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Columnistas

Un nuevo aniversario del descenso: el Waterloo de River

descenso river

El 26 de junio de 1996 River ganó su segunda Copa Libertadores. Dos goles de Hernán Crespo contra América de Cali le permitieron quedarse con su segundo título continental. Enzo Francescoli era el capitán de un equipo que mezclaba jugadores maduros con un grupo de chicos surgidos de sus inferiores, como Ariel Ortega, Hernán Crespo o Matías Almeyda y que fue la combinación virtuosa que manejó Ramón Diaz para ganar su primer título como entrenador.

El día en que se cumplieron quince años de aquel triunfo, Francescoli y Crespo ya estaban retirados, Ortega jugaba en All Boys, pero Almeyda fue parte del plantel que protagonizó el mayor golpe en la historia del club: el descenso, su caída del Muro, su Waterloo. Años después otro Napoléon, Marcelo Gallardo, que era parte del plantel de 1996, invertiría la carga, pero esa es otra historia. Uno de los dos equipos más grandes del país, el que más títulos de Primera División tenía y uno de los tres que siempre habían jugado en Primera -en ese momento Independiente todavía no había descendido-, se iba a la B.

Uno de los dos equipos más grandes del país, el que más títulos de Primera División tenía y uno de los tres que siempre habían jugado en Primera -en ese momento Independiente todavía no había descendido-, se iba a la B.

La caída, en algún punto, comenzó a gestarse diez años antes. José María Aguilar ganó las elecciones con el aval de sus padrinos políticos David Pintado y Alfredo Davicce, los anteriores presidentes, que condujeron el club durante el ciclo exitoso de los años ´90, y con quienes luego se peleó.

Joven, pujante y con ideas progresistas, Aguilar no solo significaba una renovación generacional, sino también no faltaban quienes lo miraban como el contrapeso ideológico de Mauricio Macri, que llevaba cinco años en Boca y con Carlos Bianchi venía desfilando en el país, América y el mundo.

Si bien River ganó cuatro torneos locales durante el aguilariato, su deuda era en el plano internacional donde su rival se floreaba y vencía al Real Madrid de los galácticos. En 2003 perdió la final de la Copa Sudamericana contra el entonces ignoto Cienciano de Perú que, para rematar la faena, le ganó la Recopa al Xeneize que había ganado la Copa Libertadores. En el medio explotó la interna de la barrabrava que terminó con el asesinato de Gonzalo Acro en 2007 a manos de la facción de los hermanos Alan y William Schlenker, hoy presos por el crimen.

En 2009 Aguilar dejó su cargo y Daniel Passarella le ganó las elecciones por seis votos a Rodolfo D´onofrio. Las malas decisiones en materia administrativa, de compra de jugadores y selección de entrenadores de su antecesor, se profundizaron con el Gran Capitán que llegaba con aires de renovación como hizo en el seleccionado. Nada hacía presagiar lo que ocurriría dos años después, pero al menos hubo hechos que lo permitieron entender. En 2008 River ganó el Torneo Clausura con Diego Simeone y seis meses después terminó último por primera vez en su historia de un torneo que ganó Boca en un triangular contra San Lorenzo y Tigre con los que había empatado en la punta.

En 2008 River ganó el Torneo Clausura con Diego Simeone y seis meses después terminó último por primera vez en su historia de un torneo que ganó Boca.

Otro síntoma de lo que se asomaba fue en 2010 cuando, por primera vez en 15 años, no jugó la Copa Libertadores, luego ganarla en 1996 y también tener varias eliminaciones duras como las que sufrió con Boca en 2000 y 2004 y contra San Lorenzo en 2008.

En las dos temporadas previas a la del descenso, River había terminado decimoquinto de veinte equipos, con lo que no hubiera bajado y tenía 38 fechas para engrosar el promedio y no depender de nadie. Tras la salida de Angel Cappa en 2010, Passarella decidió darle el equipo a Juan José Lopez, entrenador de la Rerseva y ex compañero suyo en los años ´70, en otro gesto de como se subestimó la situación.

Juan José López era el técnico de River cuando descendió

En la primera mitad de la temporada salió cuarto en el Apertura 2010 que ganó Estudiantes y hasta derrotó a Boca en el Monumental con un gol de Jonatan Maidana, ex jugador xeneize, que había llegado para ese campeonato. La segunda mitad de temporada fue su martirio.

