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La rivalidad entre Federer y Nadal: el día que jugaron en una cancha mitad césped y mitad polvo de ladrillo

Federer

Era el año 2007. Solamente dos tenistas dominaban el circuito. Uno se especializaba en polvo de ladrillo y el otro en césped, mientras que los otros dos Grand Slams de cancha dura se los repartían. Rafael Nadal y Roger Federer ya marcaban un antes y un después en el tenis y todavía no lo sabían. 

Entre 2003 y 2007, Federer había ganado los últimos cinco Wimbledon y parecía que nadie podía vencerlo, mientras Nadal, un poco más joven, consiguió el Roland Garros del 2005, 2006 y, un poco más tarde, la edición del 2007.

Eran tan dominantes en el circuito que las discusiones se tornaban en quién era el mejor del mundo. Por lo tanto, un grupo de empresarios se encontraron con la maravillosa idea que fue un éxito en todo el mundo: jugar un partido en una pista con las dos superficies

Pese a que el partido no sumaba puntos para el ranking, los dos tenistas jugaron en serio, sin micrófonos y sin chistes como es habitual en la actualidad.

El partido tuvo lugar en Palma de Mallorca. El español era local ante su público que, de igual manera, iban para observar un hecho histórico y un espectáculo en el mundo del tenis. Ante 7200 espectadores, los dos mejores del mundo dieron una exhibición para la historia en una cancha que se construyó en menos de un mes y costó alrededor de 1.7 millones de dólares

El suizo estaba imparable ese año y estaba N°1 del mundo. Detrás suyo estaba Nadal que lo seguía a paso firme. Federer contaba con una racha histórica en cancha de césped: 48 partidos sin perder. Por su parte, Nadal había ganado los últimos 72 partidos sobre polvo de ladrillo.

Esta no era una exhibición cualquiera. Eran los dos mejores del mundo que buscaban imponerse ante el otro. Pese a que el partido no sumaba puntos para el ranking, los dos tenistas jugaron en serio, sin micrófonos y sin chistes como es habitual en la actualidad. El show quedó de lado. Acá prevalecía el mejor. 

Los dos comenzaron el partido en la cancha que mejor se sentían y las reglas eran similares a cualquier Grand Slam de ese entonces, pero con la particularidad que podían cambiar de calzado cuando pasaban al otro lado. 

El español empezó más afianzado y no le costó adaptarse al terreno. El primer set fue para el español por 7-5 tras un espectacular quiebre. Con su famoso puñito, el jugador más ganador de la historia del Roland Garros se fue a sentar con la felicidad, mientras Federer se mostraba preocupado.

Nadal, con su particular garra, no aflojó en el segundo set. Sin embargo, Federer reaccionó y con su exquisita pegada se llevó el segundo parcial por 6 a 4. La paridad se vio más reflejada en el tercer y último set. Los dos llegaron al tie break. La tensión se veía en el aire y todo el público quería definir quién era el verdadero rey. Tras un extenso peloteo, Nadal logró la victoria por 12 a 10. Durante 2 horas y 24 minutos, los espectadores vieron el partido con más calidad de la historia.

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