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Columnistas

Micaela Sánchez Malcolm: “Visibilizar es la única manera de garantizar derechos”

La secretaria de Innovación Tecnológica del Sector Público explica por qué es necesario impulsar a niñas y mujeres al sector tecnológico, qué debe hacer el Estado y qué aporta, como espejo para futuras generaciones, que una mujer esté a cargo del área.

Desde los 22 años Micaela Sánchez Malcolm tuvo una trayectoria que aglutina y concluye en el rol que ejerce hoy como secretaria de Innovación Tecnológica del Sector Público. Empezó a trabajar en el área informática de la Dirección Nacional de Informática del ministerio de Economía, hizo camino en la comunicación digital, dio clases en temáticas vinculadas a la tecnología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y, finalmente, implementó la digitalización de sistemas y la firma digital en el Consejo de la Magistratura

Su caso no es típico: se estima que en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) los porcentajes de presencia de mujeres y disidencias respecto a las de los varones es de un 30 por ciento versus 70 por ciento respectivamente, razón por la que existe un Día Mundial de las Niñas en las TIC para alentarlas a insertarse en el campo de las carreras tecnológicas. 

En el ámbito TIC las mujeres y disidencias representan el 30 por ciento versus un 70% de varones.

Celebrado cada cuarto jueves de abril, esta fecha tiene como objetivo visibilizar la brecha digital de género y trabajar para romperla. ¿Por qué es necesario impulsar a niñas y mujeres al sector tecnológico? ¿Qué debe hacer el Estado? ¿Qué aporta en términos de gestión, pero también como espejo para futuras generaciones, que una mujer esté a cargo de este área?

–El Día Internacional de las Niñas en las TIC busca que niñas y mujeres consideren orientar sus estudios a ese campo. ¿Por qué creés que hay que fomentarlo y qué se necesita para hacerlo?

–Todas las instancias de visibilización son importantes porque son las que luego efectivamente sostienen la ampliación de derechos. Cuando hay mucha disparidad, ausencias de derechos o brechas tan grandes como las que existen entre niñas/mujeres y niños/hombres en el ámbito de la tecnología se requiere visibilizar, problematizar y seguir hablando del tema.

Que muchas veces para las niñas lo vinculado a la tecnología, a la información y a la comunicación no sea una opción tiene aristas y motivos que son múltiples. Primero la cuestión de identificación, donde esta temática está asociada culturalmente a los varones y no está asociada tanto a las niñas.

Después, porque en la correlación entre el estudio y el desarrollo laboral tampoco hay visibilidad en términos del desarrollo profesional de mujeres, donde también en el marco de la tecnología tenemos sueldos que están por debajo de la media, menor llegada a instancias de toma de decisión, muchísima menor representación en directorios de empresas internacionales, incluso cuando las empresas están empezando a incorporar áreas de género obligadamente. Entonces, si no generamos identificación y después no hay desarrollo laboral, o el desarrollo laboral está estrictamente vinculado con los varones, no se generan puentes para que cada vez sean más las niñas las que se involucren. 

¿Por qué existe una brecha digital de género? ¿En qué se ve explícitamente y cómo modificarla? 

–Existen brechas de género que en los universos digitales obviamente se replican porque no están escindidos de lógicas desiguales que hay en otros campos, temáticas o ámbitos laborales. 

Centrándonos específicamente en lo vinculado con la tecnología, los números son más pesimistas que en otros ámbitos donde ya se ha ganado mayor terreno. En función de los datos del Foro Económico Mundial, si tenemos que trabajar en las brechas y tenemos que pensar un horizonte de solución o de cierre de esas brechas, tenemos que pensar en casi un siglo y medio para poder resolverlo. Con lo cual están dadas condiciones de desigualdad muy marcadas.

En lo vinculado con la tecnología, los números son más pesimistas que en otros ámbitos donde ya se ha ganado mayor terreno.

Son muchísimas las instancias que hacen que al momento de pensar en la industria digital se repliquen las brechas de las cuales venimos hablando. Por eso tenemos que salir de las dualidades que marcan y dividen las tareas que podemos o no desarrollar simplemente por autopercibirnos mujeres, por ser mujeres y por pertenecer a minorías que no debieran ser tales. 

–Desde el año pasado el Centro de Géneros en Tecnología (G+T) del gobierno busca generar espacios y capacitaciones para incluir a las mujeres en el sector. ¿Qué iniciativas concretas realiza?

–En este año lanzamos más de 20 iniciativas: se otorgaron 3.000 becas, hubo más de 6.000 inscripciones, los contenidos digitales se reprodujeron más de 11 mil veces. Ahora esperamos poder trabajar con provincias y municipios para robustecer bastante la participación y sobre todo llegar con las herramientas que tenemos (por ejemplo los Puntos Digitales o las plataformas virtuales de aprendizaje) a más niñes y diversidades en todo el país.