En la fecha 9 era puntero y parecía difícil que no se salvara, pero ahí empezó la debacle, sacó 8 puntos de 30, perdió con Boca en la Bombonera con un error de Juan Pablo Carrizo, que en la fecha siguiente duplicó la apuesta con un blooper que le valió el empate a San Lorenzo y tampoco pudo ganarle en Bahía Blanca a Olimpo, rival directo para entrar a la promoción. En la última fecha River perdió con Lanús, pero si hubiera ganado podría haber jugado un desempate con Tigre para ver quien iba a la promoción. Para darle mayor dramatismo Quilmes y Olimpo jugaron en la última fecha donde buscaban evitar el descenso y la promoción respectivamente. Olimpo ganó 1-0, se lesionó su arquero titular, Laureno Tombolini y el suplente, Matías Ibañez, fue la figura para evitar el empate del Cervecero. Con la igualdad River hubiese evitado la serie contra Belgrano.

El Pirata cordobés estaba último cuando terminó la primera mitad del torneo de la B Nacional, echó a su entrenador Luis Sosa y contrató a Ricardo Zielinski, que no solo sacó al equipo de la zona baja de la tabla, sino que lo dejó cuarto con boleto a una promoción donde todo era ganancia, porque si no ascendía nadie se lo iba a reprochar porque enfrente estaba un poderoso, con todas las suspicacias que se tejían por cualquier potencial ayuda. Si ganaba, iba a ser histórico. Y vaya si lo fue.

La ida se jugó en el Gigante de Barrio Alberdi, no en el Mario Kempes que había cambiado su nombre un año atrás y no faltó nada. Belgrano ganó 2-0, el primero de Cesar Mansanelli de penal por una mano de Adalberto Román, y el segundo de Cesar “Picante” Pereyra que festejó haciendo el saltito característico. Sin embargo la foto fueron los hinchas/barras de River que rompieron el alambrado, entraron a la cancha y golpearon a sus jugadores. Nestor Pitana, más por miedo al desborde ante una suspensión que por lo irregular del ingreso, decidió que se siga jugando.

La foto fueron los hinchas/barras de River que rompieron el alambrado, entraron a la cancha y golpearon a sus jugadores.

La vuelta estuvo cargada de una tensión inusitada, con hinchas que llegaban al estadio con la esperanza, apoyada en la fé o en lo espurio, que eso que no querían que ocurriera no iba a pasar. El operativo policial fue de 2200 efectivos, 1000 más de los que se usaban para los Superclásicos, que en esa época todavía se jugaban con público visitante. El Ministerio de Seguridad de la Nación dispuso que club estuviera cerrado para el resto de las actividades, que no se vendieran entradas ese día y se dispuso una serie de controles mayores a los habituales.

Apenas iniciado el partido Belgrano hizo un gol, pero fue anulado por una posición adelantada milimétrica. En la jugada siguiente Mariano Pavone puso el 1-0 desde afuera del área y parecía que, entre las dos jugadas, se encarrilaba la salvación. Sin embargo River no pudo capitalizar el envión inicial y ya en el segundo tiempo se consumó la caída. A los 15 minutos Guillermo Farré, actual entrenador celeste y confeso hincha millonario, aprovechó un choque entre los centrales, empató y decretó el check in de River. Ocho minutos después tuvo un penal que pateó Pavone y atajó Juan Carlos Olave.

El partido no terminó porque los hinchas empezaron a arrojar cosas a la cancha y el árbitro Sergio Pezzotta decidió no seguir.

El partido no terminó porque los hinchas empezaron a arrojar cosas a la cancha y el árbitro Sergio Pezzotta decidió no seguir. En el entretiempo al menos diez barras fueron a apretarlo al vestuario, pero ahí no dimensionó el tema. Recién lo hizo cuando volvió para el segundo tiempo y entendió lo que podía pasar. Años después se quebró en una nota cuando reconoció el error del penal que no cobró para River cuando estaban 1-0 por falta contra Leandro Caruso. Nunca más dirigió a River y tras el partido se fue a Córdoba para dirigir la Copa América, mientras su familia tuvo que ser sacada de Rosario y llevada a Entre Ríos por las amenazas que recibían. Durante dos meses tuvo custodia policial en su casa.

River jugó la temporada 2011/2012 en la B Nacional por primera vez en su historia y recién ascendió en la última fecha cuando le ganó 2-0 a Almirante Brown que era dirigido por Blas Armando Giunta, el 23 de junio de 2012, tres días antes del primer aniversario de la caída. Subió con Quilmes, con quien había descendido un año atrás y postergaron a Instituto, el equipo que mejor había jugado, y Rosario Central que se desmoronaron en el tramo final. Los dos luego perdieron las promociones contra San Lorenzo y San Martín de San Juan. Almeyda, que bajó como jugador, subió como entrenador y luego fue echado por el presidente. Maidana y Ponzio, que llegó en medio del torneo y de la tensión tuvo sangrado por hemorroides en el partido contra Boca Unidos en el Monumental, luego se reconvirtieron en los símbolos de ciclo de Gallardo. Passarella quedó en la historia como el primer presidente bajo cuya gestión River descendió y no ganó ningún título en Primera.