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Columnistas

Diana Zurco en el Día de la Visibilidad Trans: “Los espacios los ganamos, nos corresponden”

Por Delfina Tremouilleres, editora de Feminacida

Cuando se le pregunta a Diana Zurco, locutora y conductora del noticiero central de la Televisión Pública, qué significa el Día de la Visibilidad Trans, no habla de efeméride, ni de visibilización, ni del por qué de la fecha. Dice que es una invitación a despertar. Parte de una comunidad que fue históricamente marginada y discriminada, vivió situaciones y violencias que no auguraban el futuro que hoy tiene.

A los 18 años -cuando asumió la identidad con la que se percibía- se deprimió, perdió quinto año del colegio y terminó la secundaria en una escuela estatal de Hurlingham. Hizo changas, probó suerte con la bijouterie y la pintura artística y entró a trabajar a una cadena de peluquerías; solo porque pensaba que ese era un ámbito en donde la iban a aceptar: un rol que le correspondía.
“Como comunidad trans tenemos que despertar de todas aquellas cosas que hemos creído que tenían que ser de una manera porque nos han dicho que tenían que ser así. Tenemos que saber que somos posibles, que nos lo merecemos, que son nuestros derechos. Que ya no existen más los estereotipos y los roles”, señala.

Como comunidad trans tenemos que despertar de todas aquellas cosas que hemos creído que tenían que ser de una manera porque nos han dicho que tenían que ser así. 

De mente inquieta e idealista -así se define a sí misma–, Diana no para de hacer cuestionamientos, análisis y reflexiones sobre otros mundos posibles. Un tópico la lleva otro casi imperceptiblemente y en cada uno de ellos pone un freno para repensar: ¿Qué violencias se ponen en juego? ¿Quiénes están siendo vulneradxs? ¿Con qué otros colectivos se puede relacionar? ¿Con qué propuestas y cómo podría cambiarse esa situación?

Así, planteando interrogantes, comenzó la conversación con Diario Con Vos en el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans. Habiendo sido noticia por ser la primera locutora trans en recibir su título y la primera en estar al frente de un noticiero en un canal federal, se pregunta: “¿Qué es una voz trans? ¿Qué color tiene? ¿Por qué se estereotiparon las voces? Son cosas que quiero generar y poner sobre la mesa para empezar a prestarle atención”, afirma.

-Siempre decís que está bien ser noticia hoy para que el día de mañana ya no lo sea. ¿En qué punto creés que estamos como sociedad en cuanto a la naturalización de que las personas trans ocupen espacios como cualquier otrx?

–Falta mucho, según la visión que tenga cada une de nosotres o la proyección de hacia dónde queremos ir. Para mí falta mucho pero porque no me desentiendo de la realidad, de lo que sucede, de este tiempo de evolución de la cabeza: de esta consciencia social que va a llevar generaciones. Soy muy analítica y sigo aprendiendo. ¿Por qué creo que falta mucho? Porque la realidad nos dice otra cosa. En lo que refiere a visibilización, por ejemplo, se cumplió un año de la desaparición de Tehuel de la Torre y sin embargo el abordaje que se podría hacer desde los medios de comunicación no se hace como en otros casos de desapariciones. Hay pensamientos e ideologías enquistadas en una determinada manera de mirar al mundo que lamentablemente va a llevar tiempo de pulir

-Ya que traés a los medios, son justamente uno de los ámbitos laborales más machistas. ¿Cómo lo vivís y cómo lo manejas? 

–Por momentos se siente más por algunas actitudes o por algún tipo de predisposición. Yo hace más de siete años que comencé a hacer radio y hace dos años estoy como conductora del noticiero del central y es algo que realmente tiene relevancia porque es un rol que históricamente estuvo asignado a los varones. Entonces, que apareciera una mujer trans era para remarcar, para visibilizar. Pero en ese contexto, por supuesto que el impacto tiene varias lecturas. Me parece que era una necesidad de mostrar la equidad y la igualdad que se empezó a poner sobre la mesa pero que si no se lleva a la práctica queda todo en un discurso y no hay realidades que reflejen todo eso que se pregona o que se defiende. Yo creo que los espacios los ganamos, nos corresponden. Sobre todo cuando te capaciste, estudiaste y le pusiste muchísimo esfuerzo. No es esta cuestión de que las personas trans tenemos privilegios. Eso es una frase equivocada, es ignorancia total cargada con cierto tinte o dejo de desprecio, de ninguneo o de intolerancia que en el fondo es eso: discriminación.

Decir que las personas trans tenemos privilegios es ignorancia total cargada con desprecio e intolerancia: discriminación.

-En las últimas semanas hubo un récord de denuncias por discursos de transodio en la TV. La Defensoría del Público recibió más de 750 reclamos cuando suelen recibir aproximadamente 1.600 por año. ¿Qué análisis haces?

–El error es muy grande y ni hablar cuando estos discursos de odio están atacando ya una ley de la democracia, leyes ganadas. Hasta a veces resulta absurdo cómo un legislador o una legisladora desde ese lugar de tanta responsabilidad puede hacer ese tipo de declaraciones en los medios de comunicación. Son discursos que parece que recrudecen o afloran pero en realidad siempre estuvieron.

-¿Ahora tienen otra intensidad o toman otra visibilidad porque hay más conciencia?

–Hay una intención. Yo no salí a hablar porque prefiero no opinar.