Todas las capacitaciones, charlas, cursos, talleres, certificaciones -tienen diferentes niveles de profundidad de abordaje- y todas estas actividades están vinculadas con Ciencia, Tecnología, Matemática, Ingeniería y Telecomunicaciones. Poder trabajar con un esquema público/privado no es tan común en el ámbito del Estado pero en este caso puntual, por los desafíos respecto de los plazos y las brechas, si no lo encaramos de forma conjunta es muchísimo más difícil. Con lo cual esta articulación es un poco lo que sostiene que podamos llegar a más niñas.

–Más allá de esta propuesta, hay interseccionalidades que generan aún más dificultades en otros sectores. Por ejemplo, no tener acceso a Internet para participar de estas capacitaciones y mucho menos insertarse en carreras de tecnología. ¿Cómo trabajar esas cuestiones desde una perspectiva de género y qué se está haciendo?

–Hago una aclaración: las brechas de acceso no tienen tanta disparidad en términos de género. Lo que pasa es que la apropiación de las tecnologías es muy diferente según seas niño/niña o varón o mujer o diversidad. La interseccionalidad a la cual vos apuntás está dada por diferentes programas de todo el Estado nacional en términos de desarrollo e infraestructura, de red federal de fibra, de satélites geoestacionales de comunicaciones, de trabajo con las provincias y los municipios. Está dada por puntos WiFI que están en todo el territorio o nuestro programa de Puntos Digitales, más de 600 lugares donde hay Internet, computadoras y plataformas de aprendizaje, donde se apunta a reforzar esta cuestión de identificación de género y formar a las mujeres y a los varones no solamente en tecnología sino además en temáticas de género como Ley Micaela. Son varias las herramientas y las instancias que llevamos adelante en carácter interseccional.

–¿Qué desafíos hay en materia de gestión e inclusión de mujeres y disidencias en las TIC?

–El Centro G+T nuclea todas las actividades principales que estamos llevando adelante. En términos complementarios, la transversalidad de temáticas de género es un poco la marca distintiva tanto del ministerio de Mujeres, Género y Diversidad como de los organismos que formamos parte del Ejecutivo. En ese sentido nosotros hicimos una revisión bastante importante en términos del lenguaje inclusivo de toda nuestra plataforma de gestión de documentos, expedientes y trámites del Estado Nacional; incorporamos la identidad no binaria en MiArgentina; y en la Secretaría somos formadores de Ley Micaela. 

Tenemos participación y vinculación en los programas que desarrolla el ministerio de Mujeres, Género y Diversidad. Estamos avanzando en el cumplimiento del cupo trans: aquí en todas las subsecretarías tenemos trabajadores y trabajadoras trans. 

En todas las subsecretarías tenemos trabajadores y trabajadoras trans. 


Todo esto se va a ir incrementando en el marco del desarrollo administrativo de nuestra secretaría y posiblemente vamos a tener mayores iniciativas respecto al Centro G+T. El principal objetivo este año, además de incorporar organizaciones y empresas, está dado por poder federalizarlo y trabajar con provincias y municipios.

–¿De qué manera una mayor diversidad en las TIC genera un mejor ámbito de trabajo/proyectos?

–La mayor diversidad es un círculo bastante virtuoso en todos los aspectos. Nosotros trabajamos con herramientas que tanto al interior del Estado como al exterior de la ciudadanía tienen que tener en cuenta las diversidades para poder representarlas y para poder dar respuesta. Para poder hacer eso necesitamos indefectiblemente de la diversidad al momento de generar las políticas públicas o desarrollar las herramientas. Tenemos que trabajar con perspectiva trans y de género; pensar en la accesibilidad y promover el lenguaje inclusivo. A mayor aporte, mayor diversidad de herramientas y eso define a una mejor gestión.

Como entró en el sector de las TIC cuando era muy chica, Sánchez Malcolm siempre sintió una doble discriminación: por mujer y por “pendeja”. “Este es un ámbito particularmente machista y ese rasgo de machismo está lleno de prejuicios respecto al rol de las mujeres. Sentí instancias de machismo, de exclusión, de discriminación o de sexualización. Pero cada vez somos más compañeras las que habitamos estos espacios y cada vez tenemos más compañeros que respetan y que respaldan. Entonces, vuelvo al principio. ¿Por qué visibilizar? Porque es la única manera de garantizar derechos y de conseguir más”, concluye.

Delfina Tremouilleres es editora de Feminacida