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Política

Martín Tetaz: "Los planes sociales no deberían durar más de 6 meses"

Martín Tetaz

Por Juan Tenembaum

Martín Tetaz no parece un político de raza. Durante la mayor parte de su vida laboral, se dedicó a la comunicación y la divulgación económica. Si bien siguió realizando trabajo académico, Tetaz saltó a la vida pública a través de diversas publicaciones en medios gráficos y por su participación en el programa de radio de Jorge Lanata, a quien suele citar. Es un radical de toda la vida, pero recién decidió entrar a la política electoral por la invitación de participar en estas elecciones 2021 como segundo precandidato a diputado nacional porteño en la lista de Juntos por el Cambio, que encabeza María Eugenia Vidal.

¿Cuándo entraste a la UCR? 

—Arranqué a los 12 años, en la Franja Morada secundarios. En realidad, éramos Franja Morada primarios, porque seguíamos en séptimo grado. Había mucha militancia en ese entonces. A mí me causa risa cuando dicen que la juventud es de La Cámpora,  que no ganan elecciones en ningún lado. En ese entonces había mucha militancia en los secundarios, y ahí estaba la Franja, que ganaba en todos los espacios.

Después, seguí militando en la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata, donde disputábamos con una organización de izquierda que se llamaba el MUECE. Los militantes de esa organización terminaron siendo todos funcionarios de gobiernos peronistas. Finalmente, duplicamos la cantidad de votos dos años seguidos, ganamos la facultad y nunca más la volvimos a perder.

¿Me podés mencionar tres errores del gobierno de Mauricio Macri? Cosas que vos hubieras hecho distinto

—Sí. Ni bien llegaron al gobierno, hubiera explicado que se había acabado la feria de los subsidios a las tarifas, que el que podía pagar, tenía que hacerlo. Al mismo tiempo, hubiera sacado una tarifa social generosa para los sectores más humildes. De esa manera, hubiéramos evitado que la Argentina tomara muchísima deuda y atemperado, o evitado, el colapso del 2018. Tampoco hubiera abandonado la pelea contra la inflación, como hizo el gobierno de Macri en diciembre del 2017, ni hubiera puesto un impuesto a la renta financiera. En la Argentina no tenemos mercado financiero, al contrario, necesitamos que la gente empiece a ahorrar en pesos. No tenemos mercado de capitales, no se le puede poner impuestos a algo que no existe.

Admirando al kirchnerismo

¿Y tres medidas que te gustaron de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner? 

—Por supuesto. La primera fue la decisión de Lavagna de tener un fondo de estabilización. Cuando uno habla sobre el kirchnerismo, en materia de economía, a mí me gusta la idea de Kulfas, de que hubo tres kirchnerismos, no uno solo. Y efectivamente así fue. El primer kirchnerismo, el de Néstor, era un gobierno racional en lo económico. Néstor entendía que vos tenías que tener estabilidad fiscal porque si no, era un disparate. Entonces no quería tener déficit, cuidaba mucho las cuentas públicas. En ese momento, Lavagna armó un fondo anticíclico. Eso es economía keynesiana. La idea no es gastar siempre más, es gastar más cuando viene mal la cosa, pero después, cuando expandís y te va bien, tenés que ahorrar y gastar menos. Así te queda plata para volver a poner cuando vuelven los malos. Eso lo entendió bien Néstor, y el fondo anticíclico de Lavagna fue una buena decisión.

Me da risa cuando dicen que la juventud es de La Cámpora, que no gana elecciones en ningún lado."

Otra buena medida fue la Asignación Universal por Hijo. La AUH recogió algo que venía de otros sectores, lo habían empujado en su momento Lilita Carrió. Rubén Lo Vuolo, que era en ese momento el economista de Lilita,  lo había planteado como un ingreso universal, como una idea más general. El kirchnerismo lo supo tomar, y eso a mí me gusta como esquema de seguridad y asistencia social. Prefiero un esquema que no dependa de los punteros, que sea automático y que iguale. La AUH hacía eso, igualar un derecho del trabajador en situación de dependencia, que cobra la asignación familiar. El problema es que vos tenés un 50% de la gente en la economía informal en la Argentina, entonces no tiene sentido una seguridad social basada puesta sobre el trabajo formal. A medida que me voy acercando al último gobierno se me hace cada vez más difícil encontrar una medida que me guste...

¿Y el matrimonio igualitario?

—No estoy tan seguro de dárselo como reconocimiento al kirchnerismo. Esas leyes, como la del aborto, son leyes que, si se quieren colgar la cucarda que lo hagan, pero me parece que son reivindicaciones que cortan transversalmente a los partidos. Si había quedado alguna duda con el Matrimonio Igualitario, con el aborto quedó clarísimo. En ese caso, la decisión de llevar la propuesta al congreso fue de Mauricio Macri, si bien no prosperó en el Senado. Terminó saliendo en el gobierno de Alberto Fernández, pero fue una ola que fue generando ese consenso. Así se producen los avances en las sociedades. No son de grieta, cortan transversales a los partidos.

