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Política

Juan Carlos Fábrega, expresidente del Banco Central: “Después de las elecciones se impone un ajuste del dólar del 15 al 20%”

Por Jairo Straccia

Juan Carlos Fábrega estuvo casi un año al frente del Banco Central durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. En ese lapso llevó a cabo una devaluación del peso en el verano de 2014, luego de que el precio del dólar se planchara –como ocurre siempre antes de llegar a las elecciones– en aquel 2013. Se trata de un recuerdo que vuelve a la memoria mientras avanza este 2021 de elecciones  legislativas y con un tipo de cambio que se actualiza al 1% mensual, mientras la inflación oscila entre 3 y 4%. 

“No va a haber un salto cambiario después de las elecciones”, subrayó esta semana el ministro de Economía, Martín Guzmán. En una entrevista exclusiva con Diario Con Vos, Fábrega asegura lo contrario y prevé una “corrección controlada” de la divisa de entre 15 y 20% después de los comicios, el 14 de noviembre. Al mismo tiempo, este mendocino que fue al colegio con Néstor Kirchner y hoy asesora a políticos y empresas elogia el esfuerzo fiscal de Guzmán aunque ve algo de “la mano” del gobernador bonaerense Axel Kicillof en la gestión. Dato: le resta importancia al aumento del dólar paralelo, que esta semana pasó los $170.

–¿Cómo está viendo el manejo del dólar por parte del gobierno?

–El Gobierno va a hacer un esfuerzo titánico para mantener lo más controlado el tipo de cambio oficial porque evidentemente tiene como objetivo que no se dispare la inflación. Además, un corrimiento importante del tipo de cambio antes de las elecciones traería un ruido fuerte. Tampoco van a soltar ninguna de las restricciones que hay en materia cambiaria porque donde vos liberes algo, se te puede mover el tipo de cambio en cualquiera de las cotizaciones. Se va a llegar a las elecciones con los cepos que hoy tiene el mercado cambiario, siempre que no haya algunas encuestas que marquen que le va muy mal al gobierno.

Fábrega en una reunión de Gabinete conducida por Jorge Capitanich, con Kicillof como ministro de Economía.

–¿Vamos a un escenario de devaluación tras las elecciones, como en 2014?

–Después de la elección tenés que tener armado algo que implique una corrección del atraso de este año. No veo un atraso significativo, pero si pisás el tipo de cambio con una corrección de 1% mensual con una inflación del 3%, a fin de año tenés una diferencia del 15 o 20 por ciento y se impone hacer algún ajuste que puedas controlar. Una devaluación del 15 al 20 por ciento con variables acotadas y herramientas para visualizar lo que pasa en el mercado se puede hacer.

Si se impone la necesidad de hacer una corrección, si frenaste el tipo de cambio y te consumió la inflación, se puede hacer. Es todo mejor que en 2014".

¿Hay similitudes con el salto del dólar de 6 a 8 pesos en su gestión?

–La de aquel 2013, que terminó en enero de 2014, era más compleja porque si bien es cierto que había reservas, también había muchos compromisos internacionales y no estaba el swap de monedas con China, que se construyó en el 2014. Este año tenés a favor que hay superávit comercial. No es menor ese punto porque la previsión es una balanza superavitaria en 14 o 15 mil millones de dólares y eso no lo tenías en 2013. Había un déficit comercial que te llevaba US$ 1.200 millones por mes y en mayo pasado, la balanza tuvo un saldo positivo de US$ 1.700 millones. Pero además, en lo que va del año, el Banco Central ha recuperado reservas y no ha perdido. Por eso, si se impone la necesidad de hacer una corrección, si frenaste el tipo de cambio y te consumió la inflación, se puede hacer. Es todo mejor que en 2014, cuando tenías juicios en el tribunal CIADI, problemas con el Club de París, con el Indec, con los holdouts y con Repsol. Hoy, con el Club de París ya no tenés problema porque está estirado a marzo de 2022. Y esto te dice que después de las elecciones van a hacer el acuerdo con el FMI.

Sin riesgos por las cuevas

¿Cual es el riesgo de este manejo del dólar?

–Acá el problema es el pass through: cuánto de lo que vos devaluás se termina yendo a precios.  Eso es lo que hay que diagramar con el tiempo necesario, el plan que hay que poner en marcha de la inflación. Tanto con el contado con liquidación como el dólar Bolsa (N. del R.: las cotizaciones que surgen de comprar bonos y cambiarlos por divisas en el exterior o en el mercado local) hay maneras de participar en el mercado para que no se arme una cosa extraordinaria. Lo que está claro es que si el oficialismo tuviera una elección satisfactoria le resultaría mucho más fácil aplicar lo que tenga pensado hacer. Si vos tenés una elección mala, la cosa se te complica.

Hoy el dólar blue está a $174. ¿Cuánto hay que preocuparse por el aumento de estos días?

–Es absolutamente marginal. Pensemos lo siguiente: hay aguinaldo, hay una nueva situación vinculada al nuevo mínimo no imponible de Ganancias, hay un bono especial a los jubilados de 8.000 pesos. Todo es plata. Sumale la reapertura de las paritarias. Querés largar plata al mercado y te salta el ahorrista, cuyo mecanismo es cubrirse en moneda dura. Este punto tiene que ver con eso, no con otra cosa. Fijate que se mueve el blue y no los dólares Bolsa o el contado con liquidación.

–La tranquilidad es que no se mueven los dólares bursátiles, entonces.

