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Columnistas

Alberto, un presidente airbag

“Imaginate lo que hubiera sido si no estábamos nosotros”.

Con esa frase, Alberto Fernández y su entorno más cercano se posiciona en los últimos días ante la interna feroz y pública y frente a las críticas cada vez más crudas desde la oposición. La repiten sus colaboradores ante periodistas, empresarios y sindicalistas que le preguntan qué va hacer en este momento de quiebre cada vez más profundo en el Frente de Todos.

A lo largo de la historia se ha hablado de distintos tipos de liderazgo para cada momento político. Puesto en donde está por la decisión de la jefa de un espacio que no podía ganar una elección si iba al frente de la fórmula, el Presidente más casual está construyendo una identidad en base a la idea de que él es quien amortigua las locuras del resto, como una especie de airbag, ese almohadón de aire que brota en el tablero del auto en el momento de un choque, que no evita el golpe, pero lo suaviza. Una idea bastante indulgente con él mismo, como si no hubiera contribuido con mocos y actitudes propias al estado de cosas, pero que también puede tener algo de cierto.

“Imaginate esto sólo con Cristina”, insisten, pero también completan cuando la consulta es si no fue un error haber aceptado este engendro electoral contra Cambiemos: “También imaginate lo que sería esto si seguía Macri”. Es como si ahí donde un grupo de intelectuales los chuceó con lo de “moderación o pueblo”, él quisiera responder “moderación o caos” y sobre todo recordarles que en 2019 lo vinieron a buscar porque era “moderación o más Macri”.

El Presidente más casual está construyendo una identidad en base a la idea de que él es quien amortigua las locuras del resto, como una especie de airbag.

No es que siempre haya tenido este plan, pero pareciera la conclusión a la que lo ha ido llevando la confrontación con el kirchnerismo originario que se venía cocinando pero detonó del todo por el arreglo con el Fondo Monetario Internacional. El acuerdo avalado por el directorio del organismo el viernes subrayó diferencias preexistentes -sobre todo económicas- y derivó en esta cosa inverosímil de que los referentes de la alianza no se hablan salvo por radio o a través de videos de redes sociales, en un choque donde hacen falta airbags pero no se pueden evitar los heridos, las ambulancias. El FMI además avisó que habrá recalibración rápida del texto que hizo parir al oficialismo y hubo directores que sugirieron traer ahora el debate por posibles reformas estructurales. Ponele más sal a la herida.

En ese marco, ese entorno ignífugo que rodea al primer mandatario festejó la entrevista con Roberto Navarro en la radio El Destape con mensajes por WhatsApp de “nació el albertismo, ¡vamos!” luego de la frase “no soy títere de nadie”. Y por eso también responden a las críticas desde básicamente La Cámpora y las cercanías de Cristina Fernández y su hijo Máximo con este mantra: “Cuánto más hablen, más solos se quedan, mejor para nosotros”. ¿Será así?

Máximo Kirchner, "el pibe de la Play" que juntó a 60 mil militantes en el Día de la Memoria - elDiarioAR.com
Legitimidades. Máximo Kirchner marchó y dijo que lo que importa es la gente en la calle. Alberto publicó un video con la votación del acuerdo en el Congreso.

Mi amigo Ernesto Tenembaum rompe tanto con el clásico “Anatomía de un instante” de Javier Cercas que lo agarré este fin de semana. Y es obvio que en cuanto te metés en la historia del presidente español Adolfo Suárez durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y te figurás esa imagen del tipo sentado en su sillón del Congreso mientras las balas le pasan cerca no podés dejar de pensar en este Alberto que se sostiene aún acorralado por el fuego amigo.

El libro, se sabe, también abunda en la figura de Suárez como uno de los líderes grises y de transición, los llamados “héroes de retirada”, cuyo aporte sería venir de un espacio para desde ahí ayudar a transformarlo en otra cosa. Un rol que hace que todos le desconfíen mucho, los que tiene enfrente por que viene de donde viene, pero sobre todo los propios, por aquello en lo que se está convirtiendo.

Choque de legitimidades

Los presuntos aliados de Alberto en el gobierno le han dicho que firmó un acuerdo ortodoxo y neoliberal con el FMI; le enrostraron que le tira más Clarín, porque repudió en Twitter un atentado a sus oficinas pero no los piedrazos que pegaron en el despacho de Cristina Fernández; dieron a entender que en un punto es como la dictadura, porque defiende un acuerdo con el mismo organismo que negoció Videla y encima lo hace con palabras muy parecidas a las que usaba su entonces ministro de Economía, Martínez de Hoz; y además le dicen que no se olvide de quién lo puso en ese cargo, porque antes cuando jugó por fuera sólo sacó el 4% de los votos.

Ante eso, figuras marginales que hoy defienden al Presidente, como Luis D’Elia, responden llevando la confrontación a niveles de difícil desescalada. La comparación de Máximo con Ricardo Alfonsín, respecto de que el radicalismo nunca le atribuyó un rol de liderazgo al hijo de Raúl por el solo hecho de su parentesco molestó más en el Instituto Patria porque lo había mencionado antes un columnista político pero atribuido a “lo que se dice en el Gobierno”. Que luego lo tuiteara el ex piquetero cristinista da la idea de que aparecen voceros del albertismo en on the record para decir lo que la Casa Rosada hasta ahora soltaba en off. 