Junto al senador Martín Lousteau.

¿La estatización de las AFJP?

No me parece ningún acierto, me cuesta encontrarle el lado positivo. Las principales AFJP ya eran del estado. Las que mejor funcionaban eran las del Banco Nación, Orígenes y la del Banco Provincia, que ya eran del estado. Además, ese sistema no mejoró la jubilación de la gente, no resolvió ningún problema. Al contrario, hoy hay un problema enorme en el sistema jubilatorio. Además, se rompió mucho la relación entre el aporte y el beneficio, y eso está mal.

A mí me gusta cómo funciona el sistema de Noruega, por ejemplo, que combina las dos cosas. Tiene una prestación básica universal de carácter solidario, que no depende de impuestos al trabajo, sino que se financia con impuestos generales porque cubre a todo el mundo. Después tiene un componente de capitalización, que no importa si es privado o público, la lógica es que es capitalizable. Entonces el estado te asegura un piso, pero si querés una jubilación un poco mejor tenés que aportar más, y hay una relación muy clara sobre la cantidad que aporto y el beneficio que tengo. Acá hay topes a los aportes, es un sistema que está patas para arriba.

— ¿Y la inclusión de los jubilados que no habían realizado aportes?

—Es una hipocresía que invite a gente a cenar a casa y no le pida que traigan algo para comer. Y, si voy a traer más gente a casa, voy a tener un problema y lo tengo que enfrentar. Si yo los invito a ustedes a una fiesta, y les digo que no traigan nada, pero cada uno viene con dos o tres amigos... el fernet se va a acabar a las dos de la mañana.

Es una hipocresía que invite a gente a cenar a casa y no le pida que traigan algo para comer", dice sobre la inclusión de jubilados sin aportes al sistema.

El kirchnerismo decidió no dejar a nadie afuera, que entren todos. Yo no puedo desconectar las dos cosas. Porque a las 2 AM le tocó al gobierno que seguía. No podés decir "a mí no me puteen que se acabó el fernet, yo fui el que los dejó entrar, festéjenme que los dejé pasar". Pero la razón por la cual se acabó el fernet fue que me dejaste entrar sin generar más ingresos.

Martín Tetaz
Tetaz en campaña.

Cómo reformaría Tetaz el estado y el sistema de jubilaciones

Sobre el sistema jubilatorio, el precandidato dijo que "deberíamos hacerlo seriamente. Hagamos las cuentas actuariales, mostremos que la inclusión esta es sostenible a lo largo del tiempo, generemos un esquema donde haya incentivos que tengan que ver con el aporte. Por ejemplo, todos los monotributistas de la Argentina reciben la jubilación mínima. Tres millones y medio de personas jubilados con la mínima, sin importar cuánto aportaron. Con la misma jubilación que hoy le va a corresponder al que no hizo ningún aporte. Hay que encontrar una forma de proteger a los que no tienen ingresos, en eso estamos todos de acuerdo. Pero la forma de resolverlo donde yo te corto la cinta del hospital pero después no hay camas ni médicos no me gusta. Quiero ver una discusión con actuarios de la UBA que me demuestren que la inclusión va a ser sustentable por los próximos 50 años", opinó.

¿Qué sectores del estado ajustarías para llegar al déficit cero? 

—Primero, las jubilaciones de privilegio. Para algunos probablemente se requiera un ataque desde el punto de vista constitucional. En el sistema judicial, por ejemplo, si bien los nuevos jueces ahora tienen que pagar impuestos, siguen teniendo un montón de privilegios. También está el régimen diplomático. No es admisible, en la Argentina, ningún tipo de privilegios para nadie.

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Por el otro lado, hay que romper las burocracias inútiles de la Argentina. Un alcalde de Ciudad de México hizo un concurso, hace unos años, sobre el trámite más inútil. Puso un lindo premio, ponele que hoy te diga cinco millones de pesos. Se presentaron 200 trámites. No solo la gente, sino que muchísimos empleados públicos pusieron sus propuestas. Finalmente, fue la consultoría más barata de la historia de México: consiguieron 200 trámites para sacarse de encima, y la burocracia empezó a funcionar muchísimo mejor.

¿Es regresivo el sistema impositivo en la Argentina?

—El sistema impositivo está sesgado en contra de la producción y de las exportaciones. Que, da la casualidad, son los dos grandes problemas de la Argentina. Los impuestos están puestos de forma tal que el país no se desarrolle ni consiga dólares: es antiproducción. Además, hace poco hubo una transformación. Antes, el impuesto más importante era el IVA, que de progresivo no tiene nada. Hoy es la emisión monetaria, el impuesto inflacionario. Son dos impuestos pésimos, regresivos e inflacionarios.

