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Columnistas

La alegría es brasilera y los dólares también

Esta semana se completaron los octavos de final tanto de la Copa Libertadores como de la Sudamericana y la conclusión más clara es que Brasil sigue dominando con holgura. De los dieciséis equipos estacionados en los cuartos de final de ambos torneos, nueve son del Brasileirao, el campeonato que más dinero mueve en televisación, sponsoreo y planteles. Los conjuntos argentinos han sido competitivos en estos años, pero la brecha, deportiva y monetaria, se agranda y con las nuevas restricciones a las importaciones, sumado a la devaluación de la moneda parece improbable ver equipos nacionales campeones continentales.

El lunes cierra el mercado de pases en el fútbol de Primera División masculina, donde se esperaban dos nombres fuertes que no llegarán. Uno era el de Luis Suárez que confesó esta semana que si River hubiese derrotado a Vélez venía a la Argentina. El otro fue el de Arturo Vidal que empezó a seguir en redes a Boca, coqueteó y le dio like a periodistas como supuesta señal que aceptaría venir a jugar, cosa que no va a pasar. El chileno de 35 años va a jugar hasta diciembre de 2023 en Flamengo, vigente subcampeón de la Libertadores y que ganó la edición 2019. Las cifras de su contrato aún se desconocen, pero el vínculo se concretó en los días que el Banco Central fijó los límites a las importaciones, renunció Martín Guzmán y saltaron las cotizaciones del dólar.

Flamengo, solo en el pase de Everton Cebollinha, invirtió 15 millones de la moneda norteamericana.

El mismo día que llegó a Río de Janeiro fue al Maracaná a ver la vuelta de octavos contra el Deportes Tolima colombiano y vio una masacre: 7-1 con cuatro goles de Pedro y el viaje a cuartos para jugar contra Corinthians que eliminó a Boca por penales. De no mediar nada raro debería jugar contra Vélez o Talleres en semifinales. De acuerdo al portal especializado en pases de jugadores Transfermarkt, el valor conjunto de los dos planteles más el de Estudiantes, el otro argentino en cuartos, oscila los 130,5 millones de dólares, mientras que Mengao solo vale 168 millones, el más caro de Sudamérica. Para esta temporada que recién comienza Flamengo, solo en el pase de Everton Cebollinha, invirtió 15 millones de la moneda norteamericana, casi un 15% de lo que valen dos equipos argentinos.

Everton Cebollinha.

Si lo llevamos al terreno del mercado de pases local, la enorme mayoría de las contrataciones son préstamos o jugadores que llegan libres. Hasta el momento, siempre que no se destrabe la llegada de Miguel Borja a River, los tres pases más onerosos son Johan Carbonero a Racing, Walter Bou a Vélez e Ivan Marcone a Independiente, que suman 9 millones de dólares en conjunto, el 60% del valor de Everton. A eso hay que sumar que, sacando las ventas de Julián Alvarez y Enzo Fernandez a Europa, las principales salidas son las de José Lopez y Miguel Merentiel a Palmeiras que pagó casi 12,5 millones de dólares. A ambos los quería Marcelo Gallardo para esta temporada, pero es difícil competir contra los vecinos.

Los factores de la brecha

La inestabilidad cambiaria es uno, sino el más importante. La relación de los argentinos con el dólar es muy estrecha, mientras que en Brasil no existe esa voracidad por ese billete. Solo por citar un caso de la vida cotidiana, si uno quiere comprar una propiedad allá los valores siempre están expresados en reales. Eso lleva a que no haya ni trabas para su compra ni cambios paralelos, como en nuestro país donde hoy conviven cinco: cuatro legales y el blue. River había depositado 195 millones de pesos por Borja, equivalente a la primera cuota de su pase por 1,5 millones de dólares a una cotización de 131,5 en el mercado oficial. Apenas se impusieron las restricciones la semana pasada se especuló con que, de querer hacer la operación, iba a tener que apelar al dólar MEP, cuya cotización era de 270 pesos por dólar, con lo que el pase se duplicaba. Luego de distintas negociaciones, lograron reencarrilar las negociaciones con la cotización oficial.

Otra cuestión radica en que Brasil aprobó el año pasado el ingreso de sociedades anónimas. Siguiendo el modelo alemán, cada club puede lotear el 49% de la propiedad en acciones privadas. El caso más emblemático fue el de Cruzeiro, hoy en segunda división, donde Ronaldo, el gordo, el original, se quedó con el 90% de las acciones privadas del equipo donde debutó en en 1993. En 2001 Mauricio Macri le insistió a Julio Grondona para llevar la iniciativa al Comité Ejecutivo y Don Julio, consciente que iba a naufragar, aceptó. “Viste Mauricio, perdimos”, fue la respuesta del presidente cuando la votación arrojó un lacónico 39-1 en contra de la medida. Actualmente el estatuto de AFA y varios clubes las prohíben por temor a terminar siendo propiedad de capitales extranjeros.

El Brasileirao está valuado en 1280 millones, a razón de 64 millones por cada uno de los 20 equipos

Las ventas de jugadores también inclinan la balanza. En el informe que publicó la FIFA sobre los traspasos en la última década, Brasil lideró la tabla con 398 millones de dólares y Argentina quedó segunda con 272 millones. Si tomamos las cinco ventas récord del último lustro ellos vendieron por 171 millones con Vinicius Jr. a la cabeza que fue al Real Madrid por 47 millones de dólares, mientras que Argentina totaliza 100 millones, siendo Lautaro Martinez el fichaje top con los 25 millones que pagó Inter de Milán. A esto hay que sumar el valor de mercado que tienen ambos torneos ya que el Brasileirao está valuado en 1280 millones, a razón de 64 millones por cada uno de los 20 equipos, mientras que la Liga Profesional cotiza en 780 millones, pero como hay 28 clubes ese promedio queda en 27 millones, menos de la mitad.

En materia de televisación, la gran fuente de ingresos del fútbol, aquí hay un contrato colectivo por toda la Primera División negociado por AFA y Liga con Disney y Turner por todos los partidos, que van por dos canales codificados, más allá de dos que van por Televisión Pública o el cable abierto. Luego se reparten según tres escalas, donde River y Boca son los que más cobran. En Brasil cada club negocia por separado y se queda con todos los derechos de los partidos de local.

Las últimas dos finales de Copa Libertadores que ganó Palmeiras fueron contra Santos y Flamengo, mientras que la Copa Sudamericana pasada se la quedó Atlético Paranaense que derrotó a Red Bull Bragantino. Entre 2017 y 2021 hubo ochos semifinalistas argentinos y diez brasileros, que el año pasado metieron tres y podrían haber sido todos si Fluminense no perdía contra Barcelona de Guayaquil. El monopolio este año es abrumador ya que entre los dos torneos hay nueve en cuartos de final. Mientras la Liga Profesional no jerarquice su torneo, la situación económica del país no acompañe, el ingreso y egreso de divisas permita comprar mejores futbolistas y los resultados deportivos aparezcan, la distancia entre Brasil con Argentina y el resto del continente solo va a crecer.

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