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Columnistas

Sin varones y con perreo “seguro”: la fiesta que promete salvar la noche de las mujeres

Fiesta

Poder estar con una chica sin que un varón mire o haga comentarios. Con algo tan básico, pero a la vez tan difícil de encontrar, nació Rose, una fiesta exclusiva para mujeres de cualquier orientación sexual que tiene como objetivo tener noches más seguras y sin situaciones incómodas.

No es novedad que las salidas nocturnas pueden ser lugares más peligrosos para las mujeres. Como si el alcohol sirviera de excusa, muchos se olvidan del consentimiento y molestan o pasan límites. Frente a esto, Quimey Toro, DJ y productora, creó la Fiesta Rose, un evento sin varones y enfocado en la comunidad LGBTTIQ+ que se hace todos los sábados en Palermo, viaja por diferentes provincias y países vecinos, y que también tiene una versión festival en el Konex.

De la propuesta que muchas encontraron como innovadora surgen preguntas. ¿Es la solución dejar de interactuar con varones o aislarse entre mujeres? ¿Qué otras alternativas podrían encontrar el feminismo?

“Obviamente varias de las chicas que vienen a Rose, de quienes forman parte del staff y yo como la productora, hemos vivido un montón de situaciones con momentos incómodos. Incluso ir a boliches y no poder estar relajadas del todo. Así que quisimos cortar con todo eso y crear un espacio solo para mujeres, y nos dimos cuenta de que era una necesidad que existía y no lo sabíamos del todo”, señala Quimey Toro a Diario Con Vos.

Cuando nació en marzo del 2021, con pandemia de por medio y cuando se empezaban a abrir algunos lugares al aire libre, permitían el ingreso a hombres. Al poco tiempo y a raíz de algunas situaciones incómodas, decidieron cerrarse solo a las mujeres. Si bien en un principio quisieron enfocarlo puntualmente para mujeres LGBTTIQ+, se dieron cuenta de que la mejor opción era llegar a cualquier identidad feminizada, más allá de su orientación.

Ya desde el principio, y sobre todo teniendo en cuenta que podían pasar varones, tenían protocolos para actuar frente a una situación de violencia, como pedir un trago que funcionaba como código para que lxs de la barra supieran que una mujer estaba en peligro. El tiempo en que la fiesta fue mixta fue corto y el protocolo nunca se activó. “Siempre estamos en contacto con las chicas así que, si hubo alguna situación incómoda o algo que no les gustó, nos han avisado y hemos respondido”, agrega Quimey.

Su medio de contacto, Instagram, también funciona como Tinder: después de alguna fecha, abren en sus historias una caja de preguntas para que, quienes se quedaron con las ganas de hablarle a alguien, puedan describirla y encontrarse por las redes sociales.

¿Un mundo sin hombres?

Agustina es DJ y se sumó hace poco al equipo de Rose, pero desde hace tiempo busca ser parte: a todas las personas que podían tener una conexión con la organizadora de la fiesta, les enviaba su trabajo. Sabía que la promesa de un lugar más seguro para las participantes se iba a replicar también en el staff. Sin embargo, no cree que la mejor opción sea correr a los varones: “Me pone muy triste que hayamos tenido que llegar a eso para poder tener un lugar donde salir a bailar y sentirnos seguras. Lo ideal sería tener una política que ayude a proteger a las identidades más vulnerables sin tener que excluir a nadie, pero no es la realidad en la que vivimos, así que creo que esta es una forma de por lo menos tener un espacio donde podamos bailar, vestirnos y divertirnos como queramos”.

A pesar de haber decidido crear un proyecto así, Quimey coincide: “No sé si es la solución dejar de interactuar con varones. Al menos personalmente siento que no es la solución, pero sí, eso lo tengo que admitir, ha sido una gran solución y un gran alivio hacer una fiesta exclusiva de mujeres y que no haya varones porque ahí se terminaron un poco los conflictos que existían o que hubo en un principio cuando a Rose podían venir chicos. Hoy en día no tenemos nunca un acoso, nada raro que haya levantado un poco la duda”.

Que te empujen o te toquen entre la multitud. Que te insistan en una fiesta para tomar un trago. Que te miren o hagan comentarios si estás con una chica. Aún en fiestas para todo público pero que prometen ser inclusivas o diversas, esas cosas pasan.

Eso vivía Gaby, de 28 años, cuando iba a boliches o a eventos pensados para la comunidad LGBTTIQ+. Empezó a ir a Rose en marzo del 2021, apenas abrió, y en diálogo con Diario Con Vos señala: “Que la solución sea que nosotras tengamos que armar un espacio exclusivo de mujeres habla de la lucha del feminismo completamente, porque no puede ser que a esta altura, con toda la información que hay, con todos los casos que sigue habiendo de chicas asesinadas y violadas, ellos no puedan entender que el no es no, yendo a lo más leve: no quiero de tu trago, no quiero bailar con vos, no quiero que me mires si estoy con mi novia”.

Ocupar espacios

Como en gran parte de otros ámbitos, donde los puestos de gran poder están ocupados por varones, en la industria de la noche sucede lo mismo. La mayoría de los dueños de boliches o locales son hombres y se abren pocos espacios para que las mujeres hagan su trabajo como DJ’s, productoras, fotógrafas, etcétera.

Toro asegura: “Queremos abrir la industria y que sean cada vez más mujeres las que se vean desarrollándose en el ámbito de la música, de la fotografía, de la producción de eventos. Creo que estamos en ese camino. Nuestro objetivo es que cada vez más mujeres tomen el control y el poder de algunas cosas que hoy en día están solo manejadas por hombres”.

Fiesta
Foto: @nuria.ph

A la poca representación se suman otros machismos que se intensifican particularmente en este ámbito: “Me he sentido mansplaineada muchísimas veces; que sólo por ser mujer me expliquen 20 veces las cosas o que piensen que no sé conectar un cable cuando trabajo de eso”, afirma Agustina.

Si algo enseña el feminismo, es a tejer redes y construir mecanismos de cuidado entre mujeres. Con algunas contrariedades e incertidumbres, para varias la mejor alternativa fue cercar un espacio para disfrutar realmente la noche. “No es que odiamos a los hombres, contamos con ellos: tenemos dos DJs que son varones que siempre se han portado de diez. A veces viene algún fotógrafo. No es que no permitimos que haya hombres trabajando, pero siempre nos aseguramos que sea con sumo cuidado y por suerte nunca ha pasado nada. No estamos muy representadas en la industria y es lo que estamos buscando. A veces hasta logramos que haya personal de seguridad y de barra 100% mujeres”, concluye Quimey.

Fotos: @nuria.ph