El que debería ser el más importante es el impuesto a las ganancias. Hoy tiene un montón de excepciones, está mal diseñado, y el gobierno le metió más distorsiones para hacer demagogia electoral. Escala muy rápido, no tiene progresividad y debería ser el principal impuesto de la Argentina. El objetivo es reducir todos los otros impuestos y que Ganancias sea el impuesto central en la economía. Pero para eso hay que discutir una reforma tributaria integral, que empiece por bajar impuestos a la producción, exportaciones, al trabajo y que nos deje a Ganancias como central. Cuando la mirás técnicamente, la estructura impositiva argentina es bastante homogénea. No es estrictamente regresiva, todos pagan más o menos el mismo porcentaje de sus ingresos, pero debería ser más progresiva.

"Los planes sociales no deberían durar más de 6 meses"

—¿Qué debería hacer un gobierno de Juntos por el Cambio  con dirigentes como Juan Grabois, Emilio Pérsico o Carlos Alderete?

—Hay una decisión política importante sobre si el proceso de inclusión es con empleo o planes. Al actual gobierno le sirve que sea con planes, por lo que tienen una disputa interna importante. Hoy tenés la mitad de la Capital piqueteada, y no es como en otras oportunidades: no piden planes, sino personería jurídica y un asiento en la CGT. Eso es cristalizar algo que tiene que ser excepcional. Creo en el plan social como una ambulancia: todos queremos que llegue rápido pero también que se vaya rápido. No podemos tener más de seis meses a una persona con un plan social, no se puede vivir de planes. Está mal y es una decisión que el gobierno tiene que tomar.

Hoy tenés la mitad de la Capital piqueteada, y no es como en otras oportunidades: no piden planes, sino personería jurídica y un asiento en la CGT."

Pero, para incluir con trabajo, hay que discutir las relaciones laborales en la Argentina, que tienen 45 años. Son leyes de una Argentina que no existe más, una Argentina industrial donde mi primer empleo era en una fábrica con 5.000 trabajadores. Hoy es una Pyme donde hay 10 empleados en un proyecto que recién arranca. No tiene sentido tratar a una Pyme como a una empresa multinacional.

La remera que descubrió en TV, debatiendo con Carlos Heller.

—Siempre hablás muy bien de Martín Guzmán. ¿Qué cosas estarías haciendo hoy distintas al actual ministro?

—Guzmán tiene un artículo científico clave que explica buena parte de las cosas sobre las que está convencido, y sobre lo que está haciendo el gobierno, que para mí son grandes errores. Él cree que puede funcionar una economía con tipos de cambio múltiples, un tipo de cambio por productividad. Está claro que la industria textil nuestra no puede competir con la china, es evidente para un nene de 5. Pero, si vos me ponés un dólar a 500, la industria argentina empata con la china. Porque el dólar a 500, del otro lado del mostrador, quiere decir salarios a 10. Entonces empataste con el modelo chino. El problema es que no está para eso el tipo de cambio. Es un precio de la economía. Cada sector tiene productividades distintas. No se puede tratar de que sea productiva una actividad a costa de otra. Esto genera muchísimos problemas, buena parte de nuestra falta de dólares y las crisis de balanza de pagos existen, porque insistimos con que haya 8 tipos de cambio distintos.

Otra diferencia grande que tenemos es que, para mí, hay que terminar ya con la inflación en la Argentina. Guzmán creía que el gobierno anterior tenía que hacer gradualismo y financiarlo con emisión monetaria en vez de deuda. A la larga, si tenés déficit, los dos caminos te llevan a la bancarrota. O termina en una hiperinflación o en un default. Lo que tenés que hacer es reducir el déficit. En todo caso, no estoy de acuerdo con que un país con la inflación altísima de la Argentina no termine con eso. Ellos están convencidos de que ese mix con impuesto inflacionario no les molesta, y para mí es uno de los cánceres que tiene la Argentina.

Dicho eso, efectivamente lo respeto a Martín, porque lo conozco personalmente y me consta su buena intención y su buena fe. Él no sería mi ministro de Economía, pero es el más racional que tienen ellos, como Emmanuel Álvarez Agis. No estoy de acuerdo con la mitad de las cosas que dicen, pero son lo más racional que hay del otro lado. Una bocanada de aire fresco.

"Hay que reducir los institutos docentes y hacer un ambientalismo inteligente"

¿Tenés propuestas para solucionar la crisis educativa en la Argentina?

