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Columnistas

Los 90 vuelven “mujeres”

Como en el fútbol, la ropa o la política: todo lo que pasa, después de un tiempo vuelve. Ahora la música de la adolescencia de la Generación X, ese rock alternativo de la era dorada de MTV, es recuperado por artistas veinteañeras como beabadoobe, Soccer Mommy y Snail Mail.

Hay que pensarlo como en el fútbol: vas todos los domingos a la cancha a ver jugar a tu ídolo, en un momento se retira, lo perdés de vista el par de años que se toma para hacer el curso de técnico (salvo que tu ídolo sea Tevez) y después lo volvés a ver pero de este lado de la línea de cal, de joggineta o trajecito ajustado y capaz que hasta mete cuartos de final de Copa Argentina. O como con la ropa: la blusa de tu abuela es un cachivache y se pasa 23 años guardada en un ropero hasta que de repente la encontrás y ahora resulta que es vintage y sale un PBI en Palermo. Ni hablar de la política: el aliado se convertirá en el candidato del establishment pero podrá regresar en el futuro como salvador de la patria. Con la música, la cosa es parecida: las tendencias de hoy serán repudiadas mañana, pero rescatadas por otra generación (algunas veces desde la ironía, otras desde el gusto genuino) dos días más tarde.

Quienes siguen el devenir del rock y el pop lo vivieron infinidad de veces. El punk estalló en los 70 y mucho después llegaron Green Day y Blink 182. También estuvo el “retro rock” de principios de los 2000, que rescataba a los Stooges y/o a Velvet Underground en la figura de veinteañeros desaliñados. Hasta el folk pastoral tuvo su segundo tiempo, con Fleet Foxes y Iron & Wine y todas esas cosas que usábamos para bajar un par de cambios hace quince años. Así, todo normal, hasta que de repente sucede lo inesperado: lo que vuelve con formato nuevo no es algo que pasó dos décadas antes de que naciéramos, sino… la música de nuestra adolescencia.

En esa estamos los de la Generación X por estos días: asistiendo con incredulidad y un poco de horror al regreso del rock alternativo noventoso, aquel que veíamos en MTV Latinoamérica presentado por Ruth Infarinato (en la foto, con Gustavo Cerati) mientras hacíamos los deberes de Ciencias Naturales. ¿Cómo llegamos acá?

Los estilos musicales que definieron a nuestra generación están siendo recreados por artistas que ni siquiera habían nacido cuando todo aquello sonaba en la radio.

Entonces, por ejemplo, la plataforma Deezer lanza un compilado que se llama inVersions 90s en el que -dice la gacetilla- artistas actuales versionan “canciones de la vieja escuela”, pero resulta que esa vieja escuela no son Elvis Presley y los Beatles sino No Doubt, REM, The Verve, Blur y los Backstreet Boys. ¿Cómo “vieja escuela”, si todo eso es lo más moderno que hay?

Pero más allá del shock de que lo “nuevo” ya sea “clásico”, lo que está pasando frente a nuestros impávidos ojos es que los estilos musicales que definieron a nuestra generación están siendo recreados por artistas que ni siquiera habían nacido cuando todo aquello sonaba en la radio. El hecho de que varios de nosotros tengamos remeras de Nirvana más viejas que los cantantes que están haciendo neo-grunge es motivo de preocupación (si lo abordamos desde el inexorable acercamiento a la mortalidad) pero también de satisfacción (“por fin los pibes se dan cuenta de lo que es bueno, mi perro agarró una mosca”, diría un viejo tanguero).

El rock de la era dorada de MTV está volviendo de la mano, más que nada, de solistas mujeres que rondan los veinte años.

Hablando en serio: el rock de la era dorada de MTV está volviendo de la mano, más que nada, de solistas mujeres que rondan los veinte años, no de trayectoria, sino de edad. Una de ellas es beabadoobee, seudónimo de Beatrice Kristi Lause, una chica filipina radicada en Londres que nació en… ¡2000! Viene grabando profusamente desde 2017, cuando se hizo conocida con su canción “Coffee” (en 2020 el rapero canadiense Powfu la sampleó en su tema “Death Bed” y la colaboración se volvió viral en TikTok). Escucharla es reencontrarse con Liz Phair, con Joan Osborne, con todas las chicas alternativas que cruzaban melancolía con inocencia en la época de gloria de la apatía. Aunque la mayor de sus influencias la explicitó ella misma en el título de una de sus canciones: “I Wish I Was Stephen Malkmus”, su deseo manifiesto de ser el líder de Pavement.

Apenas mayor es Sophie Regina Allison (nació en el 97, el año en el que salió OK Computer de Radiohead), quien con el seudónimo de Soccer Mommy viene devolviéndole el glamour a la abulia desde que lanzó su primer disco For Young Hearts en 2016. Allison dijo en una entrevista que el primer CD que tuvo fue Under My Skin de Avril Lavigne, pero a la hora de calzarse la guitarra parece haberse salteado la extroversión de la canadiense para caer de bruces en el sonido áspero y desganado (y a la vez melódico) del rock noventero.

Otro ejemplo del revival del pop alternativo de guitarras de la década perdida es Snail Mail, el proyecto de la estadounidense Lindsey Jordan. Con 23 jóvenes años cita como influencias -igual que las dos mencionadas- a Liz Phair y Avril Lavigne, pero suma al cóctel la tristeza manifiesta de Elliott Smith y la mirada retorcida de la gran Fiona Apple. Dos discos (Lush de 2018 y Valentine de 2021) y un puñado de singles que no desentonarían en un conteo presentado por Alfredo Lewin o Daisy Fuentes.

La lista sigue: distintas variantes del rock de los 90 pueden encontrarse en las Sorry Mom, en la australiana Elizabeth, en los polacos (con cantante mujer) Strangers in My House y en muchos proyectos más. Y todo será risas, hasta que en algún momento llegue el revival de Limp Bizkit y la decepción con la que llegamos al nuevo milenio nos vuelva a atacar, ya de mayores.