–Si tuvieras encuestas antes de septiembre de que el gobierno tiene solo el 30% del electorado a su favor, por supuesto tendría impacto negativo, pero no me parece que sea lo que va a pasar en las elecciones. El hecho de que pueda tener una mala elección juega negativamente.

Un plan, de Guzmán a Kicillof

¿Ves un plan en marcha con la gestión de Guzmán?

–El tipo está haciendo el apriete más grande que se puede hacer, pero sin decirlo. Está trabajando en un camino donde va ajustando todo lo que puede. Quiere llegar a una disciplina fiscal que le permita encontrar un camino. Por supuesto, está la segunda ola de Covid que no contemplaban ni el ministro ni el presupuesto, pero yo no dejo de pensar que el ministro tiene un objetivo de ir aplicando el mayor ajuste fiscal posible en la Argentina.

–Estuviste en el Central cuando el ministro de Economía era Axel Kicillof. En este momento, ¿hay un “plan Guzmán” o ves injerencia del ahora gobernador de la Provincia de Buenos Aires?

Veo una mano de Kicillof sin lugar a dudas en imponer algunas condiciones en la economía, pero sinceramente veo también a un ministro mirando con un ojo muy finito lo que está pasando con los números. Y tiene una vocación por lo fiscal sin que tenga impacto en la sociedad. Lo veo cuidando la caja, sinceramente.

Guzmán está haciendo el apriete más grande que se puede hacer, pero sin decirlo".

–Hoy se percibe que la toma de decisiones económicas es bastante colegiada en el Frente de Todos, con posiciones contrapuestas que incluso han tomado estado público. ¿Había un contrapunto similar en aquellos años?

–El momento aquel era totalmente distinto al que hoy está vigente, producto de que era más fácil el diálogo, y yo nunca tuve un diálogo desencontrado con Kicillof. Nos fijamos horizontes y dentro del marco de una política conversada con la Presidenta, en aquella época se cumplía razonablemente. En algún momento existieron diferencias. En mi caso, la principal diferencia se provocó cuando se generó el conflicto nuevo con los holdouts. Pero había mucho diálogo con el ministro y con un hecho muy particular, la Presidenta hablaba por cuerda separada con el Ministerio y el BCRA por lo que atañe a ambos. Siempre después aparecen los celos y eso trae aparejado roces que no favorecen, pero era muy simple.

–¿Cómo era la toma de decisiones entonces y cómo se comparan con este equipo económico? 

Un gobierno con distintas opiniones no es tan fácil para el actual ministro de Economía. Es compleja la tarea, porque tiene que convivir en un frente donde hay distintas opiniones y se diferencia con aquella época porque no era un frente. El que gobernaba gobernaba, no se dividía por pedazos y era un tanto más simple. Igual, veo a un ministro que trabaja. Rescato mucho lo que está haciendo. Si uno repasa los números, son mucho mejores que los que salen en los diarios: hay balanza comercial positiva, hubo superávit fiscal en mayo, que se relaciona con el impuesto a la riqueza propuesto por otros actores del Congreso.

Hasta las 17 de ese día había conversado con la Presidenta y no había ningún punto de desencuentro. Cuando escuché lo que sucedió, me fui a mi casa y redacté la renuncia".

–Fue llamativa tu salida del cargo en aquel momento, tras una crítica velada de la presidenta durante una cadena nacional con vos presente, acusándote de “filtrar información” a los bancos que operaban con dólares. ¿Lo pudiste hablar después con ella?

–No, porque no tuve interés en hacerlo. Lo que sucedió es que hubo una cadena nacional, me invitaron y me dijeron que no fuera a faltar. Hasta las 17 de ese día había conversado con la Presidenta y no había ningún punto de desencuentro. Ahí se habían planteado algunas diferencias en lo referido a los holdouts y a la utilización del swap. Cuando escuché lo que sucedió, me fui a mi casa, redacté la renuncia y a la mañana la mandé. Como corresponde a una persona de bien: no se podía hacer otra cosa. Sinceramente, fue una cosa inadecuada e injusta y lo que correspondía era no trasladarlo al ambiente público.

Juan Carlos Fábrega y Cristina Kirchner

Tarifas: aprendizajes al gas

–¿Más allá de lo que hablamos, qué otra cosa te preocupa de la gestión?

–Hay algunas cosas que se hacían mejor en aquella época, como la utilización de herramientas como la banca pública, que hoy no tienen un rol protagónico en un momento que la banca pública tiene que ser contracíclica. Tiene que estar más presente que nunca, tiene que ser un estandarte para poner en marcha la micro, la pequeña y la mediana empresa. Tiene que acompañar a las pymes en un momento de crisis. En aquella época se tenía una clara conciencia de eso. 

¿Y qué aprendizajes podría haber respecto de las anteriores versiones del kirchnerismo?

–Uno de los aspectos muy difíciles se relaciona con las tarifas. Todo lo que vos retrases la tarifa lo estás sacando por subsidios y eso es complejo a futuro. La tarifa debería estar atada a la evolución de los salarios: eso ayudaría a que no se provoque un retraso. Tengo claro que es difícil para este momento, pero es difícil congelar tarifas si no vas a poder sostener subsidios en el tiempo. Es difícil por la pandemia, pero hay que empezar a encontrar un mecanismo para ajustar esos precios que se relacione con los aumentos de la gente. Parar la tarifa y crecer en los salarios... algún día lo terminás pagando.