—Es un problema global, aunque toma su propia dimensión en el país. El modelo de la educación que tenemos viene de la revolución industrial, pensado para producir una burocracia más o menos homogénea y estandarizada. Hoy, el mundo está girando a una revolución industrial 4.0. Esta tiene que ver con una economía basada en el conocimiento, la inteligencia artificial y la uberización. Por eso, las capacidades que solía transmitir la escuela a la que fuimos ya no sirven.

El otro día se dio una discusión muy interesante en las redes sociales. En una entrevista que le hicieron a Julián Serrano, chocó la forma tradicional con cómo aprenden los pibes ahora. Él tiene una expresión política sobre cómo funcionaba el modelo de país, planteaba que íbamos a un modelo comunista. Entonces, le preguntaron qué es el comunismo y él dijo "a ver, esperá, lo busco en Wikipedia". Eso generó mucha burla, pero mostraba cómo aprenden los pibes ahora.

El problema de la escuela actual es que es una tremenda hipocresía. Todavía funciona como organizador social del tiempo. Pero los chicos, si les preguntás, te dicen que no están dando todo en la escuela, que no les exige nada. La escuela primaria sí, tiene un rol socializador importante, y te enseña a leer, escribir, y las operaciones básicas. Pero la escuela secundaria en la Argentina es claramente el fracaso de una sociedad industrial que no existe más.

El instituto docente terminó siendo, como el servicio penitenciario, una forma de inclusión rápida laboral."

Y tenemos un problema adicional: no revalorizamos el rol de los docentes. Entonces, termina pasando que hay miles de institutos de formación docente que nadie coordina, mientras en Francia hay 8. Nadie sabe lo que están aprendiendo, y el instituto docente terminó siendo, como el servicio penitenciario, una forma de inclusión rápida laboral. Nos está pasando por arriba una ola de transformación que va a hacer que, si no podemos dejar de discutir lo coyuntural para empezar a planificar como estado, mirando hacia adelante, nos va a llevar puestos.

¿Qué medidas con respecto a la mitigación o adaptación al cambio climático propondrías? 

–El otro día hice un vivo con Emiliano Ezcurra, que trabaja en banco de bosques. Ellos hacen lo que yo llamo ambientalismo inteligente, que no elige entre el ambiente y el mercado. Si vos te fijás, los deterioros más grandes en materia ambiental se produjeron en regímenes no capitalistas. Bueno, lo que hace el banco de bosques es comprar superficies deforestables, las protegen y se las venden a empresas que quieren compensar sus huellas de carbono. Evitan, con un mecanismo de mercado, la deforestación. Otro modo serían los bonos de carbono, que la gente que contamine pague más, comprando la contaminación de otro que no va a contaminar. Esa es la forma de combatir el cambio climático.

¿Una suerte de impuesto al carbono?

–No está mal esa idea, eso se llama impuesto piguviano, por Pigou. Él descubrió que tenés externalidades en algunos procesos productivos, positivas y negativas. SI tenés externalidades negativas, como contaminación, un impuesto al carbono es una manera razonable de que esas empresas se hagan cargo del daño que hacen sobre terceros.

Ping Pong con Martín Tetaz

¿Yrigoyen o Alvear?

–Yrigoyen.

¿Braden o Perón? 

—Braden.

¿Frondizi o Illia? 

—Frondizi.

¿Balbín o Alfonsín? 

—Alfonsín.

¿Tosco o Rucci? 

—Paso.

¿Cuál es tu economista favorito? 

—Mi economista favorito no es economista. Es Daniel Kahneman, el Premio Nobel de economía del 2002. Es psicólogo, y logró conjugar ambas ciencias. Probó que no somos tan racionales, mostró los sesgos que tenemos los seres humanos, y aportó muchísimo para entender los cambios de la nueva economía.

¿Espert o Milei? 

—Javier es amigo mío, me quedo con él. Pero ambos tienen el mismo problema, no están dispuestos a integrar un proceso que los supere y sea capaz de derrotar al kirchnerismo.

—¿Top tres de mejores leyes de la historia argentina? 

—Número uno, la 1.420, no hay discusión. Después, la Convertibilidad me parece una muy buena ley. Terminó funcionando mal y teniendo muchos problemas, pero sacarle la discrecionalidad monetaria al Poder Ejecutivo me gusta. Terminar con el impuesto inflacionario, que es el peor de todos los impuestos, lo logró la Ley de Convertibilidad. Tercera, la legalización del aborto. Nos permitió sumarnos al mundo de los países que prefieren un estado que regule en vez de prohibir. Cuando el estado prohíbe se pasa a la clandestinidad, donde lo gobiernan las mafias. Prefiero que lo regule el estado y no la mafia.

Para terminar, ¿top tres de mejores presidentes?

—Frondizi, Alfonsín e Yrigoyen. En ese orden.

Mirá el video de la entrevista: