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Columnistas

55 años de “A mi manera”: Sinatra, Bowie y un mito mortal

Hace 55 años Jacques Revaux se encerró y escribió cuatro canciones como pudo. Así desató una serie de acontecimientos que empieza con una versión del artista más importante del siglo XX, sigue con un hitazo de Bowie y termina con una docena de filipinos muertos.

Hace exactamente 55 años Jacques Revaux colgó haciendo cosas de franceses (comer croissants, probarse boinas, esa movida) y una mañana le cayó la ficha: tenía que entregar sí o sí cuatro canciones en tiempo récord o le bajaban el contrato. Así, el muchacho hizo lo que haría cualquiera de nosotros cuando un deadline apremia: se encerró, escribió las cuatro en una mañana como pudo y pensó “ya fue, que sea lo que Dios quiera”.

Lo que Dios quiso fue una lista de acontecimientos que empieza con una versión del artista más importante del siglo XX, sigue con un hitazo de Bowie y termina con una docena de filipinos muertos. “Comme D’Habitude”, que antes fue “For Me” y después fue -como la conocemos todos- “My Way” y “A mi manera”, es el tema con el que el compositor galo sacó las papas del fuego. No es que haya sido sólo una canción exitosa: es un fenómeno cultural que pasó por las cuerdas vocales de Frank Sinatra y Andrés Calamaro, de Elvis Presley y María Martha Serra Lima, de Sid Vicious y Jon Secada, que inspiró al Duque Blanco a componer “Life on Mars?” un poco por venganza y que disparó -valga el juego de palabras- una serie de matanzas en karaokes asiáticos porque, ¿qué hay más divertido en esta vida que meterle plomo a un borracho que desafina?

Jacques Revaux hizo lo que haría cualquiera de nosotros cuando un deadline apremia: se encerró, escribió cuatro canciones como pudo y pensó “ya fue, que sea lo que Dios quiera”.

La prehistoria de “My Way” es aquella mañana de apuro en la que Devaux escupió cuatro temas para cumplir. Uno de ellos se llamaba “For Me” y tenía letra en inglés; el productor para el que trabajaba lo ofreció a varios cantantes pero sólo logró que uno la usara como lado B de un single. El autor, decepcionado pero insistente, le pidió a uno de los artistas que se había negado a grabarla -Claude François- que le diera una segunda oportunidad, y éste aceptó pero con dos condiciones: la letra debía estar en francés y tenía que hablar de una relación de pareja en crisis (François estaba sensible porque venía de separarse de France Gall, la misma que en los 80 tuvo un hit con “Ella, Elle L’a”). Así, “For Me” se convirtió en “Comme D’Habitude” (“Como de costumbre”), el relato de una relación devorada por la rutina. Casualidades de la vida y el arte: unos años antes Palito Ortega había grabado “Sabor a nada”, que habla exactamente de la misma sensación (“y ese amor que hasta ayer nos quemaba, hoy el hastío ya le dio sabor a nada”), y unos años después la orquesta de Don Costa tocó una versión de “Sabor a nada” para abrir los shows de Frank Sinatra en la Argentina, los cuales se cerraron con “My Way”. Todo tiene que ver con todo.

Cuestión que “Comme d'Habitude” tuvo su éxito considerable en Europa, pero nada que se pueda comparar con su traducción angloparlante. Lo que no muchos sabrán es que la versión que grabó Sinatra en 1969 no fue la primera que se hizo; por el contrario, es en esta parte de la historia donde entra el magnánimo David Bowie.

“My way” es un fenómeno cultural que pasó por las cuerdas vocales de Frank Sinatra y Calamaro, de Elvis Presley y María Martha Serra Lima, de Sid Vicious y Jon Secada e inspiró al Duque Blanco a componer “Life on Mars?”.

En el 68 el joven David Robert Jones era un cantautor que apenas si había sacado un disco autotitulado (con su seudónimo) el año anterior. En su búsqueda de canciones nuevas se cruzó con “Comme d'Habitude”, se entusiasmó y escribió una versión en inglés con la letra cambiadísima: se llamaba “Even a Fool Learns to Love” y trataba sobre un payaso que se enamoraba de una mujer con la que tenía cero chance. Para conseguir los derechos, la grabó y le mandó el demo a Revaux y a su socio, el letrista Gilles Thibaut, pero estos no quisieron saber nada con la maqueta de Bowie y se inclinaron por vendérsela a alguien mucho más famoso: Paul Anka.

