Lunes, 28 de Noviembre de 2022 Algo de nubes 28.7 °C algo de nubes
 
Lunes, 11 de Octubre de 2021 Algo de nubes 28.7 °C algo de nubes
 
Dólar BNA: $174
Dólar Blue: $318
Columnistas

El Chelsea de Abramovich, en modo gasolero

Por Federico Yañez

Desde el comienzo de la invasión de Rusia a Ucrania el deporte sufrió las consecuencias del conflicto. Equipos suspendidos, atletas muertos y un nombre que sobresale: Roman Abramovich, dueño del Chelsea y amigo de Vladimir Putin. Su caída repercute en su equipo, que esta semana comenzó a ver muy comprometida su defensa del título de la Champions League. Encima, por primera vez en seis años quedó fuera del top ten de millonarios dueños de equipos.

Abramovich marcó un antes y un después en la historia de Chelsea. Pagó 190 millones de dólares para comprarlo en 2003, dos años antes del centenario de un club que solo había ganado un título local y nunca había levantado la Champions League. Casi 20 años después, millones de petrodólares mediante, fue cinco veces monarca de Inglaterra, dos veces de Europa y en una ocasión se quedó con el Mundial de Clubes. La incidencia del ruso y, en los últimos años, de su directora Marina Granovskaia, ha sido determinante, pero eso es pasado.

Desde que el 24 de febrero Vladimir Putin decidió invadir Ucrania la estrella de Abramovich cayó en desgracia.

Desde que el 24 de febrero Putin decidió invadir Ucrania, la estrella de Abramovich cayó en desgracia. Si bien tiene una relación fluida con el presidente, su crecimiento se dio con Boris Yeltsin, el primer mandatario ruso tras la caída de la Unión Soviética. Durante el comunismo logró hacerse de una gran fortuna gracias a negocios inmobiliarios irregulares, que luego logró blanquear tras la caída del Muro de Berlín con negocios con el aluminio y, principalmente, el petróleo. En 2001 asumió como gobernador de Chukotka, al norte de Siberia y mar de por medio de Alaska, donde mantuvo el cargo hasta 2008.

A los dos días de la invasión se alejó de la conducción del club y empezó a motorizar la venta, que se estima en 3.000 millones de dólares, pero en marzo el gobierno británico congeló sus activos y los de otros seis empresarios rusos. Eso complicó el manejo del Chelsea, que necesitó una autorización de Nadie Dorries, secretaria de Estado de Tecnología, Cultura, Medios de Comunicación y Deporte, para operar. Pueden disponer del dinero para pagar sueldos y los gastos corrientes, pero no pueden vender entradas de local (solo ingresan abonados) ni sus hinchas, comprar tickets de visitante.

Tampoco pueden comprar y vender futbolistas ni negociar cesiones. El problema es que hay tres titulares –Antonio Rudiger, Andreas Christensen y el capitán César Azpilicueta–, todos en el radar de Barcelona, cuyos contratos vencen en junio y con los cuales no puede dialogar para que se queden. Toda la ingeniería que montó Granovskaia en los últimos años y le permitió reforzarse la temporada pasada para ganar la Champions podría desaparecer por las sanciones.

Toda la ingeniería que montó Granovskaia en los últimos años y le permitió reforzarse la temporada pasada para ganar la Champions podría desaparecer por las sanciones.

Como no pueden gastar dinero en traslados en avión porque exceden los costos, lo hacen en micros y son los propios jugadores quienes pagan la nafta. La incógnita está planteada sobre cómo será el viaje la semana que viene a España para jugar con Real Madrid, que esta semana los vapuleó 3-1 en Londres. En los octavos de final cuando jugaron en Lille no hubo problema puesto que el viaje había sido programado y pagado antes de las sanciones.

El DT alemán Thomas Tuchel sorprendió en conferencia de prensa cuando le consultaron si sus dirigidos tenían opciones en la vuelta para clasificar a semifinales en Madrid. "No, ahora mismo no. ¿A qué me refiero? ¿Por qué no estamos vivos? Porque tenemos que volver a encontrar nuestro estilo". Hace un mes, el entrenador tuvo que pedir por favor que dejaran de preguntarle por la guerra. “No soy político. Yo solo puedo repetir y hasta me siento mal repitiéndome porque nunca experimenté algo como una guerra. Con solo hablar del tema me siento mal porque soy un privilegiado que se sienta aquí en paz. Hago lo mejor que puedo, pero tienen que parar de hacerme este tipo de preguntas. No tengo respuestas para ustedes”, declaró.

Abramovich no puede ingresar al Reino Unido, que ya en 2018 le había negado la renovación de su visa, pero no la posibilidad de estar en el país. Desde que comenzó la guerra puso su norte a Turquía, miembro de la OTAN y país que no adhirió a las sanciones económicas que impulsó Occidente. Hacia aguas turcas migró su superyate Eclipse de 162,5 metros de eslora y hasta se rumorea que compraría el Göztepe de la Superliga de Primera División, donde juega el ex San Lorenzo Franco Di Santo. Entre los potenciales compradores del equipo del ruso figura el turco Mushin Bayrak, aunque desde el inicio quien pica en punta es el austríaco Hansjörg Wyss, que se asociaría con el estadounidense Todd Boehly y el británico Jonathan Goldstein, hincha del Tottenham, uno de los clásicos de los Blues.

Como no pueden gastar dinero en traslados en avión porque exceden los costos, lo hacen en micros y son los propios jugadores quienes pagan la nafta. La incógnita es cómo viajarán la semana que viene a España para jugar con Real Madrid.

Turquía también oficia de mediador entre los gobiernos ucraniano y ruso, que vienen manteniendo charlas en Estambul, aún sin resultados que generen un alto al fuego. Uno de los que viene participando de las negociaciones es Abramovich. Sin embargo, hace una semana CNN publicó que tanto el empresario como dos negociadores ucranianos tuvieron leves descamaciones en la piel y dolor en los ojos durante las charlas, aunque descartaron que fuese algo grave. De todos modos, sobrevoló la sospecha de un eventual envenenamiento y muchos se acordaron del ex espía ruso Aleksandr Litvinenko, que murió en 2006 en Londres intoxicado con polonio-210, un elemento radioactivo.

Te puede interesar: Marina Granovskaia, la dama de hierro del Chelsea, por Fede Yañez

Esta semana la revista Forbes presentó su listado anual de millonarios y ahí se pudo ver otro ángulo de la caída del ruso. Si bien el registro se hace en función del análisis de los bienes que poseen las personas, Abramovich termina siendo un activo tóxico para sus inversiones. El año pasado se calculaba una fortuna en torno a los 14.500 millones de dólares que lo ubicaban en el puesto 142 a nivel mundial y dentro de los 10 dueños de equipos. Ahora “solo” tendría 6.900 millones y un derrumbe hasta el casillero 350 del globo. También calculan que, de no mediar el conflicto armado, sus arcas irían hasta los 13.500 millones, que a su vez le darían en noveno lugar entre los empresarios deportivos. Ese top ten hoy lo lidera Steve Ballmer, propietario de Los Angeles Clippers y dueño de 91.000 millones de dólares. Siete de los diez millonarios poseen franquicias estadounidenses de fútbol, básquet y fútbol americano.

La realidad deportiva del Chelsea es oscilante: está tercero en la Premier League y es semifinalista de FA Cup, pero para eliminar al Real Madrid en la Champions va a necesitar un milagro. El mismo que le permita a Abramovich vender el club en tiempo récord, evitar pérdidas económicas y consecuencias deportivas.

Está pasando