-¿Sentís que es seguir alimentando eso?

–Exacto. Sobre todo en la palabra de una legisladora, de una diputada provincial. Es triste, lamentable. Más allá de lo repudiable, obvio. En vez de mostrar propuestas de gobierno, de políticas para la sociedad. Ni hablar de lo triste y lamentable de no tener empatía, no tener esa sensibilidad que requiere una función de esa relevancia. A veces digo ‘’¿cómo puedo gastar energía en algo como esto?´, que es como si fuera el reflejo de una adolescencia social, porque estos temas ya ni siquiera tendrían que generar polémica, no deberían ni siquiera tocarse estos temas cuando es una ley de derechos y una ley de reparación. Es como volver al pasado. ¿Por qué hay que volver a salir y a remarcar y a desglosar la ley? No es que no lo saben estas personas que emiten estos discursos. Hay una intención. Lamentablemente para las mentes equivocadas la grieta, la crispación y el odio vende. Eso es lo triste y lo peligroso de los medios de comunicación. Entonces, sinceramente, yo quiero construir desde otro lado.

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En la infancia, Diana pensaba que estaba sola en el mundo. Salía a la calle y se reían de ella a sus espaldas. En el colegio sus compañerxs la burlaban. Hoy no solo tiene presencia en un canal federal -en el que, de cierta manera, acompaña y es acompañada por todo un país- sino que, además, recorre escuelas para intentar dejar un mensaje.

Una cosa es tener leyes y otra es barrer las leyes no escritas que son las de la cultura, las de los mandatos, las de la mente, las de la cabeza, las del pensamiento social.

-¿Por qué te importa tanto el trabajo con las juventudes?

–Porque soy consciente de que la salida es colectiva, y el colectivo no es solamente presente. Son redes que se van entrelazando y se toman como postas en el tiempo. Una cosa es tener leyes y otra es barrer las leyes no escritas que son las de la cultura, las de los mandatos, las de la mente, las de la cabeza, las del pensamiento social. Yo no me escapo de eso y por eso mismo, como soy consciente de que los cambios son graduales, de que las sociedades tienen tiempos de cambio, precisamente ahí es la apuesta a los y las jóvenes. Porque ellos y ellas van a ser los y las comunicadoras del futuro, quienes van a ocupar los medios y van a ir por un camino que yo creo que es el correcto, que es apuntar a una sociedad más igualitaria, más equitativa, con menos violencia.

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Cuando proyecta hacia el futuro, Diana analiza los medios de ahora, en los que asegura que sigue existiendo una estructura sistemática hetero cis normativa y machista. Pero cuando marca eso no está pensando solo en el colectivo del que es parte, la comunidad LGBTTIQNB+. Abre su reclamo a todas las identidades que no pertenecen a la norma patriarcal y quedan excluidas: las personas con discapacidad, las personas afro, las que pertenecen a los pueblos originarios, los cuerpos gordos. “Una cosa es el discurso para la pantalla, lo políticamente correcto. Pero después en el ejercicio, en la práctica, en la realidad de los medios: ¿qué sucede?”, cuestiona.

-En relación a eso, ¿cuáles son los reclamos más urgentes de la comunidad trans?

–Hay compañeras trans que están reclamando por el derecho a la reparación histórica y que tiene que ver con una ley integral trans. Hay muy poquitas adultas mayores de la comunidad -por eso se las llama sobrevivientes- y la mayoría de ellas pasó una gran parte de su vida en calabozos. Tuvieron que soportar -y seguimos soportando- la discriminación y el aparato adverso, patriarcal y machista. Entonces reclaman una reparación histórica, que tiene que ver con un subsidio. También diría la necesidad de que haya una integración real de las personas trans en los lugares de trabajo, no solo en el sector público con el cupo trans y el 1%; sino que vaya más allá. ¿Qué está pasando que en los canales privados no hay una mujer trans, aunque sea una? No existe un varón trans comunicando, por ejemplo. No hay una real diversidad de identidades. 

¿Qué está pasando que en los canales privados no hay una mujer trans, aunque sea una?

-Por eso decías que crees que todavía falta mucho

Cuando estén naturalizadas nuestras identidades en la sociedad ya no va a haber reclamos que hacer. Va a estar naturalizado. En el futuro que yo idealizo, las mujeres trans ya no vamos a estar tan diferenciadas en la sociedad. No va a existir más una excepción a la regla. Vamos a estar integradas, va a estar naturalizado que cualquier persona acceda a un rol de trabajo. Y va a ser hasta incluso tangible, palpable y real; de manera orgánica. 

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Diana tiene la convicción de que la empuja un activismo natural, que tiene su razón de ser en las dificultades y los golpes que recibió desde que nació. Que había una pulsión cuando en la infancia se inclinaba por la Comunicación. Que tiene un simbolismo y una importancia muy fuerte haberse constituido como una voz trans. “La importancia es que nunca va a ser lo mismo que estemos o que no estemos. Porque vamos a hablar -y hablamos- desde nuestras propias voces, desde nuestra propia identidad. Quiero una comunicación con construcción, un periodismo de soluciones y con perspectiva de género. Por eso la necesidad de que estemos, por eso no podemos claudicar en la visibilización, en estar en todos los lugares donde tenemos que estar: porque nos pertenecen, no por una cuestión de cupo o de 'privilegio' como dicen ciertos discursos de odio”, concluye.

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