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El desastre hídrico del Río Paraná enciende las alarmas ambientales y económicas

Por Facundo Mesquida 

La bajante del Río Paraná es un tema de agenda nacional desde el año pasado, pero la situación se está agravando día a día a una velocidad alarmante, y especialistas de diferentes sectores advierten que esto puede tener serias consecuencias ambientales y económicas para nuestro país.

Para comprender este fenómeno natural y sus implicancias, primero hay que entender qué es el Río Paraná, que nace en Brasil en los estados de Mato Grosso do Sul y São Paulo en la confluencia del Río Grande y el Río Paranaíba, y se extiende por más de 4.880 kilómetros (es el segundo río más largo de Sudamérica) hasta desembocar en el Río de La Plata.

Esa extensión genera que su caudal de agua natural dependa de al menos nueve afluentes (sin contar el Río Uruguay), que por la situación de sequía que atraviesa el sur de Brasil, regiones del este de Paraguay y algunas zonas del noreste argentino, está en su nivel más bajo en 25 años, con una estimación de “8.300 metros cúbicos por segundo, muy por debajo del valor promedio de junio”, según el último informe del Instituto Nacional del Agua (INA).

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reconoció hace días “un grave problema de abastecimiento de energía para los próximos meses debido a la intensa sequía que evidencian las represas hidroeléctricas”, responsables del 63% de la energía que genera el país vecino.

Esto quiere decir que no hay compuerta que se pueda abrir para aumentar el caudal de agua del Río Paraná, y por ende, que la situación actual solo puede cambiar si llueve en las regiones hoy afectadas por la sequía (cuencas aguas arriba).

Fauna en alerta

El primer problema que genera esta bajante del río es una amenaza directa a la fauna íctica (conjunto de especies de peces) que habitan las aguas dulces del Paraná.

Luis Martínez, ambientalista correntino, confirmó el peor de los panoramas posibles a Diario con vos: “Hace por lo menos 700 días que el descenso del Río Paraná está provocando una amenaza a la fauna local y si continúa esta situación de la bajante, provocará una masacre total”.

Hace por lo menos 700 días que el descenso del Río Paraná está provocando una amenaza a la fauna local y si continúa esta bajante, provocará una masacre total”. (Luis Martínez, ambientalista)

“Al faltar agua, hay una descompensación natural del hábitat de los peces. Hay menos vegetación y no se forman ni riachos ni lagunas que sirven de ‘hogar’ para que las especies se reproduzcan”, agregó Martínez.

Sumado a esto, la depredación del hombre genera aún más problemas, porque según Martínez “la gente no entiende la magnitud de esta situación histórica de emergencia y no se respetan las vedas de pesca”.

Por esta razón, el ambientalista ya presentó una solicitud al ministerio de Turismo y a la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes para que se declare de forma “inmediata la veda en todo el territorio correntino para la conservación de las especies”, pero el pedido aún no tuvo respuesta.

Leé: Sergio Federovisky, viceministro de Ambiente: "Si seguimos pensando que progreso es destruir un humedal para poner casas encima, no hay ley que pueda frenar eso".

Cabe destacar además, aunque sin profundizar, que los incendios del Delta argentino también están íntimamente relacionados con esta situación, dado que la escasez de agua genera condiciones propicias para que el fuego se genere y se expanda de isla en isla.

Foto: Leopoldo Bayol.

El impacto en los agronegocios

El Río Paraná no sólo es fundamental para especies animales y vegetales que lo habitan, sino también para los productos y subproductos agroindustriales que elaboramos en nuestro país y que se despachan al mundo a través de los 3.442 kilómetros navegables que tiene la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Según la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), por esta ruta marítima se exporta más del 85% de las cargas agroindustriales argentinas, siendo este rubro el que explica entre el 70 y 75% del ingreso de dólares en nuestro país por ventas comerciales al exterior.

Sin embargo, la situación actual del Río Paraná está generando un sobrecosto logístico preocupante para los agroexportadores, y por consiguiente, pérdidas millonarias para nuestro país.

Foto: Leopoldo Bayol.

Según mediciones de Prefectura Naval Argentina, la altura actual del Río Paraná en el puerto de Corrientes es de 0,49 metros, en Barranqueras (Chaco) de 0,58 mts., en Paraná (Entre Ríos) 0,22 mts., en Rosario y San Lorenzo (Santa Fe) 0,25 mts, por citar algunos ejemplos.

(Consultá la altura de los ríos argentinos en puerto acá)

Esto implica que los buques que cargan granos en los puertos argentinos no puedan hacerlo a carga máxima, aumentando el costo por tonelada exportada y generando como se lo conoce en la jerga del sector un "falso flete".

Alfredo Sesé, secretario técnico de la Comisión de Transporte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), detalló al respecto que “hoy los buques que están saliendo de la zona portuaria del Gran Rosario lo están haciendo con un calado de despacho de 31 pies, por lo tanto perdemos 3 pies según el estándar, que es de 34”.

Foto: Leopoldo Bayol.

Si bien traducir esto a toneladas de granos es complejo e inexacto, dado que no todos los productos que se cargan pesan lo mismo (soja y maíz son más pesados) ni ocupan el mismo volumen (la harina de soja ocupa más lugar pero pesa menos), y no todos los buques tiene la misma capacidad, Sesé explica que “aproximadamente se habla de entre 1.500 y 1.800 toneladas por pie, por lo cual a 3 pies estamos hablando de 4.500 a 6.000 toneladas” de pérdida.

Si tomamos como ejemplo el precio FOB (Free On Board) de la tonelada de soja de esta última semana (521 dólares), y estimamos una pérdida de carga máxima de 3 pies (4.500 toneladas mínimo) para un buque Panamax (capacidad de carga 60.000 toneladas), la pérdida en dólares supera los 2,3 millones de dólares por barco. Según estimaciones de la BCR, solamente en los primeros cinco meses de 2020 “la bajante del Río Paraná generó pérdidas en el sector agroindustrial por más de 244 millones de dólares”.

En los primeros cinco meses de 2020 “la bajante del Río Paraná generó pérdidas en el sector agroindustrial por más de 244 millones de dólares”, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

Sesé advierte de todas formas que “esto no son pérdidas directas, porque lo que no se carga en un barco se carga en otro”, pero aclara que “sí es un sobrecosto problemático para el exportador que termina pagando un flete más caro por tonelada y ahí pierde competitividad y rentabilidad”.

El debate por la Hidrovía

Sin ser el foco de esta nota, pero demostrando que en la Argentina siempre se puede complicar todo un poco más, cabe mencionar que la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay fue prorrogada por 90 días el 29 de abril pasado.

Actualmente está a cargo de la empresa “Hidrovía S.A.”, conformada por el grupo belga Jan de Nul y el holding argentino Emepa SA, quienes realizan constantemente las obras de mantenimiento y dragado. Los agroempresarios buscan que esto se mantenga tal cual está, pero desde el Gobierno Nacional hay rumores (hasta circuló un borrador de ley) que quieren que el control lo asuma la estatal AGP (Administración General de Puertos) que ya opera el puerto de Buenos Aires.

Sin perspectivas climáticas favorables para los próximos meses, la bajante del Río Paraná y la situación política de la Hidrovía, seguirán siendo una alerta diaria para el ambiente y los agronegocios argentinos.

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