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Columnistas

A veces a lo decidido se le queman los papeles

rácing

Hace 50 años un tal Dante Panzeri, brillante comentarista de futbol escribió un gran título en un libro: Futbol, dinámica de la impensado. A veces un título vale un libro, y una gran verdad.

Estaba todo definido, ayer, en el fútbol argentino: nunca River iba a ser parte de un triunfo bostero, mucho menos Independiente luego de que Racing fuera para atrás con Quilmes y le marcara el único descenso de su larga vida como club.

Estaba todo definido ayer hasta que Panzeri llego a las canchas y la realidad fue realidad. Pasaron cosas.

Y a pesar de que esta es una familia de socios racinguistas del primero al último, de que parte de la familia sufrió en la cancha y de que aquí se vive el club toda la semana, hoy estoy contento.

Rarísimo, sé que el estigma del pecho frío nos va a perseguir durante varias décadas, hasta el siguiente recambio generacional, pero ayer se construyó una identidad que, en medio de tanta desconfianza, tanto recelo y tanta construcción negativa de “acá ya no hay nada que hacer”, permite mirar las cosas desde otro lugar.

Ayer hubo dignidad en un deporte que necesitaba lavarse, un poco al menos, la cara. Hubo decencia donde menos lo imaginábamos y orgullo legitimo donde todo estaba escrito de antemano.

Si Racing hubiese sido campeón por un penal dudosísimo, que hubiera sido repetido en la televisión hasta el hartazgo, habría sido una demostración más de que había una mano negra que digitaba todo

Duele hasta el alma haber perdido, por supuesto, los ojos de mis hijos parecen dos pelotas de básquet, el clima de velorio no tiene rito que lo exorcice y cada paso que demos en la calle durante bastante tiempo va a ser acompañado de la sensación de que “Hoy era el día”.

Si Racing hubiese sido campeón por un penal dudosísimo, que hubiera sido repetido en la televisión hasta el hartazgo, habría sido una demostración más de que había una mano negra que digitaba todo; si la pelota mal pisada del arquero de independiente hubiese terminado en un autogol patético habría otro indicio de que "este fútbol y este país no tienen futuro". Pero el azar, la maravilla del azar, lo impensado, lo que no debería haber sucedido a veces ocurre.

Estaba todo definido ayer hasta que Panzeri llego a las canchas y la realidad fue realidad. Pasaron cosas.

El botín apretó la pelota en el momento en que se escapaba de un pie, un arquero ídolo ataja un penal que no debería haber atajado y un volante ofensivo (Oroz) se encuentra con un rebote con la pierna cambiada que termina pinchando una nube cuando nada de esto debería haber sucedido.

¿Una metáfora posible? A veces puede suceder lo que no debería y pequeños detalles pueden cambiar la historia de algo que estaba escrito

Hoy estamos tristes, tristísimos en esta casa, el fútbol es así. A tres minutos fuimos el mito de Ícaro.

Ayer la realidad dejo un mensaje escrito en las paredes de quien quiera leerla: no todo está decidido de antemano, no todo está arreglado, no todo es imposible. Para bien y para mal.

Ayer vivimos una definición infartante, un día increíble y un momento mágico. Algunos sufrimos, otros gozaron y un país vivió un gran momento de justicia poética

Quizás pueda ser un mensaje más amplio.

Ayer lo impensado dejo un mensaje en una botella.

Está pasando