Con ese antecedente, la mención más tarde de D’Elia de que el kirchnerismo no es otra propiedad inmueble de la familia Kirchner completa la percepción de que todo está podrido mal y actualiza el debate de cuánto de movimiento transformador y cuánto de proyecto familiar de poder tuvo la experiencia que arrancó en 2003, pero es un debate para enojar amigos y para otra nota.

Lo cierto es que el hecho de que en público el jefe de Estado hable de “unidad” y repita siempre que gobierna con “responsabilidad” revela que alguien está pensando dónde pararse en este punto, dónde diferenciarse, sin ceder por ahora, pero sin ser el que rompa del todo.

El kirchnerismo, en tanto, repitió esta semana que su única guía supuestamente es la movilización de la gente. El video del community manager de La Cámpora el día después de la marcha del 24 de marzo muestra la columna de miles de personas yendo a Plaza de Mayo, porque eso sería el pueblo en la calle, fuente última de legitimidad, la que no está en los estudios de TV.

El editado que el Presidente subió a Twitter después del Ok del FMI al acuerdo, muestra en cambio los tableros con las votaciones en el Congreso, donde se ven los números fríos de los apoyos mayoritarios y los pocos pronunciamientos en contra. Ahí la legitimidad la darían los votos que llevaron ahí a los legisladores, asume Alberto Fernández, también un airbag entre las interpretaciones del sistema. Igual, sus movimientos sociales preparan algo también de demostración popular. ¿1 de mayo?

El stockeo es rey

Ahora, todo bien con la teoría sobre el posicionamiento y los sueños hacia 2023, pero ¿se puede gobernar así? ¿Se puede gobernar así en este momento de la Argentina y el mundo? “Sí, moderados y creando empleo, más que nunca”, respondió un ministro que no puede creer lo poco que el Poder Ejecutivo amplificó el dato del 7% de desempleo que se comunicó desde el Indec esta semana, la cifra más baja desde 2017.

“Es el certificado de que estabilizar es hacer peronismo, estabilizar es crear trabajo”, se ceba para enrostrarle a los que los acusan de ajustadores que paran la economía por querer ordenar las variables macro y cerrar con el Fondo. Aunque parte sea recuperación post pandemia, tienen un punto ahí. La población ocupada creció en un millón y medio de personas en un año. Con mil problemas de condiciones laborales e ingresos, sí. Pero si la presidenta era Cristina, te hacía una cadena nacional con los gráficos y había funcionarios hablando del tema hasta en la sopa.

¿Se puede gobernar así? ¿Se puede gobernar así en este momento de la Argentina y el mundo?

Lo que pasa es que la locura del aumento de la comida vuelve arena todo. Después del discurso del Presidente en el que contó que “instruyó a los ministros” para que se ocupen del tema, los precios se volvieron a acelerar según las mediciones privadas. La progresión del mes fue de de 0,6 en la primera semana, a 1,6 en la segunda, a 2,4 en la tercera y ahora llegó a 2,9% de aumento solo en alimentos en el cierre de anteayer del relevamiento de la firma LCG.

Los precios se volvieron a acelerar según las mediciones privadas: llegó a 2,9% de aumento solo en alimentos.

¿Alcanza algo de lo que se está anunciando con una inflación que arranca en 50% sobre la que se acopla la disparada internacional? ¿O los subsidios al trigo, los precios cuidados reloaded y las mesas sectoriales que se vienen desde esta semana apenas serán otro intento infructuoso de amortiguar el golpe al bolsillo? Hay cita del Consejo Económico en el CCK el martes. Desarrollo Productivo convocó a varios sectores de la industria donde hay faltantes y remarcaciones, desde la comida hasta los neumáticos. Urge un colchón para frenar expectativas. Otro airbag.

Podría haber faltantes de mercaderías por paro de transportistas | Alassia es Noticia
El stockeo es rey. El Gobierno trata de identificar quiénes aumentaron por cuestiones de costos y quiénes aprovecharon para abusarse.

Todo apunta para un marzo con inflación del 6% o más, con actitudes que se combinan para mal. Entre los empresarios manda el stockeo. El que guarda la mercadería es rey. Es por la disparada de las materias primas pero también por una gimnasia de especulación muy trabajada en años de espirales y crisis. Cuando las remarcaciones fluyen todos esperan con sus productos en el galpón. Muchos fabricaron con costos pre escalada y los quieren vender con valores de invasión de Rusia a Ucrania. Justificar cuánto debían actualizar y cuánto es abuso o “efecto riqueza” es lo que vuelve loco al secretario de Comercio Interior Roberto Feletti, que esta semana dio una particular conferencia de prensa.

Se escudó en que él no es el último responsable de la suba de precios. Aclaró que sólo se ocupa de la micro y enumeró, con razón, a quienes lideraron remarcaciones abusivas. Pero al mismo tiempo, comunicó -en un género único de esta administración- el incremento de retenciones al maíz y al trigo que él propuso pero que no se adoptó pero que aún sostiene. Insólito. Es la caravana de los que se juegan solos. 

Acá vuelve la pregunta de si se puede gobernar así, por ejemplo frente al campo: el Gobierno padece por las diferencias con Cristina hacia adentro pero sufre por los prejuicios sobre Cristina sobre los que se monta el activismo de la Mesa de Enlace desde afuera.

Está pasando