los algoritmos, entenderá que lo que se produjo este año fue “As It Was” de Harry Styles, “Heat Waves” de Glass Animals, “STAY” de The Kid LAROI con Justin Bieber o “Me porto bonito” de Bad Bunny (las cuatro canciones más escuchadas en Spotify durante 2022). Pero hay otra música, una que se hace y se difunde en otro nivel, por debajo de lo ultramasivo, y al fin y al cabo llegar a ese material no requiere más que voluntad: todo está literalmente a un par de clics de distancia.

En ese plan complementamos los balances de fin de año con algo de toda esa música que no le empató a los plays al último de Coldplay pero que, a nuestro juicio, sí merece tener muchos más oídos encima. A modo de catálogo para después ir y explorar todavía más: diez de las canciones no-tan-conocidas que más nos gustaron durante 2022 (con un criterio de estilo lo más abarcativo posible: hay músicos nacionales, latinos, anglos y hasta un suizo, y hay desde bolero hasta metal extremo).

“Siempre seguiré”, Ambassador

Imposible no nombrar a Pappo cuando se habla de Ambassador, la banda de blues pesado que este año editó el excelente Insatisfacción. Lo suyo es el sonido valvular, setentoso, con el encanto del suburbio, en formato trío y con esa complejidad inocente que tenía el Carpo para escribir letras (“malas decisiones / pierden relevancia / si las conclusiones / son premeditadas”, predican en “Malas decisiones”).

“So Long”, Danielle Ponder

El adjetivo “empoderada” se suele revolear sin mucho criterio, pero a poca gente le queda tan justo como a la estadounidense Danielle Ponder, quien después de trabajar varios años como abogada defensora de indigentes se decidió al fin a perseguir su vocación musical. Este año lanzó Some of Us Are Brave, un disco de soul con carácter para escuchar de punta a punta.

“El incendio”, Fin del Mundo

Cuatro patagónicas en Buenos Aires oscilan entre el indie y el post-rock en su EP La ciudad que dejamos. Sus canciones anteriores eran más contemplativas, estas tienen la vibra de lo que sonaba en MTV cuando los que rondamos los 40 hacíamos los deberes de matemática en los 90.

“Truth That Be Kind”, Mick Flannery & Susan O’Neill

Dos solistas irlandeses -cada uno con méritos propios- se juntan para hacer música emocionalmente devastadora, de esa que sirve para revisar el pasado y celebrar lo vivido y lamentar lo perdido.

“Denim & Diamonds”, Nikki Lane

Josh Homme de Queens of the Stone Age produjo a una cantante country y la hizo sonar exactamente como su banda. Un poco ególatra, pero no es una queja.

“Stuck”, Oceanator

Tiene nombre de grupo, pero es una sola persona: Elise Okusami es una multiinstrumentista neoyorquina que aprovecha al máximo el poder del riff en su disco de este año Nothing’s Ever Fine. Siempre pesada, aún cuando no hace heavy metal.

“Foto de perfil”, Los Rivera Destino

“Los Rivera Destino son un grupo de sátira social que utiliza la música como vehículo para transportar sus pensamientos humorísticos”, dicen sobre ellos mismos. Y sí, hay humor en Besitos y besitas, su álbum de este año, pero también hay un bolerazo criminal como éste, en el que pintan la versión del olvido de la era de las redes sociales.

“Make Me a Believer”, Yelawolf & Shooter Jennings

Yelawolf es un rapero con 17 años de carrera que siempre citaba al rock entre sus influencias, pero nunca terminaba de canalizarlo. Eso, hasta que se juntó con Shooter Jennings (hijo del ícono country Waylon Jennings) para grabar Sometimes Y, del cual sale esta canción energizante con el espíritu de los grupos de retro rock de los primeros 2000.

“Winners”, Young Gun Silver Fox

Algo que nos deja el 2022 es la reivindicación del soft rock. Grupos argentinos como Bandalos Chinos o Conociendo Rusia lo bordean, y los británicos de Young Gun Silver Fox directamente lo abrazan. Steely Dan, Hall & Oates… por ahí va toda esa suavidad, hermosa suavidad.

"Götterdämmerung", Zeal & Ardor

Lo opuesto al tema anterior: alguien en Internet desafió al suizo Manuel Gagneux a componer algo que combinara black metal con música de la época de la esclavitud en Estados Unidos y él fue y lo hizo. Además es satanista. No apto para tiernos.