Anka hizo su propia letra, la que todos escuchamos, se la ofreció a Sinatra y ya sabemos cómo terminó todo eso. Pero ojo, porque Bowie no soltó: el hecho de que la canción que él había elegido se volviera un éxito descomunal en la voz de otro lo dejó con la sangre en el ojo. “Me tuvo muerto de rabia por mucho tiempo, como por un año. Y eventualmente pensé ‘yo puedo escribir algo igual de grande, y voy a componer una que suena un poco parecida´”, dijo. La canción parecida que escribió es “Life on Mars?” de Hunky Dory (1971). Cuando uno busca la letra en el librito del disco, una leyenda reza “inspirada por Frankie”.

Unos años antes Palito Ortega había grabado “Sabor a nada”, que habla exactamente de la misma sensación.

Otro que quedó bastante caliente con la versión de Sinatra de “My Way” fue… Sinatra. “Odio esa canción. Si la cantaras por ocho años, vos también la odiarías”, dijo en el 78, en un show en el Caesars Palace. “Y por supuesto, ahora llega el momento tortuoso, no para ustedes, pero sí para mí”, boqueó antes de hacerla en el L.A. Amphitheater un año después. “Aborrezco esta canción, ¡la odio! Estoy hasta acá con esta maldita canción”, confesó en otro concierto en Atlantic City, también en 1979. Harto de la sensiblería del tema, igual nunca dejó de cantarlo, aunque no cayó en la trampa de despedirse repasando los momentos dulces de su vida y su carrera como dice la letra: la canción con la que cerró su último concierto, el del Palm Desert Marriott de California en febrero del 95, fue “The Best is Yet to Come”, “lo mejor está por venir”. Siempre para adelante, nunca para atrás.

Después llegaron los covers de todo tipo: Tom Jones, Elvis en Las Vegas, Robbie Williams, Infierno 18, Estela Raval, medio mundo. Mención especial para la deformidad que grabó Sid Vicious en su disco Sid Sings del 79: “No podés salir con un sobretodo y un sombrero a repasar tu vida y decir ‘lo hice a mi manera’... bueno, por diez minutos en un bar de Estados Unidos con un gin tonic te podés salir con la tuya. Pero la versión de Sid Vicious nos cabe a todos: todos estamos así de jodidos, todos somos los héroes locos de nuestro propio drama”, dijo Leonard Cohen sobre el griterío del bajista de los Pistols.

Hay un personaje que no se menciona en la letra de “My Way” pero que, de todos modos, es su protagonista: la muerte. No es casualidad que se trate de la canción más pasada en los velorios desde que salió: esa idea de que se acerca “el telón final” y la reacción de quien la canta es sacar pecho porque “lo enfrenté todo y me la banqué, y lo hice a mi manera” es una forma de celebración -acaso mentirosa, pues en el autoengaño suele haber consuelo- de una vida que en perspectiva se dice próspera.

Claro que toda esta perorata filosófica sobre la muerte se corta de golpe cuando la cantás en un karaoke filipino y te matan en serio por ello. No, no es chiste: doce personas resultaron baleadas en bares de aquel país asiático mientras hacían su versión del tema. El epicentro del fenómeno fue 2007, cuando la prensa internacional se hizo eco del asesinato de un hombre de 29 años que cantaba "A mi manera" completamente fuera de tono. Un guardia de seguridad le dijo que parara y el muchacho no hizo caso, tras lo cual el vigilante procedió a ajusticiarlo a tiros de .38. Así, once veces más.

La versión de Sid Vicious nos cabe a todos: todos estamos así de jodidos, todos somos los héroes locos de nuestro propio drama.

Leonard Cohen

En la mayoría de los karaokes la canción se sacó de la lista para evitar disgustos. De hecho, la cosa ya adquirió ribetes místicos y se evita en toda Filipinas por considerársela de mala suerte.

Sin embargo, los especialistas tienen sus propias conjeturas para explicar lo que pasa: por un lado, la masculinidad tóxica prominente en ese país, que genera reacciones violentas desmedidas ante un abucheo o una risotada; por otro, la arrogancia de la letra, que despierta inseguridades en personas que pueden no sentir que vivieron la vida con la plenitud que el tema expresa. Eso, más un montón de alcohol, le da a "My Way" un halo de peligrosidad que Devaux seguramente no imaginó en aquella mañana de 1967 en la que no tuvo otra alternativa más que dejar de pavear y ponerse a componer.

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