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Política

Amor, respeto, admiración y sospechas | Voces desde la Plaza de Mayo

La convocatoria fue masiva, cómo no se veía hace tiempo desde el peronismo. No faltó nadie. Los sindicatos, desde el SMATA a la UOM, pasando por Camioneros, ATE, Petroleros, o la UOCRA, los movimientos sociales oficialistas, como el Movimiento Evita, el MTE de Juan Grabois, el MTL, que responde al Partido Comunista, los dos Barrios de Pie, y la Corriente Clasista y Combativa.

Por supuesto, también estaban allí las agrupaciones políticas referenciadas en el peronismo. Se destacaba la columna de La Cámpora, que comenzó a llamar a movilizar a la Plaza de Mayo poco después del atentado, pidiendo que la gente no se concentre frente a la casa de Cristina Kirchner, como venía sucediendo en las últimas semanas. Por supuesto, también estaban las clásicas: lo que queda de Nuevo Encuentro, Lxs Irrompibles, de Leandro Santoro, Peronismo Militante o el Frente Grande de Mario Secco. Muchísimas personas, además, fueron solas, en parejas o grupos de 3, 4 o 5 personas.

Desde la Plaza de Mayo hasta la 9 de Julio, hacia las tres de la tarde, era difícil avanzar. Entre los manifestante se notaba una sensación extraña, mezcla de preocupación por el intento de magnicidio contra la vicepresidenta, con alegría por encontrarse con una enorme masa de gente que sentía de forma similar a ellos mismos.

A Cristina la voy a seguir hasta el fin del mundo y más, como muchos de los que estamos acá, hay una lealtad que se siente de seguirla hasta donde nos pida.

Apenas me bajé del subte B, me encontré con Flor, una joven de veintitantos, que contó que siente una "admiración muy grande" por la vicepresidenta, pese que su militancia hoy no tiene tanto que ver con la fuerza política que más la representa a Kirchner. "Ella y Néstor fueron el puntapié de la militancia para mí, y eso me transformó la vida, le agradezco mucho", relató. "Me dio la posibilidad de elegir un camino de vida que tiene que ver con la entrega, la empatía, pensar en lo colectivo más que en lo individual, me cambió la vida", insistió. Para Flor, el intento de asesinato no fue un caso aislado, sino "una escalada y un nivel de violencia que se viene gestando desde algunos sectores, como el poder mediático, el judicial, diversos sectores de la oposición que generan un nivel de odio creciente en la sociedad".

Poco después hablé con Patricio, un hombre de alrededor de 50 años, que afirmó que "Cristina representa las aspiraciones de los que están más abajo", y contó que siente "respeto" hacia ella. "No amor, pero sí respeto", insistió. El manifestante remarcó: "No fue un loco suelto. La derecha, con los discursos de odio, toca una fibra que tenemos todos, pero la pregunta tiene que ver con por qué esos discursos impregnan en unas consciencias y en otras no, por cuán permeables somos". Para él, "la santidad laica, hoy en día, pasa por ser los menos permeables posible a ese tipo de discursos".

Abril, de 20 años, habló conmigo mientras caminaba por Avenida de Mayo, cuando aún no estaba tan llena. Me explicó que ella nació bajo el gobierno de Néstor Kirchner, y que "Cristina es la única figura vigente que representa la política como herramienta de transformación". Por ella, explicó, siente "mucho amor y convicción". "La voy a seguir hasta el fin del mundo y más, como muchos de los que estamos acá, hay una lealtad que se siente de seguirla hasta donde nos pida", planteó. Y analizó que el responsable del atentado "no fue un loco, intuyo que fue mandado, y no me sorprende, fue la consecuencia de tantos discursos de odio, no había límites y acá se marcó uno, pero tuvo que pasar esto".

No fue un loco, intuyo que fue mandado, y no me sorprende, fue la consecuencia de tantos discursos de odio, no había límites y acá se marcó uno, pero tuvo que pasar esto.

Alberto, de unos sesenta años, tenía una línea similar a la joven que lo precedió: "Cristina es amor por el pueblo, es una gobernante que estaba en la Rosada para el pueblo, para todos". "Me sentí identificado con ella y con Néstor como en un momento me sentí identificado con Alfonsín, por los que gobiernan para el pueblo", contó. Agregó: "No la amo, eso se siente por un hijo, pero la quiero y me representa, y cuando habla me convence". "La defiendo y la voy a proteger hasta donde pueda", afirmó. Para él, el responsable del atentado "no fue un loco suelto, aunque no digo que haya alguien detrás del atentado, pero el tipo está fogoneado por los que ya conocemos, que salen a la tele y hablan con un desparpajo, una liviandad...".

No la amo, eso se siente por un hijo, pero la quiero y me representa, y cuando habla me convence.

Luego me metí en la columna del SMATA, el gremio que dirige Ricardo Pignanelli y uno de los primeros en llegar a la Plaza de Mayo. Allí, me encontré con Diego, quien contó que estaba allí para "defender al gobierno y a Cristina, porque no creemos en la violencia como método". Relató: "Las políticas de estado de Néstor y Cristina me ayudaron mucho para terminar la escuela. Mi familia la pasó muy mal en el 2001, se me complicaba para ir a la escuela, y con la beca que recibí me pude comprar mis primeras zapatillas, útiles, todo lo necesario para ir al colegio". Añadió: "Con ellos pude terminar la secundaria, ayudar a mi familia y conseguir trabajo". Hipotetizó: "Yo creo que es un loco el que intentó matar a Cristina, más que nada eso".

Las políticas de estado de Néstor y Cristina me ayudaron mucho para terminar la escuela. Mi familia la pasó muy mal en el 2001, se me complicaba para ir a la escuela, y con la beca que recibí me pude comprar mis primeras zapatillas, útiles, todo lo necesario para ir al colegio.

Sabrina e Iza, por su parte, quisieron dar su testimonio juntas. La primera expresó: "Por Cristina, en este momento, siento amor, profundamente. Ayer sentía mucho miedo, pero hoy estoy feliz porque estoy acá, con mucha gente que siente lo mismo que yo". Iza afirmó que la vicepresidenta "es una pasión, genera un amor exacerbado, y un odio en igual medida". "Por eso -siguió- me parece importante que quienes la amamos estemos hoy acá, y quienes no la aman pueden ver que no hace falta amarla para darse cuenta que esto atenta contra la democracia".

A ellas, según contaron, Kirchner les dio "dignidad, derechos, un sentido de pertenencia, amor hacia la patria, por la política, la calle y lo colectivo". Además, plantearon que el intento de magnicidio muestra que "los discursos de odio se corrieron de lo simbólico, y pasaron a lo real". "Esta movilización es un intento de tramitar eso que fue real, para devolverlo a lo simbólico, con palabras, con aguante, poniendo el cuerpo, me parece importante que estemos todos y todas acá, defendiendo la patria y la democracia", concluyó Sabrina.