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Columnistas

Bob Dylan contra los fantasmas del pasado

Hablan toda la noche y todo el día y ni por un minuto creo en nada de lo que dicen (…) Le digo al sauce que no llore por mí, y grito ´al Diablo con todo lo que supe ser´”, escribe Bob Dylan en My Own Version Of You (Mi propia versión de vos), en el excelente Rough and Rowdy Ways de 2020, su último disco hasta ahora. El título y la extensa letra, más allá de los seis minutos, tiene tramos que se deducen hoy proféticos.

El Viernes 13 de Agosto, ante la Suprema Corte de Manhattan, el abogado Daniel W. Isaacs presentó una demanda contra Bob Dylan por abuso y violación de una menor de 12 años de edad en 1965.

El escrito sostiene que Dylan estableció una relación “amistosa y una conexión emocional con una mujer” – identificada con las iniciales J.C – con el fin de hacer caer sus inhibiciones para poder abusar sexualmente, cosa que hizo, conjuntamente con la provisión de drogas y alcohol y amenazas de violencia física”. El escrito, lo suficientemente escandaloso como para recorrer los portales del mundo 56 años después de supuestamente ocurrido continúa sosteniendo que Dylan tuvo “una actitud depredadora, sexual e ilegal en contra de la demandante a través de una serie contactos ofensivos y dañinos contra su persona, en los que hubo una deliberada falta de consentimiento entre ambos”.  

J.C que actualmente vive en Greenwich, Connecticut, explica a través de sus abogados que los eventos descriptos ocurrieron “varias veces en un período de seis semanas entre Abril y Mayo de 1965 y que algunos de estos hechos sucedieron en el departamento que Dylan tenía en el Chelsea Hotel”, el célebre alojamiento de la crema y nata de la cultura literaria, musical y artística de la ciudad de Nueva York. Por sus habitaciones pasaron brevemente o residieron de forma casi permanente decenas de actores, escritores y músicos de toda índole durante décadas. De Andy Warhol a Madonna, pasando por Mark Twain, Allen Ginsberg, Jack Kerouac o Arthur C. Clarke; Hendrix, Patti Smith, Jim Morrison, el propio Dylan y Chet Baker entre muchísimos otros.  Un sitio mítico en el cual se crearon obras tan célebres como sus autores, pero que también fue testigo de excesos varios que incluso en algunos casos terminaron en muerte como la de Nancy Spungen, novia del Sex Pistols Sid Vicious, murió apuñalada en una de sus habitaciones por mencionar una. 

Caída la bomba, Dylan no emitió comentario al respecto y su equipo de abogados se limitaron a decir que “defenderían vigorosamente a su cliente porque la demanda de 56 años de antigüedad es falsa”.

 J.C reclama una compensación monetaria que deberá ser determinada por un jurado pordaño físico y psicológico sostenido en el tiempo, incluyendo angustia emocional y psicológica, humillación, pánico, depresión, ansiedad, shock severo al sistema nervioso entre otras patologías que a lo largo del tiempo han provocado daño permanente” según se especifica en la demanda. 

Presentada 56 años y 4 meses después de ocurridos los hechos en cuestión, la denuncia fue recibida por entrar dentro del “look back window” o período para mirar atrás, una legislación dentro de la Ley de Víctimas Infantiles del Estado de Nueva York que permite a personas adultas que fueron víctimas de abuso cuando eran menores abrir una demanda para llevar ante la justica a los responsables. Dentro de ese marco entra la denuncia contra Dylan. 

La noticia, con el suficiente impacto como para salir incluso de los portales meramente musicales por tener como protagonista a una de las vacas sagradas de la música popular tuvo sin embargo un giro inesperado unos días después. 

Porque además de contar con sus abogados, Dylan tiene de su lado a una serie de biógrafos y especialistas en su vida y obra que alertados por la denuncia comenzaron a cotejar datos e informaciones para ver si, efectivamente como denuncia J.C, Bob pudo haber estado en el Chelsea Hotel en el período de tiempo descripto. 

Dylan, cuya fama viene dejando registro desde hace seis décadas, pasó la mayor parte de Mayo de 1965 fuera de Estados Unidos, tocando una docena de shows en Inglaterra tal como detalla el sitio setlist.fm (dedicado a compilar listas de temas y conciertos de cientos de artistas). En el mes de Abril había estado tocando por la costa Oeste de Estados Unidos, con shows en Berkeley, California, British Columbia, Portland y Seattle, entre el 3 y el 30 de ese mes. La misma información aparece en la web del Dylanólogo sueco Olof Bjorner, dedicado a documentar rigurosamente las presentaciones y sesiones de grabación del músico y que confirma las mismas fechas.

 La revista Rolling Stone, por su parte, cuenta que el 25 de Abril de 1965 Dylan voló desde Seattle al Reino Unido para empezar la gira Don´t Look Back. Al llegar dio una conferencia de prensa que fue documentada por el cineasta D.A Pennebaker e incluida en el film también llamado Don´t Look Back de 1967. La misma conferencia puede verse en YouTube. El Tour inglés se extendió entre el 30 de aquél mes de Abril hasta el 10 de Mayo, y luego el músico voló a Portugal con su futura esposa Sara Lownds, según explica Anne Margaret Daniel, profesora y experta en la carrera de Dylan en su cuenta de Twitter (@venetianblonde). La recopilación de datos agrega que el músico luego regresó a Londres el 23 de Mayo, un día antes de su cumpleaños número 24, y en el momento tuvo que ser internado en un hospital por una dolencia. Según una nota publicada en un matutino londinense, el músico “lucía muy débil”. Su manager inglés Ken Pitt agregaba que “se pegó un virus mientras vacacionaba en Portugal y lo golpeó fuerte con lo cual deberá pasar un par de días hospitalizado”. 

La serie de datos expuestos por los distintos expertos en las andanzas musicales de Dylan dejan un breve período a mediados de Abril de 1965 en el cual el músico pudo haber estado en Nueva York. Clinton Heylin, autor de The Double Life of Bob Dylan: A Restless, Hungry Feeling (1941-1966), y experto dylanólogo explicó ante la revista Rolling Stone que “de haber estado en Nueva York a mediados de Abril no fue por más de un día o dos”. En la misma entrevista, Heylin agregó que el músico “solía pasar la mayor parte del tiempo en Woodstock, alrededor de 100 millas al norte de la Gran Manzana, cuando no estaba de gira y que si iba a la ciudad se alojaba en el departamento de su manager en Gramercy, no en el hotel Chelsea”. Es prácticamente imposible encontrar una semana, ni hablar de seis, en aquella primavera en la que Dylan haya estado en el Chelsea Hotel, remató el experto. 

Pero Peter Gleason, otro de los abogados del equipo de J.C, no se amilana por el contraataque de los biógrafos expertos y sostuvo ante la misma publicación que “hemos hecho nuestra investigación y lo expuesto habla por sí mismo y nuestros alegatos deberán probarse en el lugar adecuado: un juzgado”. 

La causa sigue adelante y promete hacer tambalear al tótem sagrado en el que Dylan se convirtió desde mediados de los 60 ¿Lo tumbarán los fantasmas del pasado? La respuesta, amigo mío, vuela en el viento… hacia una corte de Nueva York.

*Periodista, conductor de HaganCorrerLaVoz por undinamo.com