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Cultura & Espectáculos

Nahuel Pennisi, de artista callejero a los Grammy: "Le debo todo a la calle"

Nacido en Florencio Varela, se acercó a la música como si fuera un juego. En los tres años que pasó tocando en calle Florida encontró su "esencia". Temporada de premios, por qué eligió no operarse para ver y las ganas de hacer un disco de música infantil.

Muchos dicen que la vida es solo una cuestión de actitud; que quien quiere, puede. Más allá de que eso sea cierto o no, no hay dudas de que quienes tienen todas las de perder y logran llegar lejos comparten al menos una de tres cualidades: la perseverancia, el optimismo y el talento. Nahuel Pennisi, artista, ciego de nacimiento y criado en una familia humilde de Florencio Varela, cumple con todas.

El cantautor de 31 años empezó a hacerse conocido hace algunos años, pero su historia con la música empezó cuando era solo un chico. Como sus papás también son músicos, él jugaba con los instrumentos, especialmente un bajo que apoyaban sobre la cama y con el que empezó a probar las cuerdas en esa posición. Como le quedaba muy grande, siguió tocando de esa manera, y lo mantuvo cuando lo cambió por una guitarra.

De chico, Nahuel empezó a jugar con un bajo. Como le quedaba muy grande, lo apoyaba sobre la cama, y cuando probó una guitarra la siguió tocando de esa forma.

A raíz de ese juego, nació lo que Nahuel llama la “técnica Pennisiana”: toca la guitarra al revés, apoyada sobre sus piernas, y con los dedos en posición de piano, algo -quizás- único en el mundo. “No aprendí de nadie, porque nadie toca así. La técnica es un descubrir constante. Me gustaría alguna vez enseñarla, que otros descubran algo nuevo, distinto”, confesó a Diario Con Vos.

Además, posee una cualidad que implica un importante plus para los que se dedican a la música. Tiene oído absoluto; como Mozart, ​Ella Fitzgerald y Charly García, entre varios otros. Esto le permite identificar la nota musical de cualquier sonido, pero además puede imaginar combinaciones sonoras que mantiene almacenadas en su cabeza, y que, más adelante, pueden convertirse en canciones.

Por todo esto, el artista siempre sintió que la música iba a ser parte importante en su vida. A los 7 años ya componía algunas melodías, y entrando en la adolescencia empezó a tocar la guitarra y cantar en las calles de su barrio. Así fue pasando por distintos lugares hasta instalarse en la peatonal de la calle Florida, donde estuvo tocando unos tres años.

De la calle a los escenarios

“Siempre voy a considerarme artista callejero, mi esencia está ahí. Aprendí todo en la calle, le debo todo”, aseguró. Nahuel destaca que algo se pierde al tocar en grandes escenarios: “Lo espontáneo, las emociones que la gente transmite. El vínculo es distinto: con la calle aprendí a ser más cercano al público”, afirmó con la suavidad que caracteriza a su voz. Por eso no descarta reaparecer algún día, de sorpresa, en alguna calle para regalar su música.

No descarta reaparecer algún día de sorpresa en alguna calle para regalar su música.

Si bien el pasar económico no era el mejor, afirmó que lo hacía “por amor a la música”: “Era el escenario más honesto posible. Me saqué el prejuicio del qué dirán, pero era más de los demás que mío. Fue una decisión muy fuerte; el primer día que fui me di cuenta que tenía que ser músico”. En 2016 fue nominado por primera vez a los Latin Grammy y tocó en Las Vegas.

Su escalada a los escenarios se dio luego de ganar el Pre-Cosquín, certamen que busca conocer artistas folklóricos para darles la posibilidad de llegar al Festival Nacional de Folklore de la ciudad cordobesa. De esta manera, con 18 años, se dio a conocer públicamente con una canción inédita, dedicada al Chango Nieto, que pertenecía a un músico vecino suyo.  

El gran quiebre en su vida fue mucho más personal, hacia adentro. En 2011 hizo un viaje de mochilero por el norte del país a modo de introspección. “Me sentía mal, angustiado por cosas que me pasaban, y sentía que me tenía que ir para enfrentarlo. Conocí gente y muchos lugares hermosos, la esencia, la humildad, el perfil bajo. Volví con otra cabeza y tuve la necesidad y las ganas de empezar a escribir más en serio”.

Estaba angustiado y sentía que me tenía que ir para enfrentarlo.

Sobre su viaje de mochilero al norte argentino.

Sobre su proceso creativo, dice que “hay canciones que salen solas, otras que te abordan y las sacás de una”, pero también hay veces que tiene una punta pero se queda trabado. “No hay que forzarlo. Si querés seguir inspirándote, la manera no es esperando de piernas cruzadas, sino laburando, tocando, cantando, aprendiendo, escuchando discos, probando. En algún momento la musa aparece, dura diez minutos y se va, entonces hay que aprovecharlo”, aseguró mientras tanteaba el café que le habían dejado en la mesa.

Para Nahuel, la música “nos lleva a lugares que otra cosa no podría”. Dice que lo desarrolló mucho como persona, y le permitió llegar a lugares (internos) que le eran inaccesibles. “La música me despertó una introspección que me gustó mucho hacer siempre: quedarme solo, escuchando, pensando en mi vida, en la infancia, en lo que hice y lo que voy a hacer. Siempre me llevó a esos lugares y estoy muy agradecido porque me despertó algo muy lindo que hoy comparto con el público”.

Este estado de trance en el que entra con la música le permitió resolver conflictos internos. Quizás por eso es que mantiene una personalidad súper optimista, que se ve reflejada en sus canciones y hasta en los nombres de sus discos (Primavera, Feliz y Renacer). “Me gusta compartir lo que soy con la gente. La música es el reflejo de lo que estás viviendo, no lo podés caretear. No te deja mentir: reconoce lo que te pasa y te permite sacarlo hacia afuera”.

De la cumbia a la música infantil

Si bien la mayor parte de su carrera se dedicó a música folklórica y melódica, acaba de ganar su cuarto Premio Gardel por una adaptación bailantera de su tema “Universo Paralelo” con el grupo La K’onga. Dijo que le gustan las dos versiones, aunque tiene un cariño mayor por la original, pero destacó que la otra genera “algo distinto, una alegría extra: la gente se emociona y la canta con las entrañas”.

A partir de este éxito, le tomó el gustito a la cumbia. Hace poco editó una canción con la orquesta Delio Valdez –"tienen una musicalidad espectacular”, contó–, “La Noche”. “Como me animé a esto del cuarteto dije ´bueno, se abrió una puerta, intentemos sostenerla y hacer lo que nos gusta cuidando lo que ya tenemos´”.

Esta puerta que se abrió lo lleva a analizar distintas posibilidades musicales. El rock es un género que le gusta mucho. Aunque no sabe si hará un disco rockero, asegura tener muchas influencias de artistas como Spinetta, Charly, Fito o Cerati. También podría hacer una colaboración con algún artista urbano: “La tecnología está cambiando al mundo. Yo también estoy en un momento de transición, y uno tiene que actualizarse con la música”.

Lo que definitivamente tiene pensado hacer desde hace algún tiempo es un disco de música infantil, sobre todo después de tener hijos: “La paternidad hizo que empiece a escuchar cosas de otra manera, artistas que se dedican a cantar para chicos: es un mundo hermoso. Me gustaría alguna vez plasmarlo en la música, para divertirme”. Sobre sus hijos, Mateo (3) y Alma (6 meses), dijo que “son una fuente de agua pura inagotable”, y que él aprende más de ellos que al revés.

"Ver sería una posibilidad extra"

Nahuel nació con una disfunción del nervio óptico, por lo que nunca en su vida vio. Sin embargo, esto nunca fue un impedimento para perseguir sus sueños, formar una familia ni llevar una vida de lo más común. De hecho, desistió de realizarse una operación que podría permitirle revertir la situación, principalmente porque no quería correr un riesgo innecesario: “Esta es mi vida normal. Al ser ciego de nacimiento, no es que estoy extrañando algo. Todo lo contrario: ver sería una posibilidad extra. Pero por ahora estoy bien así”.

Sobre cómo se maneja (no usa bastón), dijo que le gusta involucrarse "con la gente de la forma más sencilla, encontrarme a gente de diferentes barrios, que viajan, que son laburantes del día a día". "Los que venimos de barrios tenemos algo distinto, nos entendemos mucho con ese tipo de personas. Esa lucha es la que a mí me gusta disfrutar, compartir y aprender de ellos. Me encanta compartir el día a día", cerró.

Nahuel Pennisi se presentará en el Teatro Ópera el 17 de diciembre y planea sacar su cuarto disco a principios del 2023. Además, el 8 de septiembre debutará como actor teatral en la obra Regreso en Patagonia, junto a Fer Dente, Franco Massini y Laura Esquivel, entre otros.

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