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Columnistas

“Macarena”: 25 años de un hit insólito

Por Diego Mancusi

Llegar al número uno del Billboard Hot 100 es ser campeón del mundo. Significa que tu canción es la más popular en Estados Unidos en ese momento, lo cual representa que también será muy popular en Alemania, en Brasil y en Zimbabwe, lo cual a su vez equivale a que el billete se esté acumulando en la cuenta de tu sello discográfico y –en menor medida– en la tuya.

Hoy el número uno del Billboard Hot 100 lo ocupa un tema de Drake (también el 2, el 3, el 4, el 5, el 7, el 8, el 9 y el 10). La explicación lógica es que Drake es un artista con muchos seguidores en el mercado anglosajón y acaba de sacar un disco (Certified Lover Boy). Eso es lo normal, lo que vemos casi siempre: mucho más atípico es lo que pasó hace exactamente un cuarto de siglo, cuando el tope del chart lo ocupaba un remix de una canción de un dúo de flamenco que se había publicado en España tres años antes. “Macarena” era el hit que agarró la manija el 3 de agosto y la soltó recién el 9 de noviembre, gracias a lo cual se convirtió en el tema más exitoso de un año en el que –por ejemplo– salieron Odelay de Beck, Evil Empire de Rage Against the Machine o el primero de las Spice Girls. Todo esto gracias a una sucesión de casualidades y avivadas que empezó en el ´91, en la fiesta privada de un empresario venezolano, con una bailaora que –cómo no– le daba a su cuerpo alegría y cosas buenas.

Hay otro factor que hace de “Macarena” un fenómeno único: Los Del Río, el dúo que la compuso, tenía más de treinta años de carrera cuando la canción trascendió, obviamente sin nada que se le parezca a semejante hitazo. Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones tocaban juntos desde los ´60 y tenían su arrastre: habían colaborado con Julio Iglesias y Lola Flores y animado una gala del Rey Juan Carlos. Sin embargo, su suerte tuvo un upgrade insólito cuando los contrataron para amenizar una fiesta privada de Gustavo Cisneros, director del Grupo Cisneros que su padre Diego había fundado en los años ´30 como un emprendimiento de transporte que después anexó la licencia para embotellar y vender Pepsi en Venezuela y finalmente se convirtió en el multimedios más poderoso del país bolivariano.

Los Del Río, el dúo que la compuso, tenía más de treinta años de carrera cuando la canción trascendió.

Antonio y Rafael tuvieron la idea de contratar a una bailaora local para que el número fuera más vivo: así se metió en la historia Diana Patricia Cubillán, veinte años de edad, cinco de experiencia en el género andaluz. Diana hizo lo suyo y todos los presentes –incluido el presidente de Venezuela en aquel entonces, Carlos Andrés Pérezquedaron alucinados con ella.

Al año siguiente Los Del Río volvieron a pegar curro –así se le dice en España al trabajo– en Caracas. Diana se enteró y fue a verlos, y en medio del show les mandó por un mozo un saludo escrito en una servilleta. Ahí mismo la invitaron a subir al escenario y ella, vestida de calle, la rompió otra vez. En medio del jaleo, a Antonio le surgió una frase improvisada que le cambiaría la vida, y la casa, y el auto: “¡Dale a tu cuerpo alegría, Diana, que tu cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena!”. A la rima le faltaba un golpe de horno, pero por algún lado había que empezar.

Un borracho le pidió Macarena al DJ Jammin Johnny Caride en un boliche de Miami. Así empezó la historia del hit planetario.

Cuestión que terminó el café concert, los españoles volvieron a España y la venezolana se quedó en su tierra sin tener más noticias de ellos hasta que supo de una canción que habían compuesto con aquella frase que ella había inspirado. “Macarena”, la original, la que en la letra incluye aquello del novio de apellido Vitorino, la que se difundió más en la Argentina, salió en el disco que Los Del Río editaron en 1993: A mí me gusta. No fue un hit tremendo pero pegó en su país natal y –por algún motivo indeterminado– en Holanda.

“Macarena”, la original, pegó en su país natal y –por algún motivo indeterminado– en Holanda.

Hasta acá sería el relato de un éxito de cabotaje con un origen simpático. Sin embargo, Los Del Río nunca se hubieran comprado el Rolls Royce de oro en el que –suponemos– deben salir a hacer los mandados si una noche al DJ Jammin Johnny Caride un borracho no le hubiera gritado “¡eh, poné Macarena!” en un boliche de Miami en el que trabajaba. Caride no la conocía, la buscó, se volvió loco y le encargó a dos amigos suyos en el sello Bayside, Mike Triay y Carlos de Yarza, que hicieran un remix. Así nació “Macarena (Bayside Boys Mix)”, la versión que pegó en Estados Unidos, con un bombo en negras que resaltaba la veta bailable y una letra en inglés cantada por una artista, Carla Vanessa, que –en un acto que debe lamentar todos los días de su vida– aceptó grabar por un honorario fijo en lugar de arreglar regalías.

En medio del jaleo, a Antonio le surgió una frase improvisada que le cambiaría la vida, la casa y el auto.

Catorce semanas se quedó en el puesto número uno de Billboard Hot 100 la Macarena yanqui. En Inglaterra –el otro gran mercado de la música pop– se mancó en la segunda posición: “Wannabe” de las Spice Girls le escupió el asado. Todo esto, con el agregado de una coreo con la que han hecho el ridículo desde tíos entonados en cumpleaños de 15 hasta políticos en campaña (Bill Clinton usó la canción en su reelección del ‘96).

Hillary Clinton hace la Macarena:

“Macarena” acumuló muchos logros –como por ejemplo que el canal VH1 la eligiera “el one hit wonder más grande de todos los tiempos”– pero el que más les debe interesar a Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones es que, concentrando el 25 por ciento de todas las regalías por ventas y reproducciones, ambos se hicieron multimillonarios. No hay registro exacto de sus ganancias (se habla de 60 millones de euros) pero un reporte de la BBC demostró que sólo en 2003, siete años después del estallido del remix, levantaron 350 mil dólares limpios. En un momento de la industria en el que el mercado estadounidense está atravesado por la música en español (fenómeno post “Despacito” que incluye a Bad Bunny, J Balvin, Maluma y unos cuantos más), no se puede no pensar a Los Del Río como adelantados.

En un acto que debe lamentar todos los días de su vida, Carla Vanessa aceptó grabar por un honorario fijo en lugar de arreglar regalías.

De modo que los autores, los remixadores y hasta la cantante que le puso voz en inglés vieron entre mucha plata y algo de plata por “Macarena”. Todos, menos la Macarena original: Diana Patricia hoy tiene 49 años, da clases de baile flamenco y actúa en teatro. “Ni una peseta, ni un euro, ni un dólar. Yo a lo mejor era muy inocente y muy nueva en el mercado cuando me llegó esta fama tan grande y no busqué un abogado que me ayudara a negociar algo. Yo estaba totalmente satisfecha porque me dio mundialmente un nombre. Pero si he ganado dinero ha sido por mi trabajo, no por parte de ellos”, le dijo al portal El Español. Mientras intenta pagar las expensas con alegría y cosa buena, su nick de Instagram es @lamacarenadelmundo.